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El joven Karol Wojtyla

El joven Karol Wojtyla

Antes de ser Papa, Wojtyla rechazó bautizar a un niño judío para respetar la voluntad de sus padres

Siendo un joven sacerdote en Cracovia, el futuro Juan Pablo II antepuso la voluntad de unos padres judíos asesinados en Auschwitz al deseo de la familia de acogida de convertir al pequeño Shachne Hiller

En el otoño de 1942, ante la inminente liquidación del ghetto de Cracovia, Hellen y Moses Hiller, padres del Shachne Hiller, tomaron la decisión de confiar a su hijo de apenas dos años a un matrimonio católico amigo, los Yachowitch, que vivían en la zona polaca de Dombrowa. Junto al niño, la madre entregó dos carteras; una contenía objetos de valor y la otra, tres cartas que marcarían el destino del pequeño.

Una iba dirigida a los propios Yachowitch, con la petición expresa de que el niño fuera educado como judío y devuelto a su comunidad si sus padres morían; otra estaba escrita para Shachne, explicándole sus orígenes y el amor que motivaba aquella separación forzada.

La tercera carta, redactada por su abuela Reizel Wurtzel, contenía un testamento dirigido a una cuñada en Washington y pedía que, en caso de no haber supervivientes, el niño fuera acogido y educado «rectamente». Antes de despedirse, la madre entregó también los contactos de familiares en Montreal y Washington, con la instrucción de enviar las cartas cuando terminara la guerra.

Promesas cumplidas años después

Las peores previsiones se cumplieron en marzo de 1943, cuando el ghetto fue liquidado y los padres de Shachne fueron deportados a Auschwitz, de donde nunca volvieron. Tras el fin de la guerra, los Yachowitch, que se habían encariñado con el niño después de años de huidas y peligros constantes, desearon adoptarlo oficialmente.

En ese proceso, la madre 'adoptiva' quiso bautizar al pequeño y acudió a un joven sacerdote de su parroquia para revelarle la historia de Shachne y la identidad de sus padres biológicos. Aquel sacerdote escuchó el relato y formuló una pregunta: cuál había sido el deseo de los padres cuando le confiaron al niño.

Al conocer el contenido del testamento y la voluntad expresa de que Shachne creciera siendo judío, el sacerdote rechazó realizar el bautismo, respetando así la identidad del niño y el mandato de sus padres fallecidos. Ese joven clérigo era Karol Wojtyla, el futuro Juan Pablo II. Posteriormente, Shachne partió hacia Norteamérica para reunirse con sus parientes, un traslado que requirió incluso de un decreto especial firmado por el presidente Truman en 1950.

La verdad sobre este encuentro no salió a la luz para el protagonista hasta octubre de 1978. Fue entonces cuando la señora Yachowitch, manteniendo el contacto por carta con un Shachne ya adulto, judío observante y padre de familia, le reveló que aquel sacerdote que se había negado a bautizarlo acababa de ser elegido Papa.

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