Las inolvidables preguntas del pequeño Renzo al Papa: «¿Dios quiere que haya pobres y ricos?»
El Papa León XIV revela a un niño que nunca quiso ser Papa: «Desde pequeño quise entregar mi vida a Dios»
El Papa León XIV respondió a una de las preguntas más espontáneas de su visita a San Agustín: la de Renzo, un niño de seis años que quiso saber si de pequeño quería ser Papa
Antes de presidir la Solemne Misa en la Sagrada Familia con motivo del centenario del fallecimiento de Antoni Gaudí, el Papa León XIV acudió a un encuentro con las realidades de Caridad y Asistencia Diocesanas en la iglesia de San Agustín, en El Raval, un barrio lleno de vida, con más de la mitad de su población inmigrante.
Esta iglesia acoge en sus instalaciones un comedor de las Misioneras de la Caridad y la Fundación Mano Amiga, que distribuye ropa y alimentos a los pobres. Como a las familias de Renzo, de seis años, que llegó a España hace tiempo huyendo de la pobreza extrema que vivían en Perú.
El Papa León XIV, durante su encuentro con fieles en la Iglesia de Sant Agustí
El pequeño tomó la palabra para hacerle unas preguntas al Santo Padre. Desde si le gusta el deporte o si desde pequeño soñaba con ser Papa. A la primera pregunta, León XIV le contestó que es un gran aficionado al tenis, así como al fútbol: «El deporte es importante porque ayuda a crecer sanos de cuerpo y de mente».
A la segunda pregunta, León XIV confesó entre risas que «no quería ser Papa ni de pequeño ni de adulto»; sin embargo, «cuando el Señor llama, hay que decir que sí». Por otro lado, aseguró que desde pequeño sintió «el deseo de entregar mi vida a Dios».
«Me preguntas si de pequeño quería ser Papa. Bueno, Renzo, creo que no. Yo creo que nunca lo pensé. Pero sí puedo decirte algo: desde pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios. No sabía todavía del todo cómo ni por dónde me llevaría el Señor. Con el tiempo fui descubriendo que Jesús me llamaba a seguirlo como sacerdote, y que ese camino pasaba por la orden de san Agustín. Pero esto no vale solo para mí. Todo niño es un sueño de Dios. Tú también lo eres. Dios desea la felicidad de todos y quiere que, desde pequeños y durante toda la vida, conservemos un corazón como el de los niños (cf. Mt 18,3): capaz de confiar, lleno de bondad, quiere que seamos sus amigos y no nos apartemos de Él», expresó.
Asimismo, Renzo hizo otras preguntas al Pontífice: «¿Por qué hay personas a las que les pasan cosas malas? A otros no. ¿De quién es la culpa? ¿Por qué hay tantas personas que viven en la calle? Nadie los ve, nadie los ayuda. ¿Debemos perdonar siempre?».
Ante estas preguntas tan profundas, el Santo Padre aprovechó para realizar una catequesis llena de significado: en relación con la soledad y los abuelos, defendió que hay que cuidarlos y acompañarlos «en su vejez, así como ellos, a su tiempo, cuidaron de nosotros». Además, pidió que «no permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores». Porque «es algo muy triste». Así que «no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos».
Otro de los asuntos afrontados ha sido el del perdón. El Pontífice ha definido lo que supone perdonar, que «no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño». Ha añadido: «No significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón». Y ha recordado a Jesús, que perdonó a los que le crucificaron, y quien «nos pide perdonar porque es la única manera de experimentar la paz de Dios y de sanar heridas espirituales».