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19 de junio de 2024

TribunaJosé F. Martín Cinto

España en la encrucijada

Creo que ahora estamos en situación límite en España y no sólo por la parte política, de extrema gravedad, sino por el durísimo ataque de carácter permanente que se está desarrollando en contra de la Fe católica y todo lo que tenga que ver con ella

Actualizada 01:30

No cabe duda que nos está tocando vivir unos tiempos inimaginables en España desde hace relativamente poco tiempo, pero que desgraciadamente están ahí y amenazan de manera muy grave la unidad de nuestra querida España. Esto ha sido un proceso lento, que se ha venido forjando poco a poco y siempre por la puerta de atrás, pero de manera imparable, desde que tomó posesión del Gobierno, el insigne Rodríguez Zapatero, que con medidas como la memoria histórica y demás temas por todos conocidos, y realmente faltos del más mínimo rigor histórico, consiguió –y no sólo eso, sino que ahora está más en vigor que nunca– que hayan aparecido otra vez las dos Españas. Después de una guerra civil, generada por el auténtico desastre dela II República, se había logrado la reconciliación de los españoles, siendo un emblema muy importante de ello el Valle de los Caídos, con su gran Cruz, testimonio de que España siempre llevó la Fe católica por el Mundo. Así mismo en este Valle de los Caídos, se produjeron los enterramientos de ambos bandos de la guerra, para acabar para siempre con las dos Españas.

Creo que hemos tenido una época, desde la Constitución del 78, muy bonancible para España, que nos ha situado en el tiempo como país de primer nivel en el mundo y que por contra ha ido poco a poco adormeciendo a los españoles, preocupados en demasía por su bienestar y sin ver todo lo que por la puerta de atrás se ha estado formando.

Sea como fuere, hemos llegado a una situación que creo no tiene más que dos posibilidades: la primera, que el Sanchismo –no el antiguo PSOE– permanezca contra viento y marea en el poder, con el golpe de Estado que acaban de perpetrar, con la ayuda de los independentistas, etarras, separatistas y el fugado de Waterloo, o la segunda, que seamos capaces por métodos lícitos, entre los cuales tienen mucha relevancia las manifestaciones en la calle, por el atropello perpetrado en todas las instituciones del Estado que todos conocemos y que no son motivo de detallar en este artículo, pero que sin duda puede darse la ruptura total de España como la conocemos.

Bajo mi punto de vista se ha estado jugando con cartas marcadas, compra de voluntades y demás enjuagues, hasta tal punto, que creo que en estos momentos estamos en una fase muy peligrosa para nuestra Constitución del 78 y por tanto para nuestra Monarquía parlamentaria, siendo sin duda el futuro que nos quieren imponer el de varias pequeñas repúblicas dentro de una especie de Gobierno supranacional, a cuyo frente no es difícil suponer quién lo presidiría.

¿Es que no podremos impedir lo que de verdad se nos viene encima? Cerrando los ojos y diciendo que eso es imposible, hemos llegado a donde estamos y la verdad, salvando las distancias, se hace más necesario que nunca un dos de mayo actualizado, que impida semejante desastre para España. No se puede ser correcto y académico cuando vemos todos los días cómo, poco a poco, se compran voluntades, que hasta hace nada decían blanco sin duda, y ahora, ya dicen negro, aunque a veces con algún reparo, para disimular.

El insigne timonel ya ha nombrado un nuevo Gobierno, que siendo más de lo mismo, con las nuevas incorporaciones, parece sin duda que quiere de verdad levantar un muro contra cualquier partido que sea de orden y defienda la unidad de España, así como la independencia de los tres poderes y que según su diccionario son reaccionarios de extrema derecha y atentan contra la paz social que ellos han destrozado con verdadera dedicación todos los días.

Vemos que ya se han empezado a producir manifestaciones en toda España, que creo que dadas las circunstancias, es un buen camino, pero con la condición de que no sean flor de un día y se soporten además con huelgas generales de muchos sectores y presionando en todos los foros internacionales de manera continua. Además creo que las autonomías que no controla el actual Gobierno tienen que actuar con rigor, pero con la máxima dureza contra lo que a ellas también se les viene encima.

La historia es tozuda siempre y sirva de ejemplo la batalla de Lepanto, que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 y enfrentó al gran Imperio Otomano con la Europa cristiana al mando de Don Juan de Austria. La oración continua de toda la cristiandad fue decisiva para que impensablemente se derrotara a los otomanos cuya superioridad naval era a todas luces manifiesta. Así mismo, Fátima y San Juan Pablo II fueron fundamentales para acabar con la URSS y el Muro de Berlín, que dividía no solamente Berlín, sino a media Europa, que cayó en manos del comunismo.

Creo que ahora estamos en situación límite en España y no sólo por la parte política, de extrema gravedad, sino por el durísimo ataque de carácter permanente que se está desarrollando en contra de la Fe católica y todo lo que tenga que ver con ella, como ataques a iglesias, cierre de colegios, etc. en toda nuestra patria.

Ya se están formando en todas partes grupos de oración y animo a todos los españoles de bien, desde estas modestas líneas, a que de manera continua se unan a estos grupos de oración al Señor, para acabar de una vez con tanta maldad en España.

  • José Fernando Martín Cinto es licenciado en Ciencias Físicas
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