02 de julio de 2022

El rover Mars Perseverance de la NASA, en el cráter Jezero

El rover Mars Perseverance de la NASA, en el cráter JezeroEuropa Press/NASA

Ciencia

La misión Perseverance encuentra magma en Marte

El sorprendente hallazgo podría ayudar a comprender y fechar con precisión eventos críticos en la historia del llamado cráter Jezero

Sorprendente hallazgo de la misión Perseverance Mars, que desde el pasado febrero realiza un estudio in situ de la superficie marciana. Los científicos responsables del proyecto, impulsado por la NASA, han descubierto que el lecho de roca sobre el que ha estado circulando el explorador de seis ruedas se ha formado a partir de magma al rojo vivo, según informó el Instituto de Tecnología de California (Caltech) este miércoles a través de un comunicado.
El descubrimiento realizado por el Perseverance tiene importantes implicaciones para comprender y fechar con precisión eventos críticos en la historia del bautizado como cráter Jezero, así como en el resto del planeta, cita la nota. El equipo también ha llegado a la conclusión de que las rocas del cráter sobre el que ha circulado la nave han interactuado con el agua varias veces durante un largo periodo de tiempo y que algunas contienen moléculas orgánicas.
Antes incluso de que el Perseverance aterrizara en Marte, el equipo científico de la misión se había preguntado sobre el origen de las rocas que había en el área. «Estaba empezando a desesperarme, ya que pensaba que nunca encontraríamos la respuesta» a esta cuestión, dijo Ken Farley, profesor de la Fundación Keck de Geoquímica y Científico del Proyecto Perseverance al presentar el descubrimiento.
La situación cambió cuando el explorador comenzó a usar un taladro en el extremo de su brazo robótico para raspar las superficies de las rocas, agregó. «Los cristales dentro de la roca proporcionaron la prueba concluyente», dijo Farley.
El explorador robótico Perseverance, dotado con un conjunto de instrumentos que pueden visualizar y analizar estas rocas raspadas, llegó a Marte en febrero pasado después de casi siete meses de viaje desde Florida y recogió el pasado septiembre la primera muestra en suelo marciano para analizar si alguna vez hubo vida en el planeta rojo. Esta muestra era un pedazo de roca ligeramente más ancha del grosor de un lápiz tomada del cráter Jezero, que junto con unas siete más formarán parte del programa Mars Sample Return, que tiene previsto traerlas a la Tierra para 2031.
La muestra, junto a otras recolectadas por el rover –el quinto de la NASA en Marte después de Sojourner, Spirit, Opportunity y Curiosity– está depositada en uno de los 43 tubos de titanio hermético que lleva la nave. De esos 43 tubos de muestra, seis han sido sellados hasta la fecha: cuatro con núcleos de roca, uno con atmósfera marciana y otro que contenía material «testigo» para observar cualquier contaminación que el rover pudiera haber traído de la Tierra.
La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), por su parte, están planeando una serie de misiones futuras para devolver las muestras del rover a la Tierra para un estudio más detenido.
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