Lata de sardinas

Lata de sardinasGTRES

Esta es la lata de conserva que nunca debe faltar en tu despensa

El consumo de omega-3, presente en sardinas, salmón, trucha o atún, preserva la función cerebral

Ya sea a la hora de la comida o de la cena, las conservas son una opción saludable para preparar una ensalada o una tosta. Sardinas, mejillones, atún, legumbres, maíz, pimientos o espárragos son algunos de los ejemplos de alimentos que podemos encontrar enlatados en los estantes de los supermercados pero, de todos ellos hay uno que no puede faltar en ninguna despensa. La lata de sardinas es, sin duda, la reina de las conservas con un alto valor nutritivo.
La Fundación Española de la Nutrición (FEN) explica que este pescado azul tiene, tanto en su versión en fresco como en aceite, un alto valor nutritivo y gran contenido en proteínas de alto valor biológico. Su contenido en grasas se ve aumentado respecto a su homólogo en fresco, debido al aceite de cobertura. Además, al tratarse de un aceite de oliva o vegetal, se aumenta el aporte de ácidos grasos mono y poliinsaturados, y se invierte la relación omega 6/omega-3, con un incremento de los primeros respecto a los segundos.

Qué minerales aporta

Respecto al contenido en minerales, destaca el aporte de selenio, fósforo, hierro, potasio, zinc y calcio, del que las sardinas en aceite resultan muy buena fuente, al poder consumirse con su espina; además, este calcio es de fácil absorción por el aporte en paralelo de vitamina D, contribuye a la absorción y utilización normal del calcio y fósforo.

Fuente de vitaminas

Entre las vitaminas sobresalen los contenidos de vitamina B12, B6, niacina y riboflavina –hidrosolubles–, y de vitamina D –liposoluble–. Las tres vitaminas hidrosolubles contribuyen al metabolismo energético normal.

Colesterol y sal

Entre sus inconvenientes está que el contenido de colesterol (100 mg/100 g) es elevado; aunque, la capacidad de los pescados para aumentar el colesterol sanguíneo es inferior a la de otros alimentos de origen animal (embutidos, mantequilla, quesos curados, tocino, etc.), debido al menor contenido en ácidos grasos saturados. En este sentido, es oportuno recordar que existe una relación directa entre el consumo de grasas saturadas y el colesterol sanguíneo, y no tan directa en el caso del colesterol dietético.
El contenido en sodio es muy elevado ya que la sal se utiliza como ingrediente en la conserva.

Mejoran la memoria

Las personas que comen más alimentos con ácidos grasos omega-3 en la mediana edad pueden tener mejores habilidades de pensamiento e incluso una mejor estructura cerebral que las personas que comen pocos alimentos con ácidos grasos.

El estudio, publicado hace un año en Neurology, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología añade que los ácidos grasos omega-3 se encuentran en pescados como el salmón, las sardinas, la trucha de lago y el atún blanco. También se encuentran en alimentos enriquecidos con ácidos grasos o suplementos.
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