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Eugenio Mallol

¿Quién hizo mejor a su equipo: Messi o Ronaldo?

Un estudio analiza la productividad del Real Madrid y el FC Barcelona desde la temporada 1954/55 en un momento en el que la tecnología amplía la brecha entre las empresas ‘superestrella’ y los profesionales super eficientes y el resto

¿Quién es el mejor de todos los tiempos: Leo Messi o Cristiano Ronaldo? La pregunta infinita. Para los investigadores José M. Cordero, de la Universidad de Extremadura, y Daniel Santín, del Instituto de Análisis Económico (ICAE) de la Universidad Complutense de Madrid, la respuesta depende de si se valora más la ejecución impecable de uno o la influencia en la productividad del grupo del otro. «¿Quién hizo mejor a su equipo?», se preguntan en una investigación.

La medición de la brecha de productividad entre grupos similares de personas es una tarea desafiante para los economistas, sobre todo si esos grupos desarrollan su actividad en entornos económicos, institucionales y culturales diferentes, como sucede con el FC Barcelona y el Real Madrid. Cordero y Santín se atreven con el reto y, para lidiar el morlaco, diseñan una nueva herramienta: un tercer equipo de fútbol sintético, artificial, compuesto de «unidades virtuales generadas aleatoriamente», algo sólo posible de abordar gracias a las tecnologías digitales.

La medición de la brecha de productividad entre grupos similares de personas es una tarea desafiante para los economistas

Se sirven de él como punto de referencia para comparar a merengues y culés a partir de los datos sobre el rendimiento de los jugadores más relevantes en la historia de ambos clubes, desde el inicio de las competiciones europeas hasta la actualidad, es decir, entre las temporadas 1954/55 y 2023/24. Este tipo de trabajos, aunque con metodologías diferentes, comenzaron a hacerse en Estados Unidos, centrados en sus ligas principales, NBA, NFL, MLB y NHL, y se han ido extendiendo al fútbol europeo.

Sentencia final: «la productividad de los jugadores del Real Madrid es mayor». Sucede así porque «los porteros y centrocampistas del Real Madrid fueron más productivos que los del FC Barcelona; hay un empate en el caso de los defensas, mientras que la productividad de los delanteros del FC Barcelona fue mayor que la de los del Real Madrid».

Los porteros y centrocampistas del Real Madrid fueron más productivos que los del FC Barcelona

Interesante saber que los madridistas muestran un comportamiento homogéneo, mientras que los jugadores que marcaron la diferencia en el FC Barcelona en su posición elevaron también el rendimiento general del grupo.

Hay dos jugadores, obviamente, que rompen todas las estadísticas: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, a los que los autores describen como «súper eficientes». El hecho de que sus logros se desarrollaran a lo largo de tantas temporadas añade dificultad a su proeza. ¿Quién registra una puntuación más alta en términos de productividad? Messi. Ronaldo se guarda, no obstante, un mérito que, para algunos, puede ser superior.

Los logros del jugador portugués consiguieron reducir significativamente la ventaja técnica global de los delanteros del Barcelona sobre los del Real Madrid. Sin Messi y Cristiano, la brecha técnica a favor de los culés aumentaría del 1,13 % actual al 8,79 %. «Lionel Messi solo pudo mejorar la tecnología de los delanteros del FC Barcelona en un 6,67 %, en comparación con el 13,86 % de Cristiano», dicen los investigadores.

Sin Messi y Cristiano, la brecha técnica a favor de los culés aumentaría del 1,13 % actual al 8,79 %

Este análisis no debe leerse como un paper científico para forofos. Tiene enormes implicaciones en un tiempo en el que la tecnología abre brechas, aparentemente cada vez más insalvables, en la economía y en la sociedad. Más allá de las tendencias generales de productividad, concluyen los investigadores, «las unidades individuales pueden tener un efecto sustancial en el rendimiento de sus grupos, lo que subraya la importancia de considerar el papel de las unidades súper eficientes».

La OCDE confirma en un informe reciente la desaceleración del crecimiento salarial medio en relación con la productividad, un fenómeno que se conoce como disociación entre productividad y sueldos. Dos de sus manifestaciones son la creciente desigualdad salarial y la consolidación de las llamadas empresas superestrella, asociada a la dinámica de que «el ganador se lleva la mayor parte».

La OCDE confirma en un informe la desaceleración del crecimiento salarial medio en relación con la productividad

A medida que su posición dominante en el mercado crece, las empresas superestrella se protegen cada vez más de la competencia. Lo observamos en el explosivo momento de la inteligencia artificial, con los inalcanzables planes de inversión para la construcción de centros de datos que manejan las grandes corporaciones.

Una Nvidia cada vez más cercana al universo Microsoft-OpenAI, ve asomar a Google en el negocio de los procesadores gráficos con sus TPU. Meta acaba de sentir la misma sensación al conocer la alianza de Android con las gafas virtuales de la rediviva Magic Leap. Europa asiste a ese mercadeo de alta tecnología en silencio.

La inteligencia artificial es una tecnología de predicción: utiliza datos para pronosticar resultadosLaura VeldkampProfesora de la Columbia Business School

La inteligencia artificial, explica la profesora de la Columbia Business School Laura Veldkamp, es «una tecnología de predicción: utiliza datos para pronosticar resultados». ¿Cómo evolucionará la demanda? ¿Cómo pueden variar los costes? ¿Qué tipos de clientes tienen más probabilidades de hacer clic en un anuncio?

En una economía perfectamente competitiva, continúa Veldkamp, eso debería repercutir en los consumidores «en forma de precios más bajos». Pero no es así, porque las empresas líderes, que cada vez acumulan más datos, «a menudo retienen el excedente, en parte porque los consumidores tienen problemas para ver el valor de sus propios datos, que para ellos son como una moneda extranjera».

La tecnología no define el futuro, lo hace el modelo de gestión y la visión estratégica que aplicamos al utilizarla. En un momento de confusión y ruido como el actual, en el que muchos directivos del sector privado y público sufren parálisis por análisis, hay que tener presente el dilema Messi-Ronaldo. ¿Quién hace mejor al equipo a nivel de individuos, de empresas y de territorios? El darwinismo tecnológico puede conducir a un colapso financiero.

La tecnología no define el futuro, lo hace el modelo de gestión y la visión estratégica que aplicamos al utilizarla

La ironía de la inteligencia artificial es que esas figuras super eficientes de las que hablan Cordero y Santín, y esas superestrellas que menciona la OCDE, sólo sacan su auténtico brillo si aprenden a colaborar. Kristina McElheran, de la Universidad de Toronto, cree que el contenido de las tareas del trabajo será cada vez menos fijo, al igual que la asignación de tiempo a cada una de ellas. Al hacer un reparto del trabajo para mejorar la productividad, habrá que tener en cuenta, dice, un aspecto difícil de cuantificar que llama el valor de las tareas, así como las interdependencias que puedan producirse… y las opiniones de los trabajadores.

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