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Análisis económicoJosé Ramón Riera

El milagro de Sánchez: cada euro de crecimiento nos cuesta 4,5 de deuda

El día que nos pongan freno, o que no podamos endeudarnos, nuestra economía se tambaleará, porque estamos creciendo de una forma inapropiada

El ministro que parecía más modosito, callado y más técnico del Gobierno ha sufrido definitivamente su transformación en el monstruo de Mr. Hyde. Carlos Cuerpo, motu proprio o llamado al orden desde La Moncloa, ha tomado la decisión de no hacer un Calviño, es decir, dar órdenes para que el PIB, el IPC y lo que haga falta tengan que retocarse. Ha decidido nombrar a un director general de Cuentas Nacionales, un cargo de nueva creación en el Instituto Nacional de Estadística, de quien va a depender la elaboración del PIB.

¿Cómo lo han hecho? Muy sencillo: con un nuevo Estatuto del INE, donde se crea este puesto –que, como he dicho, es nombrado por el Consejo de Ministros a propuesta del ministro de Economía–, y este nuevo director general tiene las competencias metodológicas para elaborar el PIB. Vamos, que puede añadir o quitar parámetros a voluntad.

Me parece otra indecencia alucinante y que, además, nadie excepto Vozpópuli haya recogido este anuncio. Yo me he enterado porque el nuevo director general es amigo mío y trabajamos juntos hace años.

A partir de ahora, Cuerpo no tendrá que «chillar» a Elena Manzanera –como lo hacía Nadia Calviño con Juan Manuel Rodríguez Poo–. Ahora, simplemente enviando un recado a través de un «sicario» de su ministerio que diga lo que quiere La Moncloa que crezca el PIB, lo tendrán completamente resuelto. El INE dispondrá de un PIB a la carta, según lo necesite este Gobierno.

Que La Moncloa quiere un crecimiento del 3 %: toco este parámetro. Que solo lo quiere del 2,5 %: pues toco este otro. Vamos, que nos van a construir una selección de crecimiento a la medida de las necesidades del Gobierno, que además podrá predecir con exactitud cuál va a ser el crecimiento. Ya podemos anticipar que este año creceremos un 2,9 %, porque lo dijo el 18 de noviembre Carlos Cuerpo.

Un Gobierno que ha tomado ya todas las instituciones, con el beneplácito de los dos partidos de la oposición, callados como puertas con todo lo que está sucediendo y que, además, no piden ni siquiera a la Comisión Europea y a Eurostat que impidan lo que está pasando. Ya ningún dato es fiable.

El día que lleguen a tener que gobernar, el trabajo de limpieza de bajos de nuestras estadísticas va a ser memorable, con el riesgo de no querer limpiarlas, asumir la porquería y tragar con que la economía real se va a desplomar salvo que entren en el mismo juego.

En cualquier caso, hoy lo que quiero demostrar es que, a pesar de que el INE retoque resultados como lo ha hecho hasta ahora, aun así nuestra economía se mueve porque las Administraciones Públicas no paran de endeudarse.

El Banco de España ha publicado hace unos días la deuda de la economía española a cierre del tercer trimestre, y por primera vez hemos superado los 1,71 billones. A partir de aquí he elaborado una tabla con la deuda que publica dicho organismo desde 2018 hasta el cierre de septiembre de 2025, acompañada de los PIB nominales y reales generados en el mismo periodo. Y aquí es donde viene la gran sorpresa: para generar 1 euros de riqueza real tenemos que endeudarnos en 4,5 euros.

Todo ello gracias a la «inconmensurable» gestión económica de la ministra Calviño y del ministro Cuerpo, eso sí, con la ayuda del INE, porque si no, la cosa sería mucho peor todavía.

Para que vean que los números son los que son, aquí les añado la tabla:

A cierre de septiembre de 2018, la deuda bajo el Protocolo de Déficit Excesivo –que es como lo exige Bruselas– era de 1,215 billones. En 2019 solo creció en 24.149 millones y, con ese crecimiento de la deuda, el PIB nominal fue capaz de crecer en 31.665 millones, porque la economía española estaba en un buen momento y a los socialistas todavía no les había dado por fastidiarla. La economía real crecía en 18.144 millones.

A partir de aquí llega la locura. De acuerdo que 2020 es la pandemia y 2021 y 2022 podríamos aceptar que es la fase de recuperación, pero a partir de esa fecha no hay ninguna excusa y para mí, ni siquiera en 2022. Pero hay que fijarse en lo que pasa en 2023: la deuda crece en 72.837 millones; el PIB nominal, con inflación, crece aparentemente mucho y lo hace en 95.877 millones, pero el PIB real solo lo hace en 22.976 millones.

En 2024, para crecer 31.500 millones en términos reales, necesitamos endeudarnos en 56.918 millones; y ya en 2025, para crecer 28.640 millones, necesitamos pedir prestados 74.330 millones para pagar nuestros gastos. En total, en este periodo de tiempo hemos tenido que pedir prestados a los mercados casi medio billón de euros (494.580 millones) para crecer 108.910 millones. Si dividimos el crecimiento de la deuda entre el crecimiento del PIB real nos da un 4,5.

Además, lo que podemos ver con los crecimientos del PIB es que estamos en una ralentización, hasta que Elena Manzanera sea llamada al orden y nos vuelva a hacer una de las suyas.

Tenemos un crecimiento de nuestra economía basado en el endeudamiento. El día que nos pongan freno, o que no podamos endeudarnos, nuestra economía se tambaleará, porque estamos creciendo de una forma inapropiada. Nuestras exportaciones de bienes están paradas desde 2022, nuestro turismo internacional ha entrado en declive, cada día nuestra producción es menos competitiva –como demuestra el crecimiento de nuestras importaciones– y, por lo tanto, crecemos por el gasto público, que es financiado con deuda.

Así que, cuando los economistas de izquierdas les digan que nuestra economía va bien, les pueden contestar que para generar un euro de riqueza nuestro Gobierno necesita endeudarse en otros 4,5 desde que llegó Pedro Sánchez al poder.

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