Brotes de bambú
Alimentación
El inesperado alimento que podría revolucionar la nutrición: el bambú
Esta planta tiene un alto contenido proteico y un bajo porcentaje de grasa
Una nueva investigación ha descubierto una serie de beneficios para la salud relacionados con la planta de más rápido crecimiento del mundo: el bambú. Los investigadores han concluido que esta planta, que puede llegar a crecer hasta 90 centímetros diarios, puede influir en la regulación de los niveles de azúcar en sangre, tener propiedades antiinflamatorias, efectos antioxidantes y mejoras en la salud intestinal.
Cultivada principalmente en China e India pero que ya forman parte de la dieta habitual en diversas regiones asiáticas, sería una incorporación más que importante a nivel global en términos nutricionales y sostenibles.
Los investigadores subrayan que el bambú destaca por su alto contenido proteico, un nivel intermedio de fibra, bajo porcentaje de grasa y presencia de aminoácidos esenciales, así como minerales como potasio y selenio. Además, es una fuente natural de vitaminas del grupo B, vitamina A y vitamina E.
El estudio, llevado a cabo por un equipo de la Universidad Anglia Ruskin (ARU) del Reino Unido, es el primero en sintetizar de manera sistemática toda la literatura científica publicada hasta la fecha sobre el consumo humano de bambú, abarcando tanto ensayos clínicos en personas como experimentos in vitro con células humanas.
Los resultados apuntan a que los brotes de bambú podrían tener efectos positivos sobre la salud metabólica. Según los ensayos clínicos revisados, se observó un mejor control glucémico, lo cual sugiere que este alimento podría contribuir a mantener estables los niveles de glucosa en sangre, un aspecto clave para personas con diabetes. Además, se registraron mejoras en los perfiles lipídicos, lo que podría ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Asimismo, se identificó que el bambú, gracias a su contenido en fibra dietética —concretamente celulosa, hemicelulosa y lignina—, favorece la función intestinal. También se constataron incrementos en la actividad antioxidante y antiinflamatoria en sujetos que lo consumieron, así como una menor toxicidad celular y mayor viabilidad de las células humanas analizadas.
Por otro lado, los estudios in vitro revelaron un elevado valor nutricional, así como efectos probióticos que podrían contribuir a mejorar la flora intestinal mediante la promoción de bacterias beneficiosas.
Entre los hallazgos más novedosos, destaca la capacidad de ciertos compuestos presentes en el bambú para inhibir la formación de furano y disminuir la producción de acrilamida, dos sustancias químicas potencialmente tóxicas que pueden generarse al freír o asar algunos alimentos. Esto sugiere un posible uso del bambú para mejorar la inocuidad de otros productos alimentarios.
Riesgo para la salud
No obstante, la revisión también advierte sobre los peligros del consumo de bambú mal preparado. Algunas especies contienen glucósidos cianogénicos, que pueden liberar cianuro si se ingieren crudos. Además, uno de los estudios incluidos reveló que determinados compuestos presentes en los brotes pueden interferir con la síntesis de la hormona tiroidea, aumentando el riesgo de desarrollar bocio. Ambos riesgos pueden neutralizarse mediante una cocción adecuada de los brotes antes de su consumo.
El profesor Lee Smith, principal autor del trabajo y catedrático de Salud Pública en la Universidad Anglia Ruskin, declaró: «El bambú ya se consume comúnmente en algunas partes de Asia y tiene un enorme potencial para ser una adición saludable y sostenible a las dietas en todo el mundo, pero debe prepararse correctamente».
Smith recalcó que «los múltiples beneficios para la salud que identificamos, incluido su potencial para abordar los desafíos de salud modernos como la diabetes y las enfermedades cardíacas, probablemente se deban al contenido nutricional del bambú y sus extractos, ya que el bambú es rico en proteínas, aminoácidos, carbohidratos, minerales y vitaminas».
El investigador concluyó que, si bien «nuestra revisión muestra la clara promesa del bambú como posible superalimento», todavía persisten lagunas en el conocimiento científico: «Solo pudimos encontrar cuatro estudios con participantes humanos que cumplieran nuestros criterios, por lo que se necesitan más ensayos clínicos de alta calidad en humanos antes de poder emitir recomendaciones firmes».