Una joven mexicana lee atentamente el folleto que acaba de recibir de la Foundation for a Drug-Free World International
Así aprovecha la Iglesia de la Cienciología el Mundial de Fútbol para captar nuevos adeptos
Una de sus entidades-pantalla ofrece ayuda «desinteresada» contra las drogas para recabar donativos y atraer a jóvenes a su organización
¿Quién podría estar en contra de una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es acabar con la droga en todo el planeta? Evidentemente, casi cualquiera aplaudiría la loable intención, e incluso se plantearía colaborar con ella. El problema surge cuando se descubre que, debajo de ese noble propósito, se esconde un fin bastante más turbio: captar adeptos para la polémica Iglesia de la Cienciología.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo en el Mundial de Fútbol que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México. Como ya sucediera en en los Juegos Olímpicos de París de hace dos años, la Foundation for a Drug-Free World International (la Fundación Internacional por un Mundo sin Drogas) ha movilizado a centenares de adeptos que reparten folletos y cuadernillos a los miles de aficionados que acuden a los estadios donde se disputan los partidos.
El material en sí es correcto y puede ser útil, pero, «una vez más, vemos cómo los miembros de Cienciología aprovechan un evento deportivo de alcance internacional para lanzar el anzuelo», advierte Luis Santamaría del Río, experto en sectas e investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). «Si hace dos años estuvieron muy presentes en los Juegos Olímpicos de París, ahora observamos cómo no han dejado pasar el Mundial de Fútbol para realizar un amplio despliegue con un marketing muy cuidado de 'no a las drogas'», señala.
Basta con entrar en las redes sociales de la Foundation for a Drug-Free World International para comprobar la frenética actividad que desarrollan sus miembros en las calles de las principales ciudades donde se disputa el Mundial. En su página web principal, proclaman sin ambages que «la Fundación por un Mundo sin Droga es un programa internacional de educación sobre drogas sin fines de lucro, orgullosamente patrocinado por la Iglesia de Scientology y Scientologists de todo el mundo».
Un «voluntario» de la fundación reparte folletos en Ciudad de México
Santamaría denuncia que, como ya ocurriera en los Juegos Olímpicos de 2024, el Mundial «está siendo una ocasión ideal para las sectas, que intentan ofrecer una imagen positiva a toda la sociedad, asociando su imagen –a veces afectada por los testimonios de exadeptos y por las investigaciones legales o periodísticas– a algo tan noble como el deporte y la sana competitividad, la cultura y la fraternidad entre las naciones».
«Entre otros grupos sectarios destaca con nombre propio la Iglesia de Cienciología», asegura el experto en sectas. La forma de actuar en los eventos masivos «es uno de los reclamos habituales que utiliza la secta en diversos países para llegar a un público al que, a lo mejor, no llegaría con sus marcas principales (Iglesia de Scientology y Dianética)». «Sus entidades-pantalla abarcan temáticas diversas, que van desde la defensa de los derechos humanos hasta la disminución de la criminalidad», observa. Ámbitos en los que nadie, a priori, mostrará un rechazo.
«Un señuelo muy inteligente»
«Con esto consiguen dos objetivos fundamentales: el primero, posicionarse públicamente con un tema que siempre va a tener la aprobación del público, ya que se trata de la prevención ante el fenómeno de las drogas. Así legitiman y blanquean con esta entidad pantalla el resto de actividades y presencia de la secta», subraya. Su segundo objetivo sería «alcanzar a cuantas más personas mejor, sobre todo a los más jóvenes. Se trata de un anzuelo muy sutil para que algunos puedan interesarse posteriormente por la entidad que está detrás de tan 'benéfica y altruista' acción de concienciación social», ironiza. «Obviamente, de benéfica y altruista, nada de nada. Se trata de un señuelo muy inteligente», alerta.
Otra miembro de la fundación reparte la propaganda por las calles
«Como es habitual en las sectas, todo esto sirve para confirmar a los adeptos la excelente proyección social que tiene su pertenencia y compromiso (hasta la esclavitud)», recalca Santamaría. «Todo el despliegue de fotos y vídeos en redes sociales no solo tiene el propósito de publicidad hacia fuera, sino de instrumento para recolectar más dinero y afianzar la manipulación y el adoctrinamiento dentro», puntualiza.
Efectivamente: en la página web de la Fundación Internacional por un Mundo sin Drogas, radicada en Los Ángeles, se ofrece mucha información y material «gratuito» para alertar y concienciar sobre las drogas, además de numerosas «invitaciones» para colaborar económicamente con la secta.