Desaladora de la ciudad autónoma de Melilla
Melilla llevará al Gobierno central a los tribunales por el estado de la desaladora: «Le importa tres pepinos»
«Ni siquiera me contesta», lamentó el presidente Imbroda, quien aseguró que irá «a por todas» después de que, a su juicio, se haya puesto en riesgo el suministro de agua de unos 90.000 ciudadanos
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha anunciado que su Gobierno está dispuesto a llegar «hasta las últimas consecuencias» en su denuncia contra el Ejecutivo central por el estado en el que fue transferida la planta desaladora de la ciudad, infraestructura clave para el abastecimiento de agua, y por la falta de actuaciones para reparar sus deficiencias.
En declaraciones a los periodistas, Imbroda explicó que este martes tenía previsto reunirse con los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente y con los servicios jurídicos de la Ciudad Autónoma para estudiar las vías legales más adecuadas con las que reclamar responsabilidades al Gobierno de España.
El dirigente melillense acusó al Ejecutivo de actuar con «frivolidad» e «irresponsabilidad», al reconocer los problemas que presentaba la desaladora cuando fue cedida hace dos años sin que posteriormente se adoptaran medidas para solucionarlos. También criticó a la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, por no responder a la carta que le remitió tras la avería registrada en la planta, donde una explosión en una de sus instalaciones no provocó víctimas «por suerte».
«Ni me contesta, es que le importa tres pepinos», lamentó Imbroda, quien aseguró que el Gobierno local irá «a por todas» después de que, a su juicio, se haya puesto en riesgo el suministro de agua de unos 90.000 ciudadanos al no garantizar el correcto funcionamiento de una infraestructura esencial.
«Vamos donde tengamos que ir y contra quien tengamos que ir», afirmó el presidente de la Ciudad Autónoma, que también reprochó la actitud de Coalición por Melilla (CpM), principal fuerza de la oposición, por la concentración convocada para este jueves frente al Palacio de la Asamblea en protesta por los continuos cortes de agua.
Por su parte, la delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, instó al Ejecutivo local a asumir sus responsabilidades y actuar «con seriedad» ante los problemas de abastecimiento. En una nota, recordó además que integrantes del actual Gobierno melillense reclamaron en el pasado dimisiones por incidencias de menor gravedad relacionadas con el suministro hídrico.
La situación también ha generado reacciones en Somos Melilla, formación que calificó de «insufrible» e «insoportable» la situación derivada de los cortes de agua, agravada esta semana por las labores de mantenimiento en la desaladora. El partido volvió a defender la conexión del Pantano de las Adelfas a la red de abastecimiento como medida para reducir las restricciones.
Asimismo, el consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura, respondió a las críticas de la asociación ecologista Guelaya por las pérdidas de agua en la red de distribución. Ventura aseguró que los técnicos conocen desde hace tiempo que alrededor del 65 % del agua se pierde por fugas y responsabilizó a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir del retraso acumulado en la renovación de las tuberías, un proyecto que, según indicó, lleva tres años pendiente de ejecución.