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Eugenio Mallol

Lecciones del desplome del precio de las baterías

El demoledor crecimiento del peso de China en la producción industrial global no puede atribuirse sólo a los bajos costes laborales y el impulso gubernamental, ha sabido bajar precios conforme aumenta la producción gracias a la curva de aprendizaje

Uno de los gráficos que suelo usar en mis presentaciones genera impacto de inmediato. Se trata de una imagen de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) con dos tartas que representan el cambio en la estructura global de producción industrial.

El círculo de la izquierda, correspondiente al año 2000, muestra a Estados Unidos como el país dominante, con una cuota del 25 %, seguido de Japón (11 %), Alemania (8 %) y China (6 %). La tarta de la derecha presenta la proyección de la ONUDI para 2030 y las tornas han cambiado sustancialmente, ahora China domina con el 45 %, Estados Unidos se ha hundido al 11 %, Japón se queda en el 5 % y Alemania alcanza apenas el 3%, empatada con Corea del Sur.

Gráfico OUNIDO

Gráfico de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI)

Esta semana se ha presentado en la Hannover Messe, la principal feria sobre industria 4.0 del mundo, el informe Industry 4.0 Barometer 2026, elaborado por MHP, firma del Grupo Porsche. En él, se incluye un gráfico más esperanzador para EE.UU., aunque no tanto para Europa. China es el país líder, con una puntuación del 72 % en el barómetro, pero evoluciona más lentamente, mientras la industria norteamericana recorta distancias, en los dos últimos años ha subido del 61 % al 69 %.

MHP_Study_Industry

Gráfico del Industry 4.0 Barometer 2026

La competitividad industrial global está desplazándose hacia modelos de fabricación definidos por software, añade el documento, capaces de integrar datos, automatización e inteligencia artificial en lo que se conoce como arquitecturas productivas modulares (líneas de producción concebidas como un Lego). La realidad es que solo un 3 % de las compañías industriales europeas se reconoce en el concepto de fabricación definida por software (SDM), frente al 30% de las de China e India.

Europa registraba el crecimiento más rápido de compras de coches eléctricos en 2025

El mercado de vehículos eléctricos emana, por eso, un cierto regusto irónico. Mientras la industria europea, con el automóvil como estandarte histórico, se queda cada vez más atrás, Europa registraba el crecimiento más rápido de compras de coches eléctricos en 2025, con un aumento del 33 %. Y Alemania en cabeza (48 %). Para este 2026, Benchmark prevé que el crecimiento se mantenga en el entorno del 14 %, impulsado por la recuperación de los incentivos al consumidor.

La capacidad de producción de vehículos eléctricos en China se ha expandido tanto que han estallado las guerras de precios y muchos fabricantes han tenido que recurrir al mercado de exportación para reducir inventarios. Las ayudas estatales que proliferan por Europa son una forma de vaselina institucionalizada. En contraste, las ventas en EE.UU. subieron el año pasado solo un 1 %, principalmente debido a la eliminación del crédito fiscal federal.

Las ayudas estatales que proliferan por Europa son una forma de vaselina institucionalizada

Más allá de errores políticos estratégicos, una de las claves para entender que se vendieran más de 20 millones de coches eléctricos a nivel mundial el año pasado es que su precio medio se sitúa ya en 35.000 euros y algunos rondan ya incluso los 8.500. Hace solo dos décadas, ese volumen de ventas y esos precios habrían sido imposibles. El desplome del coste de las baterías tiene mucho que ver con lo que está pasando.

Hannah Ritchie y Pablo Rosado han analizado este asunto en Our World in Data. Su conclusión es que, desde 1991, los precios de las celdas de baterías de ion de litio han pasado de 7.900 euros por kilovatio-hora a 67 euros, ¡un 99 %! Y lo prometedor, dicen, es que la caída va a continuar, porque un tercio de esa bajada se ha producido solo los últimos años.

Desde 1991, los precios de las celdas de baterías de ion de litio han pasado de 7.900 euros por kilovatio-hora a 67 euro

El motivo se encuentra en que tecnologías como las baterías, siguen una curva de aprendizaje: a medida que se incrementa la producción, los innovadores y los ingenieros encuentran mejoras en química, fabricación y cadenas de suministro, lo que provoca una caída continua de los precios. Y la producción ha crecido exponencialmente: en 1991, solo se produjeron 130 kilovatios-hora de baterías en todo el mundo, justo lo suficiente para alimentar dos coches eléctricos de la actualidad; a finales de 2023, la producción acumulada global multiplicaba esa cifra por 27 millones.

El ingeniero aeroespacial Theodore Paul Wright formuló la ley sobre la curva de aprendizaje en 1936 y la confirmó durante la Segunda Guerra Mundial. A medida que crecía la demanda de armas, la experiencia de producción se incrementaba drásticamente y los precios disminuían. Cuando la guerra terminó y las compras bajaron, los precios volvieron a recortarse a un ritmo más lento.

No es fácil adivinar qué productos y servicios van a seguir ese camino. Al inicio de la era informática en 1943, el presidente de IBM, Thomas Watson, dijo la famosa frase de que «hay un mercado mundial para quizá cinco ordenadores». Dos décadas después, uno de los fundadores de Intel, Gordon Moore, formuló una versión derivada de la máxima de Wright en su conocida Ley sobre el desarrollo de los chips.

Sony tenía en gran medida el monopolio de la tecnología de baterías a principios de los años 90

Hoy suena increíble saber que Sony tenía en gran medida el monopolio de la tecnología de baterías a principios de los años 90 del pasado siglo. A lo largo de esa década, aparecieron competidores en Corea del Sur, Samsung y LG, y sólo después entraron los fabricantes chinos en el mercado. Cuando lo hicieron, desataron una feroz competencia de precios y nadie ha podido seguir su ritmo. Una batería de medio millón de euros nunca podría haber transformado el transporte mundial, pero la de 5.000 euros, sí, concluyen Ritchie y Rosado.

Algo parecido está ocurriendo con el coste de la energía solar, una tecnología en la que España logró un liderazgo tan deslumbrante como efímero durante los años 2000. Qué recuerdos, cuando Siliken batía todos los récords mundiales de eficiencia en células solares. La siguiente ola que se nos viene encima es la del almacenamiento barato de energía.

Las tecnologías digitales están contribuyendo a dinamitar esa curva de aprendizaje que ha desplomado los precios de baterías

Las tecnologías digitales están contribuyendo a dinamitar esa curva de aprendizaje que ha desplomado los precios de baterías, ordenadores o paneles solares. El crecimiento de la cuota de China en la producción industrial mundial no se puede atribuir exclusivamente a una cuestión de bajos costes laborales e impulso gubernamental, como hemos querido creer durante dos décadas.

Por eso resulta tan preocupante el dato sobre adopción de los modelos definidos por software en la industria europea, y en la española por supuesto, conocido en la Hannover Messe. Los errores estratégicos se reparten a partes iguales entre el sector público y el privado.

Las baterías duran más cada vez y se cargan más rápido

Batería de un coche eléctrico

  • Eugenio Mallol es periodista especializado en innovación tecnológica, autor, conferenciante y columnista. En la actualidad es director de estrategia y comunicación de Atlas Tecnológico, el primer ecosistema de la industria 4.0 en España, y coordinador y analista de la Cátedra Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino.
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