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Mezquita Islámica del centro de América en Dearborn, Michigan

Mezquita Islámica del centro de América en Dearborn, MichiganGetty Images / Glenn Nagel

La llamada a la oración de la mezquita de Dearborn (EE.UU.) enfrenta a vecinos y autoridades locales

La ordenanza municipal establece que el ruido en zonas residenciales no deberá superar los 55 decibelios a partir de las diez de la noche, ni los 60 durante del día

La ciudad de Dearborn, situada en el estado de Michigan (EE.UU.) fue en 2023 la gran protagonista del avance migratorio mundial, convirtiéndose en la primera ciudad del país norteamericano que contaba con una población árabe superior. De sus 110.000 habitantes, aproximadamente el 55 % cuenta con ascendencia de Oriente Medio o el Norte de África.

Esta ciudad alberga el Museo Nacional Árabe Americano, así como la mezquita más grande de Norteamérica, la cuál se ha convertido en el último quebradero de cabeza migratorio del país. En concreto, dicha mezquita cuenta con unos altavoces que llaman al rezo, los cuáles han convertido el día a día de los vecinos no musulmanes en un infierno.

«Nuestra ordenanza municipal no permite sonidos inusuales ni molestos durante cinco minutos o más, pero la mezquita sigue violando nuestra privacidad dentro de casa a diario. No es como ir al parque y que te pregunten por Dios o que alguien llame a tu puerta. Esto es entrar en tu casa, y no tienes otra opción», señaló Andrea Unger, residente en Dearborn desde hace 40 años, en declaraciones a Fox News.

Mezquita Islámica del centro de América en Dearborn, Michigan

Mezquita Islámica del centro de América en Dearborn, MichiganGetty Images / TennesseePhotographer

Como Andrea, cientos de vecinos han expuesto ante el ayuntamiento de la ciudad la necesidad de reducir los niveles de ruido de la mezquita. El pasado 23 de septiembre los vecinos presentaron una petición firmada por 40 personas, instando al consistorio a aplicar la ordenanza de ruido de la ciudad, la cuál prohíbe «la continuación de cualquier ruido irrazonablemente fuerte, perturbador, inusual o innecesario que moleste, perturbe, lesione o ponga en peligro la comodidad, el reposo, la salud, la paz o la seguridad de los demás dentro de los límites de la ciudad».

En concreto, dicha ordenanza establece que el ruido en zonas residenciales no deberá superar los 55 decibelios a partir de las diez de la noche, ni los 60 durante del día –entre las 07:00 y las 22:00 horas–.

A pesar de lo que dice la ordenanza, los vecinos tienen miedo. El propio alcalde, Abdullah Hammoud –musulmán y árabe– llegó a reprender a uno de los residentes en la reunión del ayuntamiento, calificándole como «intolerante». Ante esta situación, una gran parte de los vecinos han preferido guardar silencio, ante el temor de ser etiquetados como «islamófobos» en una ciudad en la que ya cuentan con desventaja.

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