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Una imagen de cuando la Piazza Navona se convertía en un 'lago'

Una imagen de la época en que la Piazza Navona se convertía en un 'lago' para aliviar el calor del verano romanoItaly Rome Tour

Cuando un Papa mandaba inundar la Piazza Navona: el lago que refrescaba los veranos romanos

Mucho antes de las piscinas y el aire acondicionado, Roma encontró en el agua una insólita forma de combatir el calor estival: inundando una de sus plazas más emblemáticas

Durante más de dos siglos, la imponente Piazza Navona no fue solo escenario de fiestas y justas, sino también de refrescantes inundaciones que la convertían en un verdadero lago urbano cada fin de semana de agosto. La costumbre, instaurada en 1652 por el Papa Inocencio X, fue una solución al intenso calor veraniego que afectaba por igual a aristócratas y plebeyos.

Según relata Italy Rome Tour, todos los sábados y domingos de agosto se abrían las fuentes de la plaza para que el agua se desbordara y formara un lago. «Al pie de la Guglia y de las fuentes se fijó el agua… y servía para la diversión de los carruajes que pasaban por él», dejó escrito el cronista Giacinto Gigli sobre el primer 'Lago de Piazza Navona'.

Del estadio a la diversión popular

El emplazamiento de esta plaza no es casual: se construyó sobre los restos del Estadio de Domiciano, del año 86 d. C., cuya pista determinó la forma alargada que aún conserva. El uso del lugar fue evolucionando, pero su vocación lúdica permaneció intacta.

En aquella época, la plaza tenía un fondo cóncavo que facilitaba la acumulación de agua. Este diseño permitía transformar el espacio en un lago artificial donde se refrescaban niños, adultos y hasta carruajes. La iniciativa se mantuvo viva —con interrupciones— hasta 1865.

Aunque la práctica fue suspendida temporalmente en 1676 por temor a epidemias, un declaración científica la rescató: en 1703, el doctor del Papa, Giovanni Maria Lanosi, aseguró que el agua no representaba peligro sanitario si la plaza se mantenía limpia. Así, las inundaciones se reanudaron.

Finalmente, en 1870, con la repavimentación y la transformación de la plaza en una superficie convexa, se puso fin a esta insólita tradición veraniega. Hoy, la Piazza Navona sigue siendo una joya del barroco romano, pero pocos recuerdan que, en otro tiempo, fue también el lago más popular de Roma.

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