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Paciente en un hospital

Paciente en un hospitaliStock

Los científicos avisan: este fenómeno natural será cada vez más frecuente y pone en riesgo a la salud

La temperatura ambiental que un ser humano puede aguantar también depende de varios factores

Hacer deporte, comer sano, dejar de fumar... Con el nuevo año, los propósitos están a la orden del día. Y con ellos, las apuestas por mejorar la salud, uno de los estados más importantes para el ser humano. Aunque estos factores ayudan a mantenerse en forma y cuidarse, no es suficiente, ya que existen fenómenos naturales que ponen en riesgo a nuestro bienestar.

Para tratar de mitigar los efectos en el bienestar de los ciudadanos, la comunidad científica y las autoridades sanitarias han coincidido en lanzar una advertencia clara: las olas de calor extremo se consolidarán en no mucho tiempo como una de las mayores amenazas para la salud pública del mundo. De hecho, los expertos señalan que serán fenómenos naturales cada vez más frecuentes.

La exposición a temperaturas ambientales elevadas puede provocar «una respuesta insuficiente» del sistema termorregulador humano, señala el Ministerio de Sanidad en su web. Así, revela que el calor excesivo puede alterar nuestras funciones vitales si el cuerpo humano no es capaz de compensar las variaciones de la temperatura corporal.

Desde un enfoque biológico, la exposición a altas temperaturas acarrea varios problemas de salud. Entre ellos están los calambres, deshidratación, insolación, golpe de calor (que podrían derivar en problemas multiorgánicos). Además, comentan desde Sanidad, este impacto está influido por «el envejecimiento fisiológico y las enfermedades subyacentes».

Al hilo, anotan que normalmente un individuo sano tolera una variación de su temperatura interna de aproximadamente 3 °C sin que sus condiciones físicas y mentales se alteren de forma importante. Sin embargo, a partir de 37 °C se comienza a producir una reacción fisiológica de defensa.

Según ElTiempo.es, cuando la temperatura corporal interior sube por encima de los 43 °C, las proteínas dejan de funcionar y puede ocasionar «fallos en órganos vitales que pueden provocar la muerte». Como es habitual, este cambio tan radical no afecta a todos por igual.

La temperatura ambiental que un ser humano puede aguantar también depende de varios factores. Estos son la humedad, el tiempo de exposición y la salud general de la persona. En ambientes secos, el cuerpo humano podría llegar a resistir hasta 50 °C durante un tiempo limitado. Además, en exposiciones muy breves se ha demostrado que es posible tolerar hasta 127 °C.

Como es común, el calor no afecta a todos por igual. Las personas mayores y los menores son los más sensibles a estos cambios de temperatura. También tienen que tener cuidado los pacientes con patologías crónicas, ya que son especialmente sensibles a sus efectos. Por ello, las autoridades sanitarias llaman a tener más cuidado en los meses de verano y a seguir las recomendaciones.

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