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Eugenio Mallol

¿Quién manda en los robots: Diana o Jordi?

Mientras la ministra de Ciencia se compromete a que ningún algoritmo destruya empleo, Hereu lanza un mensaje de «más y mejor industria» que no se corresponde, por ahora, con los hechos, ¿apoyarán las medidas que han pedido los CEOs de los gigantes europeos?

En una de sus primeras apariciones públicas, en un evento organizado por los centros tecnológicos, la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, pronunció la frase neoludita de la década: «vamos a acompañar a los trabajadores, ningún trabajador va a ser sustituido ni por un algoritmo ni por un robot». Menudo trago cavernario para los miembros de su equipo que acababan de despedir a Pedro Duque y que sí saben de tecnología, de cómo ésta aterriza en el mundo real.

Escucho con atención el sonoro aplauso dedicado al ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, en el evento Transform que Siemens ha traído por primera vez a España. Su discurso suena efectivamente muy distinto al de su colega del Consejo de Ministros. El «puerto» hacia el que el Gobierno quiere dirigir sus esfuerzos, proclama, es este: «más y mejor industria».

Vamos a acompañar a los trabajadores, ningún trabajador va a ser sustituido ni por un algoritmo ni por un robotDiana MorantMinistra de Ciencia, Innovación y Universidades

Hay que «reindustrializar España», insiste Hereu, ganar cuota de actividad industrial, relocalizar actividad productiva y cadenas de valor en Europa y en nuestro país. Lo debemos conseguir a partir de la «colaboración y cooperación con todas las regiones del mundo», pero reforzando la «autonomía estratégica». Un equilibrio interesante que sólo se consigue con una enorme dosis de liderazgo en innovación que ahora no tenemos. Ojalá.

La «ingenuidad europea», dice el ministro, «se ha acabado», ahora toca «hacernos mayores y asumir toda la responsabilidad de un proyecto adulto», con sus «costes y la asunción de sus responsabilidades». Habla de dejar a las máquinas las tareas de menos valor añadido para aumentar la productividad, porque resulta que la visión del Ejecutivo todo este tiempo ha sido que «solo nos recuperaríamos si a la vez nos transformábamos». ¿En serio? Bueno es saberlo. Cualquiera que conozca el impacto de los fondos europeos en el tejido productivo real asume que esto es una pura entelequia.

Solo podremos ganar productividad robotizando, automatizando y generando las aplicaciones más inteligentes de la inteligencia artificiaJordi HereuMinistro de Industria y Turismo

Estamos «en un momento histórico», asegura Hereu con razón, porque «estamos transformando la industria, incrementando el valor añadido bruto en un momento complejo». E insiste en separarse de Diana Morant: «solo podremos ganar productividad robotizando, automatizando y generando las aplicaciones más inteligentes de la inteligencia artificial [sic]».

No hay transición energética sin transformación digital, ni reindustrialización sin centros de datos, sostiene. Cierto, aunque los problemas en las conexiones a la red eléctrica no parezcan corroborarlo. Defiende, por último, políticas verticales de transformación en sectores como naval, construcción o chips cuánticos, porque, sí, «España es el país de las grandes oportunidades industriales en Europa».

Es apreciable una ligera discordancia entre el mensaje triunfalista de Hereu y el de este grupo de cenizos que se autoproclaman «creadores tecnológicos europeos»

Probablemente, Hereu piense que una referencia a ese brillante liderazgo sensacional de España habría estado más que justificada en la carta conjunta que acaban de firmar los CEOs mundiales de Airbus, ASML, Ericsson, Mistral AI, Nokia, SAP y Siemens para que Europa aproveche todo su potencial en tecnología, industria e inteligencia artificial. Pero no aparecemos en ella.

Por el contrario, es apreciable una ligera discordancia entre el mensaje triunfalista de Hereu y el de este grupo de cenizos que se autoproclaman «creadores tecnológicos europeos». Comienzan diciendo que «Europa pierde competitividad global día tras día» y que nos enfrentamos «a una crisis en gran medida provocada por nosotros mismos y, por lo tanto, una que podemos superar».

