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Apuntes ContablesSusana Burgos

Cuerpo, Escrivá, Mas-Colell y el plato frío de la venganza en el Banco de España

Cuentan en el Ministerio de Economía que el titular del ramo no da crédito a la precipitación de acontecimientos en Alcalá, 48

Carlos Cuerpo nunca quiso que José Luis Escrivá fuera gobernador del Banco de España. Porque tenía otros candidatos, sí, pero sobre todo porque trabajó a las órdenes del extremeño en la AIReF y le tocó sufrir su temperamento voluble e irascible. Aunque la relación entre ambos había mejorado cuando se sentaban juntos en el Consejo de Ministros, a Escrivá le molestó sobremanera que el titular de Economía no le apoyara en su ambición de pasar del Gobierno al supervisor. Por eso le marginó el día que tomó posesión del cargo y el pasado octubre se encargó de filtrar lo sucedido con Judith Arnal. Saltándose a la torera la Ley de Autonomía del Banco de España de 1994, Cuerpo convocó por su cuenta y riesgo a la consejera. Encima, para decirle que renunciara a su puesto sin darle ninguna explicación. Lo más plausible es que necesitara esa silla para alguien más cercano y afín a sus intereses; a saber. La cuestión es que Arnal se negó a dimitir y relató lo sucedido a Escrivá, quien le instó a que continuara en el puesto con el total respaldo de la institución.

No deja de ser curioso que habiendo tantas dudas sobre su independencia desde el minuto uno, el ministro de Economía hiciera semejante regalo al gobernador para reforzarla. Porque el desagradable episodio fue aireado estratégicamente por Escrivá, alentando la esperanza de que quizá apostaría por el rigor y la profesionalidad en lugar de trabajar para Pedro Sánchez. Pero fue sólo una ilusión, como se demostró con toda crudeza la semana pasada cuando leímos el informe anual del Banco y conocimos a renglón seguido la dimisión de Ángel Gavilán.

Capitaneada por el asturiano, la dirección de Economía era la que más ampollas había levantado en el Gobierno estos años. Por sus críticas a las subidas del salario mínimo, la situación de la vivienda o la controvertida reforma de las pensiones que firmó el propio Escrivá cuando era ministro de la Seguridad Social. El flamante gobernador ya dio un tijeretazo al departamento en septiembre, al poco de llegar, quitándole el control de las estadísticas y la divulgación. «Y ahora piensan reubicarlo en otro lugar para dedicar sus estancias a un museo con las obras de arte del banco», según me confirma una fuente echándose las manos a la cabeza. Difícil conseguir mayor degradación del principal servicio de estudios del país. Todos sospechan que la ocurrencia procede de la dirección general de relaciones institucionales que ostenta Eva Valle y que no para de acumular atribuciones, igual que sucede con la dirección de estrategia, personas y datos de Mayte Ledo. «A las dos las ha traído el gobernador y son los únicos cargos de los que se fía en una casa que ha llenado de enemigos en tiempo récord a base de gritos y puñetazos en la mesa», asegura uno de los funcionarios del Banco de España amparándose en el anonimato.

El sustituto de Ángel Gavilán ha de ser un economista bastante más dúctil que él. Alguien que no tenga demasiados escrúpulos a la hora de venderse a los intereses de Escrivá y el sanchismo

¿Y quién será el nuevo director o directora general de Economía? De momento, lo único que sabemos es que se requieren «20 años de experiencia en trabajos de análisis económico, un extenso conocimiento del marco financiero global y capacidad para vincular enfoques teóricos con análisis aplicado». Así consta en la expresión de interés publicada, que no añade lo obvio: el sustituto de Ángel Gavilán ha de ser un economista bastante más dúctil que él. Alguien que no tenga demasiados escrúpulos a la hora de venderse a los intereses de Escrivá y el sanchismo.

El proceso de selección amenaza con ser difícil, así que el gobernador ha encargado la tarea a una terna de «sabios» entre los que figura Andreu Mas-Colell, catedrático de Economía de la Pompeu Fabra y antes de Harvard. Miembro del Consejo Asesor del Servicio de Estudios de La Caixa y presidente del Consejo Científico Asesor de Telefónica, entre otros cargos a lo largo de su trayectoria profesional, en 1988 recibió el Premio Rey Juan Carlos I de Economía y su nombre ha sonado para el Nobel en varias ocasiones. Pero ocurre que además de todo eso, Mas-Colell también fue consejero de Artur Mas, como antes de Pujol, y se cuenta entre los independentistas que fueron encausados por el Tribunal de Cuentas por participar en la consulta ilegal del 9-N de 2014. Su caso, en calidad de responsable contable de tal atentado contra el Estado de derecho y la Constitución, está pendiente aún de la cuestión prejudicial planteada a Europa. La decisión de Escrivá de ficharle para el lío que ha organizado él mismo en el Banco de España, viene a confirmar su falta de respeto hacia todo lo que representa la institución. Del «Espanya ens roba» a trabajar para el supervisor. Parece un chiste.

Cuentan en el Ministerio de Economía que Carlos Cuerpo no da crédito a la precipitación de acontecimientos en Alcalá, 48. Y menos aún a esta última provocación que tiene como protagonista a Andreu Mas-Colell, por mucho que Sánchez no pierda ocasión de contentar a Puigdemont. Desde luego, nada de esto estaría sucediendo si la gobernadora hubiera sido Paula Conthe, o incluso cualquier otro de los nombres propios que circularon por las quinielas en la recta final del verano pasado verano. Cualquiera menos el exministro José Luis Escrivá. Claro que él ya avisó al presidente del Gobierno. Ahora que cada palo aguante su vela.

Susana Burgos es periodista especializada en economía y empresas. Consultora de comunicación corporativa e institucional. Formadora de portavoces desde 2004

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