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TribunaFrancisco Luis Molina Molina

Dominancia escalatoria

El filósofo y geoestratega chino-canadiense Jiang Xuequin asegura que, como resultado de este conflicto, Netanyahu o sus sucesores podrán hacer realidad el sueño del Gran Israel, desde el Éufrates hasta el Nilo. ¿Veremos una alianza India-Israel para controlar el petróleo del Golfo? El futuro dirá

La guerra de Irán se torna cada vez más grave. Los bombardeos de parte y parte aumentan en intensidad. No parece que nadie esté dispuesto a ceder. Trump, que se metió en esta guerra al parecer por presiones de Netanyahu y del lobby proisrael de USA y contra el consejo de sus asesores militares, está buscando una manera elegante de salir, pero no le va a resultar fácil. Los iraníes dicen estar hartos de verse boicoteados, sancionados y atacados de varias maneras y quieren ahora dejar las cosas claras de una vez por todas.

Según parece, el plan de Trump y Netanyahu consistía en un nuevo ataque de decapitación, incluyendo esta vez al líder máximo de Irán, pensando que, eliminadas las élites gobernantes, el pueblo se iba a levantar, derrocar al régimen y elegir nuevos gobernantes, esta vez al gusto de EE.UU., probablemente el hijo del último Sah, depuesto en 1979. Sin embargo, el régimen iraní ha resultado ser mucho más resiliente de lo que los estrategas israelíes y estadounidenses esperaban.

Es cierto que una buena parte de la juventud iraní está harta de los ayatolás y quiere vivir una vida más occidentalizada, pero no por ello dejan de ser nacionalistas y reaccionar de forma visceral ante los ataques a su país.

La eliminación del ayatolá Jamenei no ha servido sino para que le suceda su hijo, que es mucho más radical y, según noticias, es partidario de fabricar armas atómicas, como única manera de hacerse respetar. Todo indica que el país está en condiciones de fabricarlas y, si hasta ahora no lo ha hecho, ha sido por decisión propia, reflejada en una fatwa del ahora difunto ayatolá. Muchos apuntan a que aquellos que han renunciado a las armas atómicas, como Saddam Hussein o Gaddafi, han terminado mal, mientras que aquellos que las tienen y desarrollan son respetados, como Corea del Norte.

Trump está hablando de terminar la guerra, pero quiere hacerlo manteniendo la apariencia de victoria. Irán, sin embargo, dice que son ellos los que determinan cuando se acaba esa contienda. De hecho, las condiciones que han presentado los iraníes son humillantes, inaceptables para EEUU sin perder totalmente la «cara», por lo que me temo que el conflicto va para largo y puede llegar a extremos insospechados. Existen indicios de recurrir a la mediación de Putin, pero de momento todo indica que la violencia va en aumento. Se está produciendo una clara escalada en la dureza de los ataques, cada uno intentando hacer que el otro se doblegue, esto es, conseguir lo que ha dado en llamarse «dominancia escalatoria».

Los países árabes del Golfo Pérsico están en situación especialmente precaria: se ha cortado el tráfico por el estrecho de Ormuz impidiendo sus exportaciones de petróleo y gas, así como las no menos importantes importaciones de alimentos y todo tipo de bienes. Irán les ha marcado un corto plazo para que expulsen de su territorio las bases de EE.UU. e impidan que su espacio aéreo sea utilizado por estos para lanzar ataques al país persa.

Esos estados árabes son muy vulnerables, por sus refinerías que están prácticamente indefensas y, sobre todo, por sus plantas desaladoras de agua. La destrucción de estas últimas obligaría a la población a huir a los pocos días: una verdadera catástrofe con enormes repercusiones. En los días que vienen veremos qué sucede.

El conflicto puede tener enormes repercusiones. La despoblación posible de los países árabes del Golfo dejaría un vacío que otros se apresurarían a llenar, pues el petróleo sigue estando ahí y sigue siendo necesario. En algunos de esos países, como Emiratos, aproximadamente un 90% de la población es extranjera. Ellos son los que hacen el trabajo, pero no se les permite arraigarse en el país.

Se calcula que, actualmente, en el conjunto de esos países viven unos 9 millones de indios.

La India es una gran potencia en ciernes, que cada vez se comporta más como tal. Tiene una gran necesidad de hidrocarburos, que debe importar, y más de la mitad de los mismos proviene del Golfo. En su rivalidad con China por el predominio en Asia, necesita desarrollarse urgentemente y eso significa un aumento del consumo de energía. ¿Guardará todo eso relación con la reciente visita de Modi a Israel y sus muestras de apoyo a Netanyahu?

El filósofo y geoestratega chino-canadiense Jiang Xuequin asegura que, como resultado de este conflicto, Netanyahu o sus sucesores podrán hacer realidad el sueño del Gran Israel, desde el Éufrates hasta el Nilo. ¿Veremos una alianza India-Israel para controlar el petróleo del Golfo? El futuro dirá.

Lo que sí es manifiesto es que las guerras son cada vez más destructivas, debido al avance tecnológico. ¿Es posible la paz? Estimo que, como cristianos, debemos creer en ella y buscarla, pero la paz es imposible sin justicia y esta implica tener en cuenta los legítimos intereses de todos. Cuando se detenta poder y se abusa de él para oprimir a los demás, al final tendremos odios y destrucción.

  • Francisco Molina es doctor en Psicología
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