¡Que paren, por favor, esa maldita guerra!
Causa pavor pensar que nuestros representantes se alinean con todas las dictaduras del mundo desde China a Nicaragua, pasando por Cuba y Venezuela, y su discurso no está lejos del tardocomunismo de Rusia, aunque formalmente apoye a Ucrania. Nada de Alianza de Civilizaciones, es una alianza de amigos
Paz, paz, paz. ¡No a la guerra! Dialoguemos, por favor, sentémonos a la mesa a negociar, por un poco más o menos de uranio enriquecido no merece la pena ponerse así, además según la ONU, se estropea el medio ambiente en esta parte del planeta, más al norte en las llanuras de los cosacos y zaporogos es otra cosa, la tierra y el aire lo aguantan todo, por el frío claro.
Si yo fuera un dictador que tengo esclavizado a mi pueblo, la mitad en la cárcel y la otra mitad muerto de miedo, me gustaría que una turba de inocentes y no tan inocentes a lo largo del mundo clamaran enloquecidos al unísono: «No a la guerra». El dictador agradecido, de no haber muerto ya, vendría a responder algo así: ¡déjenme hacer mi trabajo con tranquilidad!, a ver si educar a un pueblo es tarea fácil, en cuanto te descuidas alguna mala mujer se levanta el velo, sí, es sólo para provocar a los hombres, porque ellas sí quieren andar cubiertas de pies a cabeza, se sienten muy cómodas, al fin y al cabo es nuestra cultura. ¡Qué manía de recordar a Mahsa Amini cada poco!, Mahsa era ya mayorcita, ¡diecinueve años!, aquí con doce ya pueden procrear, ¡qué demonios!, ya sabía a qué se exponía. A veces la verdad es que nos dan bastante trabajo, no tenemos suficiente personal para perseguir, encarcelar, violar y torturar a tanta gente, ¡qué son los más de treinta mil muertos en las últimas protestas en un país de noventa y tantos millones, nada, la mala hierba!
Yo quiero ser como Castro que se murió en su cama tranquilamente. ¿Qué hubiera sido del pobre Jósif Stalin si algunos de los familiares de los treinta millones de asesinados se hubieran levantado contra él?, que no hubiera muerto en su cama y, hoy, a lo mejor Navalni, el terco y puritano Navalni, era el presidente del país. Hitler se precipitó, fue a saco contra los judíos y dio motivos para que el viejo Churchill se empecinara en hacer frente al Reich. Me da pena Maduro, no lo ha conseguido, Ortega lo está haciendo mejor y Xi Jinping es un referente para mí.
Por otro lado, no se aprecia en absoluto mi labor de ayudar más allá de mis fronteras, sí ayudar, exportando la verdadera revolución, la revolución de Dios, en Berlín, Buenos Aires, Madrid… a ver he de confesar que nos cuesta nuestro dinero. Si no recuerdo mal hemos financiado en España a unos chicos que nos recomendó Maduro, no creían en Dios pero estaban en contra del sionismo y del imperialismo de la «gran prostituta». Pero sobre todo he tratado de ayudar aquí cerca, en Oriente Medio, a través de valientes hermanos nuestros que sólo buscan liberar a sus pueblos de la corrupta civilización occidental con sus costumbres inmorales y su manía de votar cada cuatro años.
Cambiando de tercio, causa pavor pensar que nuestros representantes se alinean con todas las dictaduras del mundo desde China a Nicaragua, pasando por Cuba y Venezuela, y su discurso no está lejos del tardocomunismo de Rusia, aunque formalmente apoye a Ucrania. Nada de Alianza de Civilizaciones, es una alianza de amigos, ¡que se lo pregunten a Zapatero! La cuestión está clara, normalmente apoyas a quien piensa como tú, «dime con quién andas y te diré quién eres». La pregunta que me asalta sería: ¿caso de tener mayoría clara y suficiente los actuales gobernantes harían con los españoles lo mismo que sus amigos hacen con sus pueblos? Les vemos diciendo: Basta de palabrerías, ¡se acabó el recreo!
- Juan Ignacio de los Mozos Touya es jurista