Fotograma de la película de 'El señor de los anillos'
¿En qué orden leer la saga de ‘El señor de los anillos’?
En el aniversario del nacimiento de JRR Tolkien proponemos una guía de lectura para la mayor saga de fantasía jamás escrita
Un 3 de enero de 1892 nacía JRR Tolkien en Bloemfontein, Sudáfrica. No es una fecha redonda, pero qué buena ocasión para repasar su opera magna, El señor de los anillos, y sugerir una guía de lectura de sus muchas novelas y cuentos sobre la Tierra Media.
Porque, aunque el Hobbit y los tres volúmenes de El señor de los anillos (La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey) son sus novelas más conocidas, no es lo único que escribió el catedrático de Oxford y autor central de la literatura de fantasía sobre la cuestión.
Antes de empezar, hay un elemento a tener en cuenta para comprender la obra de Tolkien y, en particular, su imaginario sobre los anillos del poder, elfos, orcos, hobbits, enanos, hombres mortales, señores oscuros, magos y dragones.
Tolkien era un católico devoto cuya religiosidad se fue afianzando y profundizando con el tiempo, sobre todo tras el trauma de la Primera Guerra Mundial, en la que combatió.
J.R.R. Tolkien
En las trincheras de Flandes se forjó la profunda espiritualidad de Tolkien, su humanidad y, sobre todo, su visión de plasmarla en la obra de fantasía épica más grande jamás contada.
Y es que El señor de los anillos es una metáfora, por un lado, de la lucha del bien frente al mal de la que fue testigo durante la Gran Guerra, pero también de la historia de la Salvación cristiana.
Pero entonces, ¿por dónde empezar con la saga de los anillos? Quizás para el que se acerque por primera vez a la obra de Tolkien le suceda lo mismo que al que se acerque por primera vez a La guerra de las galaxias: el inicio cronológico no corresponde con el orden correcto de lectura.
Para empezar con la historia de los hobbits, Bilbo Bolsón, Frodo, Gandalf, Aragorn, Boromir, Legolas, Galardiel, Saruman y Sauron, lo lógico es empezar con el Hobbit.
Cubierta de 'El hobbit'
Esta primera novela, mucho más breve que la trilogía de los anillos, y, sobre todo, mucho más simple, es la forma idónea para introducirse en la obra de Tolkien. Además, fue la primera que culminó y publicó.
En el Hobbit se ve ya perfectamente delineado el mundo ideado por Tolkien, con todos sus personajes principales delineados y un contexto claro. Es cierto que hay elementos que se terminarán de perfilar en La comunidad del anillo.
Algunos ejemplos: los trasgos del Hobbit terminan siendo orcos en El señor de los anillos. La Tierra Media narrada en el Hobbit tiene unos horizontes geográficos sensiblemente más estrechos que en El señor de los anillos. La trascendencia del anillo único y el arco argumental de Sauron es mucho menor en el Hobbit.
Mapa de la Tierra Media diseñado por Tolkien
Sin embargo, esta primera aventura de Bilbo y la irrupción de Gandalf en la Comarca de los hobbits es el comienzo perfecto para calentar motores.
Tras el Hobbit, es obligatorio continuar la lectura con la trilogía de El señor de los anillos, obra maestra absoluta de Tolkien y obra cumbre de la literatura fantástica.
Todos los temas perfilados en el Hobbit se amplifican en El señor de los anillos y es aquí donde termina de completarse la inconmensurable mitología pensada por Tolkien, que le llevó incluso a idear (él era filólogo) idiomas nuevos para elfos y orcos.
Además, al leer El señor de los anillos se hace evidente, por las referencias narrativas y diálogos de los personajes, que hay todo un mundo infinito detrás, metido en la mente del autor, pero que no se plasma en la novela.
Y realmente era así. Para redactar El señor de los anillos, la complejidad del mundo que estaba construyendo, obligó a Tolkien a elaborar una suerte de libro de documentación y consulta donde construyó la historia completa de la Tierra Media, con sus muchos personajes, hechos, tramas y vicisitudes.
