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El obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Javier Pérez Pueyo

El obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Javier Pérez Pueyo

«Ten cuidado con las intrigas mafiosas»: el obispo de Barbastro revela cartas de Francisco sobre Torreciudad

Según monseñor Ángel Pérez Pueyo, el Papa argentino le alentó a no ceder y reclamar la talla de Nuestra Señora de los Ángeles, custodiada actualmente en el santuario gestionado por la prelatura

El obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Pérez Pueyo, aprovechó la homilía de la Natividad de la Virgen María, que se celebró este lunes, para hacer pública la existencia de cartas y mensajes del Papa Francisco que respaldarían su posición en la disputa con el Opus Dei sobre la titularidad de la Virgen de Torreciudad, custodiada actualmente en el santuario gestionado por la prelatura.

Durante su intervención, el prelado citó una misiva manuscrita del Pontífice de 2023, en la que, según relató, Francisco le escribió «con su particular acento argentino: ‘Ángel, no cedás’», animándole a reclamar que la talla de Nuestra Señora de los Ángeles regresara a la ermita originaria. Pérez Pueyo también reveló un comentario posterior del Papa en «audiencia pública en la plaza de san Pedro, el 18 de septiembre de 2024, siete meses antes de su fallecimiento. Me expresó de manera clara y directa al saludarme: ‘Ángel, ¿bajaron ya la Virgen?’».

Apoyándose en esas palabras, el obispo defendió que «nuestra querida Virgen de Torreciudad, que durante más de mil años ha estado en manos de nuestro pueblo, que la ha querido, tocado, besado y protegido incluso a costa de la propia vida durante la guerra, volviese a la ermita donde siempre estuvo». Y añadió: «No se trata de una petición baladí, sino del reclamo de la misma dignidad que se respeta en otros lugares como Fátima o Lourdes».

Una historia de custodios

Antes de la llegada del Opus Dei, la diócesis había encomendado la custodia de otros santuarios marianos a distintas congregaciones. El obispo lo recordó en su homilía: «Todos ellos recibieron el mismo encargo que en su día tuvieron los responsables de la Prelatura —como se recuerda en el programa de fiestas del año 1968—: cuidar de la Madre común, la original talla románica, y difundir su devoción desde su propio hogar, para visitarla, rezarle, besarla, cantarle, vestirla y procesionarla en su casa».

La prelatura del Opus Dei explica en su página web que, efectivamente, «tanto la imagen de la Virgen de Torreciudad como la antigua ermita son propiedad de la diócesis de Barbastro-Monzón». Sin embargo, desde 1962, «están cedidas a perpetuidad a la entidad civil Inmobiliaria General Castellana, S.A», es decir, la diócesis cedió «para siempre» el dominio útil de la imagen y de la ermita a la entidad civil Inmobiliaria en la que el Opus Dei participó. El acuerdo, inscrito en el Registro de la Propiedad de Benabarre, incluía el compromiso de mantener el culto a la Virgen y difundir su devoción, un deseo expresado por san Josemaría Escrivá.

Gracias a esa cesión, se levantó el actual santuario, que integra la ermita original y ha permitido que la devoción a la Virgen de Torreciudad se expanda más allá del Alto Aragón, convirtiéndose en uno de los centros marianos más visitados de España.

¿Dónde empieza todo?

El conflicto por Torreciudad se saltó a la opinión pública en julio de 2023, cuando la diócesis de Barbastro-Monzón nombró a un sacerdote diocesano como nuevo rector del santuario, un puesto que hasta entonces había ocupado un sacerdote del Opus Dei, junto con los sacerdotes que atendían a los peregrinos. La negociación para regularizar la situación del complejo había comenzado en 2020. Desde esa fecha se han celebrado una veintena de reuniones y diversos comunicados públicos para intentar consensuar unos nuevos estatutos, en vista de convertirlo en santuario diocesano.

Los puntos de la supuesta discordia se centran en tres frentes: la rectoría y los sacerdotes, la cuestión económica y el lugar donde debe estar la talla de la Virgen. Mientras la diócesis reclama que la imagen románica regrese a la ermita originaria, fuentes del Opus Dei recuerdan que fue trasladada al templo grande en los años 70 y que desde 1962 existe una cesión a perpetuidad. A ello se suma la cuestión económica.

Desde 1962, el Opus Dei paga un canon simbólico de 19,23 euros al año por la cesión de la ermita y la talla de la Virgen, pero la diócesis de Barbastro ha planteado elevarlo a más de medio millón, una cifra que la prelatura considera «desproporcionada». Según las cuentas publicadas por el propio santuario, en 2023 los gastos ascendieron a 1.607.087 euros frente a unos ingresos de 1.348.568, de los cuales solo el 21 % procedió de la actividad ordinaria (ventas y subvenciones), mientras que el resto dependió de donativos. El balance anual se cerró con un déficit superior a los 200.000 euros, lo que evidencia la dificultad de sostener económicamente el complejo.

A finales de septiembre del año pasado, Pérez Pueyo llevó el caso al Vaticano, solicitando la mediación de la Santa Sede. El Papa Francisco nombró como comisario pontificio plenipotenciario al arzobispo Alejandro Arellano, quien dirige la Rota Romana, la máxima instancia judicial de la Iglesia católica, junto con el Tribunal Supremo de la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Supremo de la Signatura Apostólica, con la misión de resolver la disputa. Su intervención será decisiva para definir el futuro jurídico, pastoral y económico de Torreciudad, que este 2025 cumple sus primeros 50 años.

«Las 'intrigas mafiosas' que están en curso»

Durante la homilía, el obispo confesó: «Este reclamo de nuestra dignidad no ha sido fácil. Tampoco lo ha sido alzar la voz para defender que nuestro pueblo no se merece menos». No ocultó, además, las advertencias que aseguró también haber recibido de Francisco, como la contenida en una carta manuscrita «fechada el 13 de octubre de 2024», donde el Pontífice argentino le aconsejaba «que tuviera cuidado con las ‘intrigas mafiosas que están en curso’ en torno a este asunto».

Pérez Pueyo subrayó su determinación con tintes casi épicos: «Gustosamente vengo luchando hasta la extenuación en defensa de nuestro pueblo, de su dignidad, de su devoción y religiosidad popular, sin importarme ningún sacrificio». Y no dudó en llevar la comparación hasta la Biblia: «Si me viera obligado, como pastor repetiría las mismas palabras del anciano Eleazar, ante las presiones para aceptar lo que no puedo aceptar: que no puedo hacerlo ‘sin atraer mancha y deshonra a mi vejez’ que pueda servir de mal ejemplo a mis feligreses». Un recurso que, lejos de apaciguar el debate, introduce un aire de ultimátum en la disputa.

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