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TribunaJuan Pons

Al congreso vestido de lagarterana

Carta apócrifa de Carles Puigdemont al presidente Sanchez, en la que el fugado de Waterloo le detalla las pequeñeces adicionales que le sugiere cumplir «manu militari»

Ha caído en mis manos como llovida del cielo una carta supuestamente del fugado Carles Puigdemont dirigida al presidente del gobierno del Reino de España.

Mi fino olfato me hace pensar que se trata de un texto apócrifo, o bien de un borrador que todavía no ha visto la luz con carácter oficial.

Pero como entre el hombre del flequillo y el presidente Sanchez se ha generado una estrecha complicidad desde conocerse los resultados de las elecciones generales del 23 de julio, nada impide que, de la noche a la mañana, la carta llegue a hacerse realidad en términos iguales o parecidos. La misiva no está fechada ni firmada y dice tal que así:

Molt estimat president Pere, una vegada hemos ultimado los pagos económicos y en especie que de modo voluntario has asumido para mayor gloria de la historia del PSOE –y con ello evitar que muchos de tus amados dirigentes se vean abocados a ir de cabeza a las colas del paro–, mis fieles escuderos Antoní Comín, Clara Ponsatí y Josep María Matamala me han fet veure que quedan algunos flecos, unos pequeños detalles casi sin importancia que, estarás de acuerdo conmigo, donaran un plus a nuestros pactos.

El primer de tots es que acudas al Congreso el día de la votación de tu previsible investidura ataviado con un lujoso traje de lagarterana. Estarás de acuerdo conmigo en que lucirás como un pincel y serás la envidia del resto de líderes mundiales, en especial del norcoreano Kim Jong-un y del venezolano Nicolás Maduro ¡No tengas ningún reparo! Abrirás informativos de televisión y serás portada de periódicos y revistas del mundo entero.

También me viene en gana que cuando mi portaveu de Junts en el Congres, Miriam Nogueras, vaya a pronunciar su soflama en la tribuna de oradores durante tu proceso de investidura, la presidenta Francina Armengol desparrame sobre su cabeza un buen puñado de pétalos de rosa, para dar el debido realce a sus siempre prudentes palabras ¡Ya se lo estás diciendo a todo correr!

¡Ah! y una vez acabat el discurso de Miriam, tus fieles diputados, puestos en pie y con una amplia sonrisa en la boca, le aplaudirán a rabiar y le lanzarán proclamas tales como ¡Así se habla! ¡Qué desparpajo! ¡Muy bien!... y frases cortas de similar intención laudatoria ¡Oído, cocina!

Si, por fin, consigues obtener la mayoría del Congreso y eres elegido presidente para encabezar un nuevo Ejecutivo de progreso, deberás presentarte en el Palacio de la Zarzuela para prometer tu cargo ante el Rey Felipe VI vestido con un elegante pantalón corto, tirantes, camisa roja y chancletas. Por supuesto, con una corbata a juego.

Es mi deseo que tras salir publicado tu nombramiento en el BOE, con la pulcra indumentaria que te he descrito, recibas a los primeros ministros y altos dignatarios de países extranjeros, que sin duda acudirán a tropel a la Moncloa para escuchar tus sabios consejos de cómo pactar acuerdos a costa de lo que sea menester. Verte sonriente con pantalón corto, aunque sea en otoño o invierno, será para ellos un ejemplo a seguir.

Sobre todo, dispondrás lo conveniente para que el meu anhelat retorn a Barselona sea acorde con mi alta dignidad. Así es que me recibirás hincado de rodillas al pie de la escalerilla del avión.

Tras posar de nuevo mi gallarda figura sobre el suelo de Cataluña y besar el frio asfalto del aeropuerto, te fundirás conmigo en un cálido abrazo ante las cámaras de TV3, RTVE y los centenares de gráficos llegados de todas las partes del mundo, deseosos de contemplar tal histórico acontecimiento.

Me hace especial ilusión que mi descenso por la escalerilla del Falcón de la Fuerza Aérea española, que pedirás a Margarita Robles que ordene que me traiga de regreso, sea acompañado con la marcha triunfal de la opera Aida de Giuseppe Verdi. Quiero que sea entonada por el Orfeó Catalá e interpretada por la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la dirección de Laura Borrás. Así es que… ¡espabila y vete contratando a los británicos, que mi vuelta está al caer!

Como colofón, rebautizarás el aeropuerto con el nombre de El Prat-President Carles Puigdemont, que sé que a ti, estimat amic Pere, también te hace mucha ilusión.

Sería de muy buen gusto por tu parte que cumplas a rajatabla las postreras pequeñeces que ahora te traslado a modo de adenda de nuestros pulcros acuerdos. No dudo ni un ápice que los harás efectivos con sumo placer. Ten en cuenta que, si cumples mis órdenes raudo y veloz, me pensaré sí mis diputados votan tu investidura como president.

Una forta abraçada

Posdata.- Para llevarnos bien, para mi resultará trascendental contemplar por TV3 vía satélite tu llegada al Congreso vestido de lagarterana y comprobar que Francina suelta pétalos de rosa sobre la rubia cabellera de Miriam. Y verte arrodillado ante mí al pie del Falcón será una pura emoción. Por cierto, he tenido el buen gusto de no pedirte que te bajes los pantalones en el Congreso, aunque sé que lo harías sin reparos.

Juan Pons es coronel de Infantería (r)

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