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El día en que Bergoglio fue creado cardenal

El día en que Bergoglio fue creado cardenal

21 de febrero: el día que unió para siempre al Papa Francisco con Juan Pablo II

El 21 de febrero de 2001, en el consistorio, el entonces arzobispo de Buenos Aires fue elevado a la dignidad de cardenal por el Papa Juan Pablo II. Ese mismo día pero 13 años después, Juan Pablo II sería canonizado por su sucesor argentino

El 21 de febrero de 2001, se celebró el consistorio en el que el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, fue elevado a la categoría de cardenal por el Papa Juan Pablo II. Según relató en una entrevista publicada por Luigi Maria Epicoco en su libro San Giovanni Paolo Magno, con motivo del centenario del nacimiento de Juan Pablo II, el entonces monseñor Bergoglio no se privó de seguir un impulso particular: «Sentí un fuerte deseo, mientras estaba arrodillado para recibir el birrete de cardenal, no solo de intercambiar el signo de la paz, sino de besar su mano. Alguien me criticó por este gesto, pero para mí fue espontáneo».

En el año 2002, durante una concelebración de la misa en la capilla privada de Juan Pablo II, Bergoglio quedó impresionado por la preparación del Pontífice, observándolo en actitud de oración y leyendo de un folio con intensidad. Este episodio se sumó a otros encuentros previos, incluyendo su primera experiencia al escuchar a Juan Pablo II en 1978, su participación en un Rosario en Roma al año siguiente, y el primer encuentro mano a mano en Buenos Aires en 1987, donde el Papa polaco lo sorprendió con su mirada y afecto.

A lo largo de los años, Bergoglio destacó la capacidad de Juan Pablo II para escuchar y recordar detalles, resaltando su caridad y el consuelo que le brindó en momentos difíciles. A pesar de sus diferencias y roles, ambos servidores de la Iglesia mantuvieron un vínculo significativo, y Bergoglio expresó su admiración por la figura y la santidad de Juan Pablo II, quien finalmente fue canonizado por Francisco en 2014.

Luz del mundo y sal de la tierra

En el consistorio de 2001, Juan Pablo II advirtió a los nuevos cardenales sobre la creciente complejidad y cambio del mundo, subrayando la importancia de la conciencia de las discrepancias que pueden generar contradicciones y desequilibrios. Al referirse al color rojo de sus atuendos, sugirió que simboliza el amor apasionado a Cristo y el fuego ardiente del amor a la Iglesia. El Papa alentó a los cardenales a ser un punto de referencia concreto y luminoso para el pueblo de Dios, instándolos a ser verdadera luz del mundo y sal de la tierra.

En este sentido, en más de una ocasión, Jorge Mario Bergoglio ha afirmado: «Mi gente es pobre y yo soy uno de ellos». Estas palabras buscan explicar su elección de vivir en un apartamento y de prepararse la cena personalmente. Esta actitud de sencillez y conexión con la realidad de las personas más humildes se refleja en su biografía oficial, disponible en la página web del Vaticano.

Antes de su elevación al cardenalato en el consistorio, el futuro Papa era principalmente reconocido en el ámbito hispanoamericano. Sin embargo, con la investidura de la birreta cardenalicia, captó la atención mundial como posible candidato al papado, aunque sí para la prensa italiana, en especial no tenía muchas posibilidades. No obstante, en el año 2005, ocupó el segundo lugar en la sucesión de Pedro, quedando detrás de Joseph Ratzinger.

Esquivo y conciso

Para el Consistorio de febrero de 2001, Bergoglio optó por no ser acompañado desde Buenos Aires y alentó a sus amigos a donar el dinero destinado al boleto de avión a obras de caridad o para ayudar a los menos afortunados. Esta decisión revela su compromiso con la solidaridad y la ayuda a los necesitados. Posteriormente, después del cónclave de 2013, repitió este gesto, reafirmando su dedicación a la atención de las necesidades de los más vulnerables.

Esquivo y conciso, el jesuita evitó conceder entrevistas indiscriminadamente. Al comentar la noticia de su inminente creación como cardenal, expresó: «Ser cardenales significa una mayor cercanía al Papa y un servicio a la Iglesia Universal. Estoy absolutamente seguro de que se trata de una atención especial y un afecto particular del Papa hacia la sede de Buenos Aires».

En la única entrevista concedida antes de convertirse en cardenal, a Elisabetta Piqué, corresponsal en Italia del diario La Nación, Bergoglio compartió cómo estaba experimentando esa espera: «Lo vivo religiosamente. Es decir, rezo, hablo con el Señor, pido por la diócesis, y no lo vivo como haber llegado a algo. Según los criterios del Evangelio, cada ascenso entraña un descenso: hay que descender para servir mejor. Y quiero tomar esto con ese espíritu de servicio».

No adquirió ropas nuevas

Otro detalle que destacó fue que el cardenal Bergoglio optó por no adquirir un vestido nuevo para tan importante ocasión. Siguiendo su compromiso con el voto de pobreza, decidió mandar a arreglar el vestido de su predecesor, Antonio Quarracino, quien falleció en 1998. Además, se comenta que hasta el día de hoy continúa utilizando la misma mitra. Como se indica en la biografía oficial en la página del Vaticano, el cardenal Antonio Quarracino fue quien lo designó como su estrecho colaborador en Buenos Aires.

Así, el 20 de mayo de 1992, Juan Pablo II lo nombra obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio, recibe la ordenación episcopal en la catedral de manos del purpurado. Como lema elige «Miserando atque eligendo» y en el escudo incluye el cristograma IHS, símbolo también de la Compañía de Jesús.

La tradición dicta que después del consistorio, todo nuevo cardenal tiene encuentros con familiares, amigos y fieles. Después de la ceremonia, el cardenal Bergoglio recibió afectuosamente y con especial atención a cada persona presente, sin importar quién fuera; simplemente, estar allí como fiel era suficiente. Destacó por su negativa a aceptar cualquier tipo de fiesta u homenaje, incluso cuando regresó a Buenos Aires, manteniendo una total austeridad.

Una canonización en la que participaron cuatro papas

Este consistorio también marcó un hito notable. El Papa Juan Pablo II creó 42 cardenales, un número sin precedentes en la historia de la Iglesia. Se sumaron al colegio de purpurados 11 electores de América Latina, así como nombres internacionales como Kasper (Alemania), Rodríguez Maradiaga (Honduras), Hummes (Brasil), Mejía (Argentina), Re (Italia), entre otros.

El Papa Wojtyla había anunciado los nombres de los futuros cardenales en dos ocasiones: primero, en el Ángelus del 21 de enero, y luego, una semana después, en el Ángelus del 28 de enero. En nueve consistorios, el futuro santo papa polaco creó 231 cardenales de 69 diversos países y el del 2001 fue el penúltimo consistorio en el que dio la birreta a monseñor Bergoglio.

En una ceremonia histórica y sin precedentes, el 27 de abril de 2014, el Papa Francisco canonizó a San Juan Pablo II y San Juan XXIII, marcando un evento especial que contó con la participación virtual de cuatro Papas, incluido el Papa Emérito Benedicto XVI. «En este servicio al Pueblo de Dios, san Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia», dijo.

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