Esas historias, algunas muy detalladas, no se emplearon para la historia concreta de El señor de los anillos, sino que sirvieron para que Tolkien pudiera contextualizar la historia de Frodo, Gandalf y Galardiel.
Posteriormente, todo ese material se ordenó, se le dio estilo literario y se publicó con el título de El Silmarillion. Pero aún no hemos llegado ahí.
Primero, tras finalizar la lectura de El señor de los anillos, es necesario echar la vista atrás, y meterse en algunas historias narradas en El Silmarillion, pero sin recurrir todavía al volumen completo.
Lo recomendable es comenzar por las tres novelas que Tolkien elaboró a partir de historias cortas del Silmarillion y que su hijo Christopher Tolkien editó y dio forma.
Se trata de Los hijos de Húrin, Beren y Lúthien y La caída de Gondolin. Son historias épicas, centradas en la Primera Edad de la Tierra Media, protagonizadas por elfos en un mundo donde los «valas» (una suerte de dioses creadores) todavía tomaban partido en el destino de la Tierra Media.
Cubierta de 'Los hijos de Hurin', de Tolkien
Son historias centradas en la búsqueda y lucha por el control de los «silmaril», tres piedras preciosas talladas por el más perfecto de los elfos y cuyo control garantiza el poder absoluto. Es, además, un antecedente directo de los anillos del poder.
Después se puede continuar con los Cuentos Inconclusos, una colección de relatos donde aparecen muchos de los personajes de El señor de los anillos, como Gandalf o Bilbo, y que durante mucho tiempo fue el único libro con el que los fans de el Hobbit y El señor de los anillos podían satisfacer el apetito de nuevas historias de la Tierra Media.
Tras la pausa de los Cuentos Inconclusos, ahora sí, es el momento de abordar El Silmarillion, libro complejo y extenso que no todos son capaces de concluir. Se puede amar con obsesión El señor de los anillos y detestar profundamente El Silmarillion. A muchos les pasa.
El problema es que la mayoría de los que se enfrentan a El Silmarillion lo hacen esperando encontrarse con una nueva historia del estilo de El señor de los anillos, y no es así.
El Silmarillion es un compendio de historias, cronologías y genealogías a las que se les ha dado un estilo literario. En ese sentido, el estilo se parece más a la Biblia que a una novela tradicional. Es casi un libro de consulta, por eso su lectura resulta tediosa y, en ocasiones, parece no tener una estructura lógica.
Sin embargo, es un libro muy interesante para ampliar el universo de Tolkien, comprender los antecedentes de lo narrado en la historia de los anillos y completar el arco de muchos personajes.
El Silmarillion está centrado en los ya mencionados «silmarils», joyas perfectas que encierran toda la luz de la creación, simbolizada en los Dos Árboles de Valinor (referencia clara a los árboles de la vida y del bien y del mal del Jardín del Edén bíblico).
El Silmarillion narra lo acontecido en la Primera Edad de la Tierra Media. Los sucesos narrados en el Hobbit y El señor de los anillos tienen lugar en la Tercera Edad. El señor oscuro aún no es Sauron, sino su maestro Morgoth.
El Silmarillion se completa con la historia de Númenor, en la Segunda Edad, y la historia de los anillos del poder, en la Tercera, que enlaza directamente con los sucesos del Hobbit y El señor de los anillos.
Precisamente por ello, y para completar el arco argumental de la historia de la Tierra Media, conviene terminar la lectura de la saga con La caída de Númenor, última novela publicada a partir de los archivos de Tolkien.
La caída de Númenor narra el auge y destrucción de Númenor, reino de los hombres de la Tierra Media ubicado en una isla. Planteado como una utopía, las conspiraciones del señor oscuro Morgoth sembraría la discordia y la ruptura del equilibrio en el reino, precipitando así su destrucción.
La historia de Númenor aparece desarrollada brevemente en un capítulo del Silmarillion, es el antecedente directo de lo que sucederá en El señor de los anillos y durante mucho tiempo obsesionó a los fans de la saga por la falta de información sobre los hechos allí narrados. La caída de Númenor completa las lagunas y da a esa epopeya la historia que merece.