07 de diciembre de 2022

Lex Sten 'In eternum Gloria'

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Quién es el abogado del diablo en los procesos de canonización

El Promotor Fidei, o Promotor de la fe es un funcionario canónico que examina minuciosamente las virtudes y milagros en el proceso de beatificación o canonización de un siervo de Dios

En un proceso de canonización o beatificación existe un funcionario, miembro de la Sagrada Congregación de Ritos llamado Promotor de la fe. Según la RAE un Promotor Fidei es el «funcionario que en los procesos de canonización se encarga de impugnar, objetar o desmentir los argumentos a favor de aquel que se pretende santificar. Antiguamente llamado abogado del diablo».
Este tipo de funcionario fue creado por Clemente XI en 1708, anteriormente su función la llevaba a cabo el Promotor Fiscalis o un abogado consistorial. El Promotor Fidei forma parte también de la Congregación de Indulgencias y Reliquias Sagradas.
La función del abogado del diablo es someter a examen en los procesos de beatificación y canonización los milagros y virtudes heroicas asociados a una persona candidata a la santidad.
En ese sentido, todos los documentos empleados durante el proceso deben ser sometidos al examen minucioso del Promotor de la fe. De tal forma que no se tomen decisiones precipitadas a la hora de proclamar la santidad de alguien.
Si tras el detenido escrutinio el funcionario canónico encuentra dificultades o le suscita dudas, éste debe presentarlas ante la Congregación encargada del proceso y esta a su vez debe solventarlas antes de poder continuar con el proceso y pasar a la siguiente fase.

Según la RAE un Promotor Fidei es el «funcionario que en los procesos de canonización se encarga de impugnar, objetar o desmentir los argumentos a favor de aquel que se pretende santificar. Antiguamente llamado abogado del diablo»

Además, el abogado del diablo debe también dar explicaciones lógicas y naturales a los milagros que se hayan presentado, e incluso achacar las virtudes heroicas a motivos humanos y actos egoístas. Entre sus funciones también se encuentra la de interrogar a los testigos que participen en el proceso y cuestionar todo aquello que se le presente.
Su función por tanto, es la de poner en duda todas las pruebas que se hayan presentado y antagonizar los hechos milagrosos, las virtudes y toda fama de santidad del candidato. De ahí que se le conozca como abogado del diablo.
Aunque el sobrenombre pueda sonar peyorativo o injusto, la función de este funcionario es esencial en estos procesos, donde es de vital importancia llegar a la verdad; y que mejor forma de llegar a la verdad que cuestionándola.
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