La ministra de Juventud Sira Rego
El Premio Nacional del Juguete o el caos de los Premios Nacionales: el jurado no sabe qué ha galardonado
Ha resultado premiado un juego de mesa al que los jueces no han jugado nunca y que ni siquiera han visto físicamente
Las valoraciones del jurado no se hicieron con los juguetes en cuestión, sino solo con los dosieres informativos enviados por los candidatos, según informa El País. Pero qué más da. El Ministerio de Juventud responsable del premio al parecer no solicitó que se le enviaran las obras a ningún candidato.
Un descuido que sin embargo no ha impedido que se conceda el galardón, dotado con 30.000 euros, en la demostración del caos y la inoperancia de quienes están a cargo del Gobierno. El juego de mesa ganador se llama Dragones atrapados en la isla y es de la editoral GEU.
Según El País, el CEO de Átomo Games, otro de los candidatos con el juego La fiesta de las letras, conocía el resultado, que le fue comunicado por si quería presentar alegaciones. A Raúl López, nombre del CEO, le «resultó extraño que hubiese tan pocas candidaturas y que no conociéramos el juego ganador».
La alegación reveladora
El caso es que decidieron alegar por ver si podían sacar algo positivo, y en dicha alegación sostuvieron que no se les había solicitado el envío del juguete para la comprobación de su calidad, materiales, embalaje o empaquetado, según especificaban los criterios a valorar.
Fue cuando el Ministerio de Juventud, dirigida por la antisemita Sira Rego, en su respuesta a las alegaciones, reconoció que no había solicitado a ningún candidato «el envío material del juguete» y que las valoraciones se habían hecho con la documentación enviada por los participantes, quienes han hecho notar su indignación oponiendo que en otros concursos dicho envío material es un requisito imprescindible, que sin embargo no se ha requerido en todo un Premio Nacional.
Imagínese que se concede el Premio Nacional de Narrativa sin que el jurado haya leído el libro galardonado, simplemente con la lectura de un resumen elaborado por el propio autor: el absurdo absoluto, la subjetividad, la arbitrariedad completa de un premio dado por el Estado, uno más concedido en circunstancias dudosas, esta vez no ideológicas, pero sí «inmaterialmente» intolerables.