EL cardenal Cobo, en la misa de este domingo en el Congreso Católicos y Vida Pública
27 º Congreso Católicos y Vida Pública
Cardenal Cobo: «Escandalicemos al mundo haciendo posible y visible la fuerza transformadora de la amabilidad»
El arzobispo de Madrid invita a «no dejarse engañar: no vayáis detrás de los que siembran miedo» en la misa de clausura del Congreso Católicos
El 27 º Congreso Católicos y Vida Pública ha entrado en su recta final en la mañana de este domingo con la celebración de la santa misa que ha presidido el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. En su homilía, el purpurado ha pedido a los presentes «no legitimar modelos políticos o religiosos que polarizan la vida y hasta la fe, dividiendo y excluyendo lo esencial» que, a su juicio, «es el amor, amabilidad, compasión y perdón». «El escándalo cristiano es la mansedumbre del amor», ha enfatizado el arzobispo de Madrid.
«No os dejéis engañar, no vayáis detrás de los que siembran miedo», ha alertado el cardenal Cobo. «Id con mansedumbre, con sabiduría, sin violencia, sin arrogancia y sin empezar nuevas guerras. Aunque os llamen ingenuos. Que nos lo llamarán», ha advertido. «Estad tranquilos. Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Cristo no nos evita el conflicto, pero nos enseña la única fuerza capaz de transformar la historia: el amor manifestado en gestos concretos de amabilidad, perdón y cercanía», ha reiterado.
«En este mundo en el que se ha proclamado el derecho al odio, el mayor escándalo de Cristo es haber actuado con extrema compasión y serenidad hasta el instante más terrible de la cruz. Escandalicemos al mundo. Escandalicemos al mundo haciendo posible y visible la fuerza transformadora de la amabilidad», ha subrayado.
El purpurado ha destacado que «nada es más radical que la compasión, la consideración, la templanza, la tolerancia, la pluralidad, la transigencia o la moderación». «Cuando demasiados sienten la terrible tentación de romper, partir, guerrear, dividir o expulsar, el amor, queridos hermanos, es la mayor radicalidad que puede contemplar la vida pública y la única revolución esencial en estos tiempos de cambio civilizatorio», ha afirmado, asumiendo el hilo de los temas tratados en el Congreso Católicos y Vida Pública. «Construyamos decididamente lo que San Pablo VI proclamó como la civilización del amor», ha concluido.