El Atlético pasó por encima del Barça en el Metropolitano
Las claves detrás de la gran noche copera del Atlético de Madrid ante el Barça en el Metropolitano
El conjunto colchonero cuajó un partido perfecto frente al Barça y demostró que, en las noches importantes, es un equipo capaz de todo
El gesto del director deportivo del Atlético en un cambio de Simeone que se ha hecho viral
«El balón es para atacar, no para gustarse», le dijo el Cholo Simeone a sus jugadores en el entrenamiento del miércoles, cuando perfilaba el plan para medirse al Barcelona, aún oculto el adelanto al medio de Marcos Llorente y ya visibles la figura crucial de Antoine Griezmann, el ataque Giuliano-Julián-Lookman y la presión lanzada de Koke.
«El primer tiempo fue lo que queríamos», remarcó el técnico argentino, tras el grandioso 4-0. Todo estaba estudiado por el cuerpo técnico. Todo establecido al detalle para la puesta en escena en un partido que todos en el Atlético veían como una final, con la Copa del Rey como objetivo de siempre, más aún quizá este curso, entre su distancia de 13 puntos respecto al liderato en Liga y a la espera de acontecimientos en la Champions.
La ambición del Atlético, que voló con espacios. Lo demostró contra el Betis en los cuartos de final y lo remarcó más si cabe en la ida de las semifinales frente al Barça. Lo preparó para eso Simeone, sector a sector, aspecto a aspecto.
La profundidad, la verticalidad, la velocidad... A la espalda de la defensa del Barcelona todo es posible, siempre que estén afinados muchos otros mecanismos como la presión, la precisión y la visión.
La sorpresa de Llorente en el medio
Simeone se guardó un as bajo la manga para el once. No había probado en ningún instante del entrenamiento del miércoles con Marcos Llorente, ubicado en el lateral derecho en los ensayos. El medio correspondió entonces a Koke, junto a Rodri Mendoza. Nahuel Molina tampoco figuró en las pruebas como opción a tener en cuenta... hasta horas antes del duelo. «Yo también me sorprendí, sinceramente, de ser titular», explicó el lateral nacido en Embalse (Argentina).
«Lo veíamos en crecimiento. La ausencia de Barrios la suplimos muy bien con Marcos Llorente, que jugó un partidazo y la rompió toda. Y Molina nos pudo dar todo lo que tiene, porque tiene unas condiciones ofensivas muy buenas», explicó poco después el Cholo.
Asumido que «no hay sustituto igual a Pablo Barrios», baja por lesión muscular al menos cinco partidos más, el técnico bonaerense adelantó a Llorente al medio, junto a Koke, para potenciar el centro del campo y la presión hacia adelante sobre la que se basó el encuentro desde el punto de vista defensivo desde el primer instante y durante toda la primera mitad, cuando el Barça salió desde atrás con el balón en los pies.
Koke alcanzó incluso posiciones de ataque en su zancada hacia adelante, bien en la vigilancia de Marc Casadó o de Frenkie De Jong, dependiendo de las circunstancias. Por detrás, Llorente se pegó a Fermín, tercer integrante de la sala de máquinas, mucho más allá, mientras Julián, Lookman, Griezmann y Giuliano también iban a su par para poner en jaque la conexión y la transición del Barça.
La visión de Griezmann
Cada recuperación en campo contrario activó su ataque vertical y profundo, a la velocidad y los desmarques de Lookman, Giuliano y Julián Alvarez.
Y Griezmann, cuya figura fue trascendental, indispensable, para entender todo el ciclón que fue el Atlético en el primer tiempo. Cuarto hombre del medio del campo en defensa (el conjunto colchonero se ordenó con cinco atrás cuando debió defender posicional), el ataque lo liberó entre líneas, por cualquier zona, con una visión de juego que lo convierte en un futbolista diferencial, como su precisión y su facilidad para jugar al primer toque. Indetectable e incontestable.
Entre el centro del campo y la defensa del Barça, pero también otras veces a su espalda, algunas más con apariciones por la banda derecha y siempre con una influencia capital en el juego que diseñó el Cholo para atacar y contraatacar. Dio el primer pase de la ocasión inicial de Giuliano a los dos minutos y 50 segundos. Al primer toque. Todo giró en torno a él. Goleador del 2-0, con una irrupción y un remate suave dentro del área.
