Xabi Alonso gesticula durante el partido frente al Betis
Xabi Alonso recupera su libro de estilo y vuelve a ser el técnico que le llevó a fichar por el Real Madrid
El entrenador aplica de nuevo todo su repertorio y el equipo asume el ideario y funciona
La estrategia prima sobre los nombres: volvió a confiar en Gonzalo como único relevo de Mbappé y no dudó en quitar a Vinicius y Rodrygo cuando el Betis dominaba
Es lo que muchos le pedían. Es lo que tenía que hacer si quería mantenerse en el Real Madrid. Se lo decían desde dentro y desde fuera. Xabi Alonso vino para aplicar su idea del fútbol y algunos futbolistas se lo impidieron pasados unos meses. El problema es que se jugó como ellos quisieron y no respondieron en el campo.
El señalado por esta situación fue el entrenador. Pronto escuchó una verdad: si estás al borde del precipicio, por lo menos cae con tus ideas. Es lo que ha hecho desde el triunfo del Celta en el Bernabéu. Resultado: cuatro victorias consecutivas ante Alavés, Talavera, Sevilla y Betis, y vuelta a su repertorio.
Es lo que le aconsejaban desde todos los ámbitos: triunfar o morir con las botas puestas. Desde que volvió a ponerse «las botas de Xabi» todo ha cambiado. Le vimos hacerlo bien con ellas en el Mundial de Clubes y en los primeros 14 partidos de la temporada. El fiasco en el Metropolitano abrió una grieta que se repitió en Liverpool. Había futbolistas que no creían en el sistema de presión alta porque les desgastaba demasiado en defensa para atacar después con frescura y velocidad.
El enfriamiento de Vinicius con el técnico al ser cambiado en el clásico rompió el buen ambiente del triunfo ante los azulgranas y agravó las sensaciones internas. Los empates en Vallecas, Elche y Gerona pusieron al guipuzcoano en la picota. Y el golpe sufrido ante el Celta fue el punto de inflexión. Pero el aficionado no se chupa el dedo y no se queda calladito ante lo que observa, vislumbra y lee. El jurado popular puso las cosas en su sitio.
Los seguidores vieron claramente que los grandes culpables eran algunos futbolistas, que no hacían lo que el entrenador les pedía. Las críticas externas iban dirigidas principalmente a ellos y en esa diana se incluía a todos, porque el madridista escuchaba nombres y no podía saber con precisión quienes sí y quiénes no. Todo cambió en el seno del vestuario. El equipo habló en la cocina. Y hubo una vuelta de tuerca, para regresar al punto de partida, del que nunca debieron desviarse. Los jugadores volvieron a respetar al preparador y su ideario.
Quitar a quien ya no funciona sin mirar al nombre
Xabi reaccionó tras unas semanas al borde del abismo. Tenía que imponer su libreto o marcharse. No podía ser un jefe de grupo que no impusiera el menú táctico por el que le contrataron, porque entonces no sería un verdadero jefe. Si triunfó en Alemania con ese manual, si por eso le llamaron, había que aplicarlo. Volvió a dibujar su cuadro del Real Madrid, guste o no guste. Los jugadores lo aceptaron. Alonso ha vuelto a ser Alonso y el Real Madrid comienza a carburar.
El vasco ha recuperado el rumbo y sabe que debe hacer todo lo que piense sin cortarse un ápice, sin cortarse un pelo. Tiene unas ideas tácticas y ha de expresarlas en el césped sin mirar al futbolista que quite o que pone. Cuando el rival da un paso adelante y el Real Madrid no funciona bien hay que quitar a quien no realiza su trabajo e inyectar savia nueva. Lo hizo en el clásico, cuando Vinicius ya no tapaba a su marcador, y el brasileño perdió los estribos. Pues ahora le ha sustituido en dos encuentros consecutivos cuando su labor ya no era eficiente, y a callar.
Alonso le cambió ante el Sevilla y el público silbó al número siete, que saludó al preparador sin gesticular. Dos semanas después Xabi volvió a relevarle en el Bernabéu, esta vez frente al Betis, en un momento complicado del partido. Los verdiblancos marcaron el 3-1, dominaban y rozaban el segundo gol en unas de esas fases tontas del Real Madrid que baja los brazos sin saber por qué y que Alonso intenta corregir desde hace meses.
En ese contexto, ni Vinicius ni Rodrygo presionaban. No defendían. El tolosarra no dudó y quitó a los dos brasileños para sacar a trabajar a Güler y Mastantuono. Desde ese momento se acabó el problema. El turco y el argentino no solo mordieron sino que se hicieron con la pelota y relanzaron el ataque blanco, que firmó otros dos goles. Esas decisiones del entrenador han dejado patente que manda realmente de nuevo.
El sistema estratégico por encima de los nombres
Otra evidencia del «regreso de Xabi» fue la titularidad de Gonzalo y la suplencia de Güler en el primer encuentro del año. Volvió a imponer su prioridad táctica de jugar siempre con un rematador, sea quien sea, por encima de los nombres. No es que el turco sea un líder del plantel, pero se ha ganado un estatus.
Alonso alineó al ariete canterano ante los béticos y el chaval explotó con tres golazos. Repitió el rendimiento del Mundial de Clubes. Allí, en Estados Unidos, el técnico siempre cubrió la baja de Mbappé, entonces víctima de un proceso vírico, con el chaval, quien anotó cuatro dianas y se transformó en el goleador del torneo. Ahora ha mantenido sus jerarquías estratégicas. Es esta una máxima que define a Xabi Alonso: el esquema de juego está por encima del caché.
Son idearios del fútbol del siglo XXI, que se basan sobre todo en la potencia, la velocidad y la resistencia. Estilos del balompié moderno que no son tan sencillos de aplicar cuando en la plantilla hay muchas figuras. Es el caso del Real Madrid. Alonso ha vuelto a hacerlo. Ya lo hizo en el Mundial con Gonzalo de ariete, dejando a futbolistas importantes en el banquillo.
Precisamente, el primer gran enfrentamiento con Vinicius se produjo cuando el brasileño vio que inicialmente no era titular frente al PSG en Estados Unidos, mientras Gonzalo sí era protagonista como referencia rematadora del ataque. Las molestias de última hora de Trent Alexander-Arnold permitieron a Vini entrar en el once. Ahora, Xabi ha reiterado su criterio estratégico alineando como ariete titular a un muchacho creado en 'La Fábrica', Gonzalo, en quien confía mucho y que bien sabe que merece jugar más. Lo va a hacer.
Alonso en estado puro
Hemos vuelto a ver a Xabi Alonso en estado puro y esa es la gran noticia del Real Madrid. Quizá esa recuperación del poder del entrenador haya tranquilizado el ambiente y los futbolistas se han dedicado a lo que tienen que hacer, que es jugar bien, marcar goles, defender y ganar. No es casualidad que el equipo haya conseguido cinco tantos en esta situación, con el retorno a la normalidad, cuando no estaba su máximo goleador.
A lo largo del curso hemos visto que el equipo blanco sufría si Mbappé no marcaba. Había preocupación ante la visita del Betis por esta importante baja. Pero los jugadores demostraron estar con el entrenador y evidenciaron una confianza total en sus posibilidades que se plasmaron muy pronto en el césped.
Una confianza que no siempre atisbamos en el pasado. El ambiente dicta que están todos a una y eso se nota. Esa confianza llega en el mejor momento, a pocos días de la Supercopa de España que se dirime en Yeda, donde Xabi vuelve a examinarse. Pero ahora se examina con su diario por delante.