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Ilustración aborto pildora abortiva

Ilustración aborto pildora abortivaPaula Andrade

La OMS, a favor de la cultura de la muerte, incluye las píldoras abortivas como «medicamentos esenciales»

Este procedimiento con químicos no solo se cobra las vidas de los fetos, sino también de las madres que deciden acabar con su gestación

Como es habitual cada dos años desde 1977, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ampliado su lista de medicamentos esenciales. Es decir, aquellos que satisfacen «las necesidades prioritarias de atención sanitaria de una población». De las 59 candidaturas presentadas, el comité de expertos ha agregado 20 nuevos fármacos a su lista general. De ellos, dos de ellos están destinados al aborto.

Esta incorporación no ha pillado de sorpresa a la sociedad, ya que la OMS apuesta por la cultura de la muerte. Así lo define en su página, donde asegura que el aborto provocado es «un procedimiento médico sencillo y común». También presume de que de los embarazos que se producen cada año, casi la mitad «no son deseados» y seis de cada diez acaban en muerte. Además, afirman que es seguro siempre y cuando se utilicen «métodos recomendados por la OMS».

Entre las sugerencias de la Organización para acabar con la vida de los más indefensos están la mifepristona y el misoprostol. El primero, tal y como se presenta el Informe del 25.º Comité de Expertos de la OMS en Selección y Uso de Medicamentos Esenciales, resumen ejecutivo, 2025, es trasladado a la nueva subsección de medicamentos para el aborto con otros medicamentos. El segundo, incluido en el mismo sector, sirve para el «manejo del aborto incompleto».

La mifepristona se combina con el misoprostol para bloquear la progesterona, hormona necesaria para que continúe el embarazo. Mientras esto pasa, el misoprostol provoca contracciones uterinas para expulsar al feto sin vida. De hecho, numerosos estudios han afirmado que la combinación de estos dos químicos provoca un aborto completo en más del 99 % de las pacientes.

Ingrid Skop, ginecóloga del Charlotte Lozier Institute, denuncia que estos fármacos presentan una "tasa de complicaciones cuatro veces superior a la del aborto quirúrgico», y afirma que «hasta una de cada cinco mujeres sufrirá una complicación y una de cada 20 requerirá intervención quirúrgica», recoge Infocatólica.

Una técnica que no funciona

Además, el aborto no solo se cobra las vidas de los fetos, sino también de las madres que deciden acabar con su gestación. Un estudio publicado por Ethics and Public Policy Center (EPPC), apunta que casi el 11 % de las mujeres que deciden ingerir la píldora abortiva mifepristona presentan algún «efecto grave» en los 45 días siguientes al tratamiento.

Entre los signos destacaron las urgencias médicas, con un 4,7 %; las hemorragias, con un 3,3 %; y las infecciones, un 1,3 %. Del total, cerca de 1.000 pacientes necesitaron trasfusiones de sangre urgentes y cientos de ellas padecieron sepsis.

A pesar de vivir estas complicaciones, de las 865.727 madres que participaron en el estudio, un 2,84 % tuvo que acudir a un abortorio privado para expulsar el feto porque el medicamento no funcionó.

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