El mensaje tecnológico clave de su carta es que, durante las últimas dos décadas, «el enfoque se ha centrado en la construcción del mundo digital»

No se trata solo de una preocupación económica, dicen, sino de una «amenaza» a nuestra cohesión social que pone a prueba «los cimientos mismos de nuestra futura prosperidad y soberanía tecnológica». ¿Quiénes son? Los CEOs de «empresas tecnológicas que operan en el centro de la transformación actual», con unos ingresos conjuntos de 417.000 millones de euros, una capitalización bursátil de 1,1 billones de euros, más de 957.000 empleos de alta tecnología en todo el mundo y una inversión anual en I+D superior a los 40.000 millones de euros.

El mensaje tecnológico clave de su carta es que, durante las últimas dos décadas, «el enfoque se ha centrado en la construcción del mundo digital», pero la «próxima fase de innovación» estará definida por la aplicación de tecnologías como la inteligencia artificial a los sistemas físicos, desde infraestructuras a redes energéticas e industria. Europa puede «liderar esta nueva etapa», como venimos diciendo, hasta NVIDIA ha reconocido que su músculo tecnológico en IA necesita los datos de contexto industrial europeos para explotar.

¿Está dispuesto Hereu a combatir el problema de los mercados fragmentados y las normas asfixiantes?

¿Está dispuesto Hereu a combatir, como piden los CEOs, el problema de los mercados fragmentados y las normas asfixiantes, innecesariamente complejas y a menudo superpuestas, con distintas instancias competenciales en nuestro país? Ese es el duro camino que tenemos por delante, en efecto. ¿Apoya «simplificar la normativa digital europea» para que se adapte «al ritmo del desarrollo tecnológico»?

¿Defiende el ministro unas «políticas públicas que respalden proyectos emblemáticos innovadores» a través de una «Unión de Ahorros e Inversiones»? ¿Está de acuerdo en «reformar los regímenes de competencia y fusiones y adquisiciones», para posibilitar «la consolidación estratégica y la escala necesarias para competir a nivel mundial»? ¿Cree en la necesidad de «un foro específico donde los líderes empresariales y políticos puedan coordinarse continuamente para garantizar que las políticas se basen en la realidad industrial y la dinámica del mercado global»?

Cuesta entender por qué los CEOs de nuestras grandes empresas es incapaz de lanzar una carta como la de los líderes europeos

Si no fuera porque el BOE sigue siendo el gran muro de contención que frena la transformación económica asociada al tsunami tecnológico en España (mientras resista, ojo), cuesta entender por qué los CEOs de nuestras grandes empresas, el pleno Ibex, es incapaz de lanzar una carta como la de los líderes europeos. Por qué no dicen las cosas como son, esas verdades que sus directivos, sus c-level, comentan en privado sin tapujos.

En el fondo, mientras sus acciones no sigan verdaderamente a sus palabras (ahora resulta que hay que comenzar a redactar de nuevo la Ley de Industria que se viene negociando desde hace dos años), el discurso de Hereu no dista tanto del de Diana Morant. Ambos promueven, probablemente porque el peso de la política en este Gobierno es inconmensurable, una modernización del tejido productivo sin asumir el coste real que eso conlleva. Y no habrá premio para los diletantes.

Imagen de archivo de Diana Morant durante la rueda de prensa posterior a un Consejo de Ministros

Diana Morant durante la rueda de prensa posterior a un Consejo de MinistrosEuropa Press / Jesús Hellín

Eugenio Mallol es periodista especializado en innovación tecnológica, autor, conferenciante y columnista. En la actualidad es director de estrategia y comunicación de Atlas Tecnológico, el primer ecosistema de la industria 4.0 en España, y coordinador y analista de la Cátedra Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino.

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