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La directora general del Instituto de la Juventud (Injuve), María Teresa Pérez, la presidenta de la Federación Plataforma Trans, Mar Cambrollé y la secretaria de Estado para la Agenda 2030, Lilith Verstrynge, durante la presentación de un campamento para mejorar la autoestima de los jóvenes trans

La secretaria de Estado para la Agenda 2030, Lilith Verstrynge, primera por la izquierda, durante la presentación del primer «Campamento para jóvenes trans»EFE

El sobresaliente currículum «cultural» de Lilith Verstrynge que no la diferencia de la mediocridad podemita

La hija del expolítico e ideólogo de Podemos Jorge Verstrynge, antiguo delfín de Manuel Fraga, posee una educación privilegiada que contrasta con la de sus compañeros de partido

El currículum académico de Lilith Verstrynge, la flamante secretaria de Estado para la Agenda 2030, llegada al cargo de la mano de su padre, el expolítico y profesor universitario Jorge Verstrynge, antiguo delfín de Manuel Fraga en Alianza Popular, del exvicepresidente Pablo Iglesias y de la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, ha llamado la atención de los medios desde su aparición en el candelero político.

París y La Sorbona

Con una educación propia de las familias más pudientes: el Liceo Francés, seis idiomas, estudiante en la Universidad Denis Diderot de París, en La Sorbona, en la Ludwig-Maximilian de Múnich, historiadora y máster en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas, su destino laboral ha sido, sin embargo, o sin remedio, la política a bordo del partido neocomunista más caracterizado en los últimos tiempos por la imagen antitética de su fundación que por la ideología y los propósitos de la misma. Una imagen enterrada en viajes en Falcon a Nueva York y fotografías de alegres turistas de la ministra de Igualdad, Irene Montero, y sus colaboradoras, o por las propias declaraciones de Verstrynge en su verstrynginoso ascenso a la cúpula podemita y gubernamental. Un partido y unos líderes que han adquirido mayor condición de personajes de la prensa amarilla que de la prensa política.

A Lilith Verstrynge, a pesar de su brillante historial académico, no se le conoce actividad laboral distinta de la política, en la que empezó como una joven «princesa» de abolengo leninista que le ha llevado hasta la segunda más alta cúspide de la pirámide gubernamental.

Y todo a pesar incluso de reconocer sin tapujos, cuando era secretaria de Organización de su partido, que ella y el resto de sus colegas escalan hasta altos puestos de responsabilidad sin tener la más mínima capacitación: «Yo he estudiado Políticas, Historia y todas estas carreras que están muy bien, son muy interesantes, pero no te dan de comer. No enseñan cómo gestionar una ley. Enfrente tenía una serie de altos funcionarios del Partido Socialista perfectamente formados todos. Eran abogados, habían estudiado Derecho Internacional, Derecho Hispanofrancés… siempre tienes enfrente a alguien que ha invertido en esa formación de altos funcionarios. Mientras, nosotros nos tenemos que formar dentro de la institución y de manera colectiva entre nosotros».

Unas declaraciones chocantes para una persona en cuya formación se ha invertido cualitativa y cuantiosamente, y que ayer terminó inaugurando como secretaria de Estado el primer campamento para «jóvenes trans», luego de saltar al estrellato político-cultural con aquellas declaraciones donde reivindicaba «el derecho a vaguear» o donde aseguraba sin disimulo que el esfuerzo no importa, «sino tu código postal, tu entorno y tu capital cultural». Las mismas características que la conforman, mucho más que su moderno denuesto de la meritocracia, aquella que decía generar «fatiga estructural» y una «epidemia de ansiedad», conceptos que casi solo se entienden si se tiene una cultura y una educación privilegiadas como las suyas.

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