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León XIV  llega para oficiar la Santa Misa en el aeropuerto de Bamenda

León XIV llega para oficiar la Santa Misa en el aeropuerto de BamendaAFP

León XIV pide «vigilar atentamente» la religiosidad para evitar mezclas con creencias de tipo «esotérico o gnóstico»

Ante 20.000 fieles en el aeropuerto de Bamenda, Camerún, el Pontífice ha recordado e insistido que «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres»

Como un «peregrino de paz y de unidad», el Papa León XIV ha celebrado este jueves una multitudinaria misa en el aeropuerto de Bamenda, en el cuarto día de su viaje apostólico por África. En su homilía, el Santo Padre ha interpelado directamente a la realidad de una región marcada por el sufrimiento, pero también por una «inquebrantable esperanza».

El Pontífice no ha evitado los temas más espinosos que aquejan al continente. En su discurso, ha señalado una serie de problemas que «debilitan continuamente» las esperanzas de un futuro reconciliado. Entre ellos, ha destacado la crisis alimentaria actual, la emigración masiva de jóvenes y una «corrupción moral, social y política» vinculada a la gestión de la riqueza que impide el desarrollo de las instituciones.

Especialmente contundente ha sido su referencia a las presiones internacionales. León XIV ha denunciado «el mal causado desde afuera por aquellos que, en nombre de la ganancia, siguen entrometiéndose en el continente africano para explotarlo y saquearlo». Este escenario, ha advertido, puede generar un sentimiento de impotencia y resignación en la población.

«Hoy y no mañana»

Frente al riesgo de caer en la inacción, el Papa ha exhortado a la transformación inmediata de la historia del país. «Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro, ha llegado el momento de reconstruir; de componer nuevamente el mosaico de la unidad». Para el Pontífice, esta reconstrucción solo es posible si se asume que «Dios es novedad» y que su Palabra es capaz de «desestabilizar la marcha normal de las cosas a las que fácilmente nos acostumbramos».

El mensaje central de la liturgia se ha apoyado en la figura de los Apóstoles para recordar que «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres», mensaje en el que ha insistido posteriormente. Según León XIV, esta obediencia no es un acto de sumisión que oprime, sino la vía para encontrar la «libertad interior» y no resignarse ante el mal.

En el tramo final de su homilía, el Papa ha lanzado una advertencia sobre la pureza de la fe en la región. Ha pedido a los fieles promover la inculturación del Evangelio pero, al mismo tiempo, «vigilar atentamente» la religiosidad para evitar mezclas con creencias de tipo «esotérico o gnóstico». El Santo Padre ha sido claro al señalar que estas corrientes, que a menudo se disfrazan de fe católica, «en realidad, a menudo tienen fines políticos y económicos».

«Sólo Dios libera; sólo su Palabra abre caminos de libertad», concluyó el Papa, antes de encomendar a la Iglesia local —sacerdotes, misioneros y laicos— a la intercesión de María Reina de los Apóstoles, alentándoles a seguir siendo «fuente de consuelo y esperanza» en una tierra que busca desesperadamente la paz.

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