La caballa es un pescado sin mercurio y rico en

La caballa es un pescado azul apreciado por su alto contenido de grasas saludablesGetty Images

Alimentación

El pescado bueno, barato y sin mercurio que puedes comer sin miedo

La caballa, conocida también como xarda o verdela, es un pescado azul que se distingue con facilidad por su cuerpo alargado, el morro puntiagudo y la piel lisa de color azul verdoso. Desde el punto de vista nutricional, se trata de un alimento muy apreciado debido a su alto contenido de grasas consideradas saludables.

Con aproximadamente 10 gramos de lípidos por cada 100 gramos de porción comestible, la caballa se clasifica dentro de los pescados grasos, ya que es rica en ácidos grasos omega-3. Estas sustancias se asocian con la reducción de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, además de favorecer una mejor fluidez sanguínea, lo que contribuye a disminuir el riesgo de formación de coágulos y trombos.

En relación con su contenido mineral, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria señala que la caballa aporta cantidades significativas de selenio y fósforo, que pueden cubrir cerca del 50 % de las ingestas diarias recomendadas. Asimismo, contiene cantidades moderadas de potasio, hierro y magnesio.

Aporte vitamínico

Este pescado también destaca por su aporte vitamínico. Una ración proporciona vitaminas A y D, así como vitamina B12 en niveles especialmente elevados, incluso superiores a los presentes en los huevos y en muchas carnes. Además, la niacina y la vitamina B6 alcanzan aproximadamente la mitad de las recomendaciones diarias, mientras que la riboflavina y la vitamina E se encuentran en proporciones algo menores.

Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) clasifica la caballa como un pescado con bajo contenido de metilmercurio, un contaminante ambiental que puede estar presente en los alimentos tanto por causas naturales como por la actividad humana.

Sin embargo, la caballa presenta una limitación importante: su contenido en purinas, compuestos que en el organismo se transforman en ácido úrico. Por esta razón, su consumo no está recomendado en personas que padecen hiperuricemia o gota.

En términos generales, la caballa es un alimento popular y de costo relativamente accesible, con uno de los perfiles nutricionales más completos entre los pescados. Su inclusión es adecuada en la mayoría de las dietas, aunque su elevado contenido graso puede dificultar la digestión en personas con sensibilidad digestiva.

Conservación y almacenamiento

De acuerdo con la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la caballa fresca debe conservarse en el refrigerador a una temperatura de entre 0 y 4 °C, donde puede mantenerse en buen estado durante uno o dos días. También es posible congelarla, aunque, al tratarse de un pescado azul, su tiempo de conservación es más limitado. No se recomienda exceder los tres meses en el congelador, ya que la grasa puede oxidarse y desarrollar sabores desagradables.

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