Esta imagen muestra el cometa interestelar 3I/ATLAS como un orbe brillante y difuso en el centro
Ciencia
Aclaran las dudas sobre 3I/ATLAS una semana antes de su llegada: «Esperemos no recibir regalos indeseados»
En una reciente publicación recogida en Medium, Avi Loeb ha respondido a trece preguntas de varios periodistas para arrojar un poco de luz sobre este anómalo cometa
Justamente a una semana de que el cometa interestelar 3I/ATLAS alcance su punto más cercano con la Tierra –el próximo 19 de diciembre–, el polémico astrofísico de Harvard Avi Loeb ha decidido aclarar todas las dudas que rodean al objeto espacial. En concreto, en una reciente publicación recogida en Medium, el experto ha respondido a trece preguntas de varios periodistas para arrojar un poco de luz sobre este anómalo cometa.
Como hombre de ciencia, Loeb no cree en las casualidades, motivo por el que ha elegido el mismo número de preguntas que las distintas anomalías que ha protagonizado 3I/ATLAS. En un mensaje publicado a finales de noviembre, el experto señalo trece anomalías –divididas en tres categorías– apreciadas en el cometa desde que fuera descubierto a principios del mes de julio.
Ante la pregunta de cómo una sonda espacial podría parecerse a un cometa, el experto señala que las imágenes sin resolución obtenidas hasta la fecha podría fomentar esta similitud.
«Una nave espacial también podría acumular hielo y polvo en su superficie como resultado de su movimiento a través de densas nubes de gas en el espacio interestelar. Dadas estas características, podría parecerse a un cometa en imágenes sin resolución, como las que tenemos de 3I/ATLAS. Sin embargo, una nave espacial también podría mostrar luces artificiales, liberar el exceso de calor de su motor o realizar maniobras inusuales», señalaba.
Asimismo, Loeb destaca que la oposición de parte de la comunidad científica ante las posibles anomalías de 3I/ATLAS se debe principalmente a una cuestión de «experiencia»: «El fundamento de la ciencia se basa en la humildad de aprender, no en la arrogancia de la experiencia. Cuando los expertos en cometas argumentaron que el objeto interestelar 3I/ATLAS debía ser un cometa conocido y rico en agua tan pronto como fue descubierto en julio se comportaron como sistemas de inteligencia artificial: sólo capaces de reflejar los conjuntos de datos con los que fueron entrenados».
Posteriormente, una vez descritas las distintas anomalías, Loeb centra su artículo en las posibilidades tecnológicas de 3I/ATLAS, una teoría que «podría representar una amenaza para la humanidad».
«No contamos con un protocolo de respuesta para tecnología extraterrestre, pero tras el primer encuentro –siempre que sobrevivamos– habrá voluntad política para invertir billones de dólares en un sistema de alerta de interceptores que tomen fotografías de cerca de objetos interestelares anómalos. Esperemos no recibir regalos indeseados para las fiestas. Al ignorar estas anomalías, los expertos en cometas pierden dos oportunidades importantes», destaca.
Finalmente, una vez respondidas preguntas relacionadas con el evento de «cisne negro» y pasando por cuestiones más cinéfilas –como la última temporada de Stranger Things–, Loeb sentencia con la idea de que objetos interestelares como 3I/ATLAS «ofrecen una nueva oportunidad para la búsqueda de formas de vida primitivas y tecnológicas».
«Podemos aterrizar en una roca interestelar y traer una muestra a la Tierra. Esta muestra podría revelar los componentes básicos de la vida de otra estrella. Pero si el objeto interestelar resulta ser un artefacto tecnológico, nuestras oportunidades de aprendizaje serían mucho mayores. Una pregunta fundamental tras aterrizar en una nave espacial con botones en su superficie sería si presionar alguno», concluye.