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Eugenio Mallol

Comprar empresas por su talento

Ya no se absorben compañías sólo por el negocio o para quedarse con sus clientes, la escasez de talento en España, que tan poco influye en los procesos de renovación de rectores universitarios, está acentuando otra forma de darwinismo empresarial

Cualquiera habría pensado que la parte más jugosa de una conversación con el director de Nokia Europa, Rolf Werner, aparecería al comentar asuntos como el futuro del 6G (aún nada de nada) o la implantación de la inteligencia artificial en las futuras redes de telecomunicaciones.

Estaciones base (los repetidores con cajas de zapatos alargadas que vemos en lugares elevados) dotadas de procesadores gráficos, como los que popularizó Nvidia para los videojuegos, capaces de reconocer el entorno, de llevar los haces personalizados a una nueva dimensión y de actuar de forma autónoma. Vamos hacia otro modelo de comunicación, no podemos imaginar lo que nos espera en el móvil.

Vamos hacia otro modelo de comunicación, no podemos imaginar lo que nos espera en el móvil

Pero no, siendo ambos asuntos de enorme relevancia, Rolf Werner decidió hollar otra vertiente para ‘dar un toque’ a las operadoras europeas: su desconocimiento del cliente empresarial. «El mayor desafío es que se doten de una fuerza de ventas cualificada», me dice. ¿Por qué debería ser esto relevante?

Se entiende que entre las empresas que deberían darse por aludidas por las palabras del director de Nokia Europa se encontraría nuestra Telefónica, a la que hay que reconocer en los últimos tiempos, no obstante, un esfuerzo claro por bajar a la arena y acercarse a la realidad de la planta de producción. Buen trabajo del equipo de María Eugenia Bórbore en el mundo industrial.

Cuanto más estrecha sea la relación de Telefónica con las empresas de diferentes sectores más fácil le resultará colocar nuevos servicios con componentes de Nokia

Cuanto más estrecha sea la relación de Telefónica con las empresas de diferentes sectores más fácil le resultará colocar nuevos servicios con componentes de Nokia, es el razonamiento del presidente europeo de la compañía finlandesa.

Ya no son bienvenidas esas empresas arrogantes que llegaban con su solución de telecomunicaciones lista y cerrada, y les daba igual si quien tenían enfrente trabajaba en el sector de la cerámica, la agroalimentación o la energía. Esos comerciales de toda la vida que cargaban con miles de kilómetros a las espaldas y pasaban tantas noches fuera de casa tienen hoy otro nombre en el sector tecnológico. Ahora son consultores.

Hay una falta de talento en el sector tecnológico en España, en especial de talento técnico

Hay una falta de talento en el sector tecnológico en España, en especial de talento técnico, tanto en las empresas que deben comprar soluciones y productos, como en las que tienen que venderlos. Hace poco el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades cifraba en el entorno de los 17.000 los estudiantes de ingeniería que salen cada año de nuestras aulas, cada vez más alejadas de las necesidades reales del mercado.

He escuchado a algún rector responsable lamentarse por su incapacidad para resolver este condenado nudo gordiano. «No sabemos cómo resolverlo y me duele». Dos años, como mínimo y con suerte, para lanzar una nueva titulación tecnológica es como enseñar a usar móviles con teclado en la era del iPhone. Pero la mayoría de rectores de universidad pública en nuestro país no actúan así, prefieren lavarse las manos y presentarse a la reelección. Suelen renovar en el cargo sin problemas, claro.

El sector público promete y promete, pero cómo creer que mantendrá el nivel de compras de los dos últimos años

La realidad del sector tecnológico, en estas semanas previas al ‘PertAmageddon’ que se avecina, cuando en junio dejen de estar vigentes las ayudas europeas, es complicada. El sector público promete y promete, pero cómo creer que mantendrá el nivel de compras de los dos últimos años.

Hay que lanzarse a las empresas e incentivar la demanda y es en momentos como estos cuando se el problema aflora con crudeza. La desesperación por conseguir talento es de tal magnitud que operaciones de compra de empresas para quedarse con la plantilla, no con el negocio, los clientes o las marcas de distribución, que ha sido lo habitual en el mercado, se están volviendo una constante cada vez más generalizada.

Se compra pequeñas empresas o startups que están en la fase de uso de ciertas aplicaciones que han desarrollado

«Se compra pequeñas empresas o startups que están en la fase de uso de ciertas aplicaciones que han desarrollado, con pocas personas en plantilla, con el objetivo de quedarse precisamente el talento», me explica la directiva de una compañía que acaba de absorber a una de estas empresas.

Cuando llegamos a este punto de comprar empresas no por el negocio, ni por quedarse sus clientes, sino por adquirir talento, tenemos que pararnos mirar el motor, porque algo falla a nivel estructural. ¿Lista de principales solicitantes ‘españoles’ de patente europea en 2025? Sólo dos del Ibex: Telefónica y Amadeus. ¿Dónde está Indra?

Edificio de Nokia

Edificio de NokiaEuropa Press

Eugenio Mallol es periodista especializado en innovación tecnológica, autor, conferenciante y columnista. En la actualidad es director de estrategia y comunicación de Atlas Tecnológico, el primer ecosistema de la industria 4.0 en España, y coordinador y analista de la Cátedra Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino.

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