Madre con su bebé recién nacido
El testimonio que pone en jaque al aborto: «La prohibición de la ley salvó a mi bebé»
La presión le llevó a acudir a la clínica abortiva. Su expareja le insistía en acabar con la vida del pequeño. Allí le explicaron que debía ingerir medicamentos abortivos
Melissa Brooks, de 18 años, se consideraba una mujer proaborto, pero una serie de acontecimientos le hicieron cambiar de idea. Ahora, gracias a las leyes de Kentucky, el estado de Estados Unidos donde vive, y a saber escuchar y gestionar sus sentimientos, disfruta de Oryan, un pequeño de tres años que, debido a su desde noviembre de 2023 puede vivir.
Todo comenzó en 2023, cuando Melissa, recién soltera, descubrió que estaba embarazada. Lo que debería haber sido una noticia agradable terminó siendo una desgracia. Debía abortar, así se lo ordenó su expareja. Según relató en un ensayo publicado en The Federalist, tenía varios amigos que ya habían matado a su bebé, por lo que ella lo veía natural.
A pesar de su mentalidad, algo le removió cuando se dio cuenta de que estaría acabando con la vida de su propio hijo. El que llevaba dentro. El simple pensamiento de ello le enfermaba, explica Infocatólica.
Originaria de Kentucky, la joven se dio cuenta de que no podía abortar en su estado. En Estados Unidos, 14 territorios tienen vetada esta polémica práctica. Esto se firmó en 2022, por la anulación de Roe vs. Wade mediante el fallo Dobbs vs. Jackson Women's Health Organization una, norma creada por el juez Samuel Alito que ha salvado muchas vidas.
Al ver que en Kentucky no podría abortar, ella y su exnovio concertaron una cita en Carbondale, Illinois. Sin embargo, unos problemas familiares le obligaron a cancelarlas. Esto le permitió recapacitar y, de un día para otro, decidió visitar en secreto un centro para escuchar los latidos del corazón de su bebé. En ese momento, se dio cuenta de que era «un niño precioso» y que no podía dejarlo ir.
A pesar de ello, la presión le llevó a acudir a la clínica abortiva. Su expareja le insistía en acabar con la vida del pequeño. Allí le explicaron que debía ingerir medicamentos abortivos y someterse a un tratamiento para expulsar al bebé. Se negó.
Después de esta consulta acudió a su centro de salud. Esta vez iba con otra mentalidad. No iba a escuchar al corazón de su bebé para despedirse de él –como había hecho con anterioridad–, sino que lo hacía para darle la bienvenida, para cuidarle.
Esta promesa sigue vigente. Oryan, que nació en 2023 lo hizo con un agujero en el corazón y se ha sometido a diversas operaciones puede despertarse todos los días al lado de su mamá, quien le llama «el gran luchador».