Donald Trump quiere un «interruptor de apagado» para la tecnología
¿Tiene Trump un ‘botón de apagado’ que puede desenchufar a Europa de la tecnología?
Un informe sobre sistemas críticos europeos y el discurso de Donald Trump sobre un «interruptor de apagado» para la tecnología han encendido las alarmas en Bruselas
Donald Trump ha verbalizado en público lo que muchos asesores de seguridad tecnológica llevaban años temiendo: que el Gobierno de Estados Unidos disponga de un botón de apagado para tecnologías críticas cuando considere que chocan con sus intereses políticos o económicos. Fue en una entrevista en Fox donde defendió que el Estado tenga la capacidad de desconectar sistemas de inteligencia artificial o infraestructuras tecnológicas en nombre de la seguridad nacional, a la vez que trasladaba esa emergencia al terreno de las relaciones con sus aliados.
Ese discurso encaja con su ofensiva contra la regulación europea de las grandes tecnológicas, a la que Trump acusa de ser una forma encubierta de arancel contra gigantes como Apple, Google o Meta. La Casa Blanca ha dejado claro que está dispuesta a responder con aranceles, restricciones de acceso al mercado y, ahora, con la amenaza de tocar los cimientos digitales de los países que no rectifiquen.
Dependencia tecnológica
La preocupación europea esta motivada porque el mercado de la nube en la UE está controlado en torno a un 70 % por Amazon, Microsoft y Google, mientras que cerca del 80 % del gasto en software corporativo va también a proveedores estadounidenses. Sobre chips Made in USA se ejecutan la mayoría de las aplicaciones de inteligencia artificial que utilizan empresas e instituciones del continente, lo que concentra un enorme poder en una jurisdicción externa a Bruselas.
El choque frontal entre Washington y Bruselas se ha acelerado con la agenda digital europea
Un estudio del Parlamento Europeo alerta de que sistemas de defensa, comunicaciones, logística y gestión de personal de 23 países europeos dependen de tecnologías estadounidenses que podrían ser bloqueadas por decisión de la Casa Blanca.
De los impuestos digitales al chantaje regulatorio
El choque entre Washington y Bruselas se ha acelerado con la agenda digital europea. La Ley de Mercados Digitales, la de Servicios Digitales o la nueva regulación de inteligencia artificial están diseñadas para limitar el poder de las grandes plataformas. Trump ha respondido calificando estas normas de «extorsión extranjera» y ya advirtió de aranceles y restricciones tecnológicas para los países que mantengan sus tasas digitales y multas a los gigantes estadounidenses.
La Casa Blanca ya ha utilizado esta amenaza para presionar a la UE y frenar sanciones millonarias contra empresas como Google o Apple. Este movimiento trataba de calibrar hasta dónde puede llegar sin desatar una guerra comercial y tecnológica. El resultado ha sido una erosión de la capacidad regulatoria europea ya que cada nuevo paso en materia de competencia o privacidad se analiza ahora no solo por su impacto interno, sino por el riesgo de que Trump responda cerrando el grifo tecnológico.
Europa busca un plan B digital
La reacción europea pasa por acelerar la llamada soberanía digital. Gobiernos y empresas tratan de diversificar proveedores, levantar nubes soberanas y exigir garantías contractuales que limiten la posibilidad de cierres unilaterales, aunque la arquitectura actual de datos y software dificulta romper la dependencia de la noche a la mañana.
Las instituciones comunitarias intentan mantener su agenda regulatoria sin cruzar las líneas rojas
Al mismo tiempo, las instituciones comunitarias intentan mantener su agenda regulatoria sin cruzar las líneas rojas que podrían activar la represalia de Washington. Son conscientes de que un corte prolongado de determinados servicios dejaría inoperativos sectores enteros en menos de un mes. El problema, según advierten los expertos, es que el botón de apagado existe y es una capacidad técnica y legal que bajo la presidencia de Trump se ha convertido en una palanca más en la negociación con Europa.