Simeone entendió cada transición desde su figura elegante y su inteligencia táctica, como factor desbordante entre las líneas. El miércoles ya apuntaba a esa situación, entonces como un mediapunta o interior adelantado, con libertad para moverse por donde fuera necesario hacia el ataque. La convicción en ello de Simeone fue indiscutible.
17 combinaciones, 11 jugadores y 49 segundos
El duelo contra el Barcelona era para él. El primer toque de Griezmann, su visión para jugar y ver los espacios, le dio un cambio de paso al Atlético en cada ataque, igual que la velocidad supersónica de Lookman y Giuliano, por izquierda y por derecha, respectivamente, preparados para el desmarque con puro vértigo, sobre todo el extremo argentino, siempre en plena ebullición por su banda, cuando subía Molina, Griezmann insistía y él corría, o en rupturas diagonales entre Alejandro Balde y Eric García.
«Pudimos acompañar esa ola de energía que se sentía en nuestro estadio. A partir de ahí, la interpretación del partido fue muy buena. Los cuatro delanteros, Giuliano, Julián, Griezmann y Lookman interpretaron de la mejor manera esos espacios para romper que el rival provoca por su juego», repasó Simeone.
El 3-0, en el minuto 33, es una demostración absoluta de ello. La representación perfecta. De juego coral. De un equipo afinado al máximo. Todos sus futbolistas intervienen, sin que por medio haya ninguna intercepción, ni siquiera un mínimo toque del Barcelona. La recuperación es de Llorente. Desde entonces, el balón va de Koke a Lookman, hacia atrás después a Ruggeri, a Hancko, a Musso–en su portería–y a Pubill para volver a empezar.
Después regresa a Koke para la construcción del ataque, hacia el otro lado a Hancko y Ruggeri, de nuevo al capitán y más tarde hacia Pubill, que abre a Molina. El lateral activa el ataque. Su balón por la banda derecha, al desmarque de Griezmann, lo acelera todo. El control maravilloso y el segundo toque de 'El Principito' a la carrera ya de Giuliano son desbordantes. El argentino profundiza, juega hacia Julián Alvarez, que va más allá de primeras hacia Lookman, que convierte el gol con la derecha, también al primer toque, entre el éxtasis del Metropolitano.
Una secuencia de 17 combinaciones, entre once jugadores distintos, de un lado al otro del terreno de juego, en 49 segundos en los que desborda al Barcelona y construye un gol magnífico. Desde el envío en largo de Molina a Griezmann, todo se desencadena de forma trepidante: 13 segundos entre el golpeo del argentino, el control y el pase del futbolista francés, la conducción inalcanzable de Giuliano y la conexión con Julián y Lookman.
Los contraataques de Musso
La salida de balón jugado es hoy también un aspecto prioritario para Simeone. No lo fue tanto en el partido, cuando no le importaba, incluso prefería el saque en largo de puerta en los partidos contra el Barcelona o Real Madrid, cuando se avecinaba la presión de su adversario. Ahora no es así. Es prácticamente innegociable. Sus frutos están también ahí.
Todo llevado a cabo con una precisión de cirujano. Sin ella, el impacto de la goleada, cerrada por Julián por 4-0 antes del descanso, no habría sido tal. «Los dos balones los perdimos nosotros, no nos los ha sacado el rival», incidía en ello en la víspera Simeone con sus jugadores cuando comenzó las pruebas en la sesión matutina del miércoles, con un plan que también estableció los mecanismos de defensa y contragolpe, con sumo acierto.
Más allá de la presión, cuando el Atlético se vio superado en el primer pase, se replegó en su terreno para esperar al Barça, al abrigo de un 5-4-1. Ahí, entre Llorente y Koke lo barrieron todo en medio campo, con coberturas por momentos de hasta tres hombres sobre el desequilibrio de Lamine Yamal. La primera parte sólo contó con dos ocasiones culés sobre la portería de Juan Musso, también el primer atacante en cuanto atrapaba el balón con sus manos.
Ni un solo segundo de duda, todo estaba perfectamente diseñado: su saque en largo, con su buen golpeo, hacia la apertura a la banda, bien de Julián Alvarez–él fue el destino en la primera ocasión–o de Ademola Lookman, que controló en la segunda oportunidad que puso en marcha el Atlético a través de esa destreza, esperó la llegada de 'La Araña', irrumpió por el otro lado Giuliano y definió Griezmann en el área. El 2-0 a su favor. Otro golazo.