27 de noviembre de 2021

Fachada del Gómez Ulla

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El supuesto médico que ejerció sin título en el Gómez Ulla

El presunto facultativo falsificó sus títulos y su DNI
El caso se destapó en agosto, cuando la Guardia Civil acudió al Gómez Ulla de Madrid para llevarse a un trabajador por un problema con su documentación. El detenido, un residente del hospital militar, estaba acusado de falsificación de documento público e intrusismo. ¿El motivo? Ni su historia ni sus documentos cuadraban.
Eduardo, como se llamaba el presunto facultativo, se había incorporado en marzo del pasado año como médico residente al servicio de Anestesia y Reanimación del hospital Gómez Ulla, hospital público gestionado por Defensa en pleno barrio de Carabanchel. Sin embargo, el Juzgado Militar ha descubierto que el acusado había falsificado un título de medicina y su DNI para poder ejercer en el centro.
Según revela El País, el acusado se trasladó a Reino Unido donde presentó un título falso de la Universidad Complutense de Madrid y trabajó como médico residente en el General Medical Council. A su vuelta a España, presentó otro título de la universidad de Norwich que le certificó para trabajar en España como médico.
En 2017 se presentó al proceso de médico militar y, en marzo de 2020, llegó al servicio de Anestesia y Reanimación del citado hospital madrileño. Sin embargo, la crisis del coronavirus obligó a una redistribución del personal y el supuesto facultativo acabó en el servicio de Urgencias del hospital, concretamente en la unidad de Cuidados Medios Covid-19 durante los meses de marzo y abril.
«Esta situación le pudo venir bien», explican a El Debate fuentes del hospital, por la rigidez de los protocolos contra el coronavirus. De hecho, destacan esas mismas fuentes, «no llamaba la atención por desconocimiento o ineptitud, todo lo contrario».
Otra fuente comenta que, al llegar al hospital, el supuesto médico contó que «ya había empezado a hacer algo de residencia en Zaragoza», aunque también destacan que no le gustaba revelar muchos detalles de su vida.
Esta fuente también destaca su buen trato con los pacientes, así como su mala relación con la jefa del servicio de Anestesia, famoso por ser escenario de varios conflictos entre el personal.
De momento, el acusado está siendo juzgado por un delito de deslealtad por un tribunal militar y tiene pendiente un juicio civil por intrusismo y falsedad documental.
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