Lanzamiento del satélite Celeste IOD-1 de GMV desde el complejo de lanzamiento 1 de Rocket Lab en Māhia, Nueva Zelanda
La ESA confirma el éxito del satélite Celeste IOD-1 de GMV tras emitir su primera señal de navegación
El demostrador liderado por GMV abre la puerta a una nueva generación de posicionamiento más preciso y resistente en Europa
La Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado la recepción con éxito de la primera señal de navegación transmitida por el satélite Celeste IOD-1, un hito que marca el inicio operativo de este demostrador tecnológico europeo y refuerza la apuesta por una navegación más robusta en el continente.
El satélite, desarrollado por GMV en colaboración con Alén Space, realizó su primera transmisión el pasado 8 de abril a las 10:38 CET. La señal fue captada por los equipos de la ESA en el centro técnico ESTEC, así como por la estación de monitorización de GMV en Lisboa, lo que confirma la correcta puesta en servicio del sistema tras su lanzamiento.
El Celeste IOD-1 forma parte del programa Celeste, una iniciativa estratégica de la ESA orientada a desarrollar una nueva capa de navegación en órbita terrestre baja (LEO) que complemente a sistemas ya operativos como Galileo y EGNOS. El objetivo es mejorar la precisión, la resiliencia y la seguridad de los servicios de posicionamiento, navegación y sincronización (PNT) en Europa.
El satélite fue lanzado el 28 de marzo desde el complejo de Rocket Lab en Mahia, Nueva Zelanda, junto a otro demostrador del programa, iniciando posteriormente la fase de operaciones iniciales (LEOP). Estas operaciones han sido dirigidas desde el centro de control de misión de Tres Cantos por un equipo conjunto de GMV y Alén Space, consolidando el papel de la industria española en el desarrollo de capacidades espaciales avanzadas.
El equipo del proyecto Celeste IOD-1 celebra que ha transmitido con éxito su primera señal de navegación desde órbita
El programa Celeste contempla una arquitectura multiórbita que combine satélites en órbita media, como Galileo, con una nueva constelación en órbita baja, situada entre los 500 y 560 kilómetros de altitud. Esta configuración permitirá disponer de señales más potentes y resistentes a interferencias, además de mejorar la capacidad de navegación en entornos complejos.
En esta primera fase, denominada In Orbit Demonstrator (IOD), se desplegarán un total de once satélites operativos y uno de reserva, desarrollados por dos consorcios europeos en paralelo. GMV lidera uno de estos contratos y es responsable del diseño completo de la misión para seis de los satélites, incluyendo los segmentos espacial, terrestre y de usuario.
Celeste, la nueva misión de ESA para reforzar la navegación por satélite en órbita baja
El Celeste IOD-1, un CubeSat de 12 unidades, ha superado previamente un complejo proceso de integración y pruebas ambientales que han validado su preparación para operar en órbita. Entre los objetivos técnicos de la misión destacan la demostración de la determinación autónoma de la órbita sin apoyo terrestre y la validación de nuevas señales de radionavegación en bandas L y S.
Además, el programa prevé el desarrollo de ocho satélites adicionales de mayor tamaño que ampliarán las capacidades de los demostradores actuales. Estos nuevos elementos comenzarán a lanzarse a partir de 2027, con la vista puesta en una futura constelación operativa que refuerce la autonomía estratégica europea en el ámbito del posicionamiento y la navegación.