Álex Navajas, en la Plaza de San Pedro de El Vaticano

Álex Navajas, en la Plaza de San Pedro de El VaticanoEl Debate

El Debate, con los fieles en San Pedro tras la fumata blanca: «Quiero que sea el italiano»

La cuarta votación del cónclave ha desatado la euforia en la Plaza de San Pedro. La fumata blanca ha marcado el final de la espera: hay Papa. Las campanas repican sobre la multitud congregada frente a la Basílica, anunciando al mundo que el sucesor número 267 de Pedro ha sido elegido. Aún envuelta en el misterio, la identidad del nuevo pontífice se mantiene en secreto mientras decenas de miles de fieles, móviles en mano y ojos hacia la logia central, aguardan la aparición del nuevo rostro de la Iglesia.

Entre la emoción y la incertidumbre, surgen también las apuestas personales. «A mí me gustaría que fuese el italiano», expresa una fiel entre la multitud, mencionando nombres como Parolin y Tagle en medio de la confusión y la esperanza. La procedencia del nuevo Papa aún es desconocida, pero las preferencias afloran: algunos sueñan con un pontífice europeo, otros con la continuidad del carisma global de Francisco. La sensación general es de unidad en la diversidad de acentos y nacionalidades que colorean la plaza, símbolo del alcance universal del catolicismo.

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