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Jordi Benítez
La semana económicaJordi Benítez

El cohete de Sánchez cierra el año con problemas en la cesta de la compra, la vivienda y la pobreza

Quedan muchos desafíos que afrontar en nuestro país, y solo podrán resolverlos quienes piensen de verdad en el bien de España, no en permanecer en el poder

Madrid

Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo, este jueves entrando al hemiciclo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo.EFE

El catedrático de Economía Mikel Buesa decía con mucha razón en una de nuestras informaciones recientes que no se puede decir que la economía española va bien «si los jóvenes no encuentran posibilidades para su vida independiente, tenemos un enorme problema de vivienda y una de las mayores tasas de pobreza de Europa».

En contraste con la tesis del Gobierno de Sánchez, que dice que la economía va como un cohete, él sostiene que, «si la gente vive peor», quiere decir que «nos están engañando». En parte lo admitió la exministra Calviño cuando reconoció sus interferencias en el INE -Instituto Nacional de Estadística-, que da a conocer las grandes cifras de PIB de la economía española, y medio lo puso de manifiesto la AIReF -Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal- cuando pidió amparo al Congreso para que el Gobierno no torpedeara su estudio del gasto en pensiones.

Somos el sexto país con mayor tasa de pobreza en Europa, y con el mayor índice de paro

Como bien dice Buesa, los jóvenes españoles están entre los que más tardan de Europa en emanciparse -a los 30 años de media, frente a los 26,2 años de la Unión Europea-, hay un enorme problema de falta de vivienda que ha disparado los precios y ha convertido en habitual que haya familias viviendo en habitaciones, y contamos con 12,5 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social. 4,1 millones de personas vive en España en hogares con ingresos inferiores a los 644 euros al mes. Nuestro país es el sexto país de Europa con mayor tasa de pobreza, según Eurostat, la oficina estadística de la Comisión Europea.

Esto es lo que el Gobierno de Sánchez llama ir como un cohete. A ello hay que unir los hechos que van ocurriendo, y que nos van llevando a una situación cada vez más complicada. El Gobierno de Sánchez ha elevado el gasto en 92.129 millones de euros desde que llegó al poder, como explicaba en este artículo José María Rotellar. La deuda pública ha aumentado en más de 600.000 millones de euros desde que aterrizó Sánchez. En 2019 estaba en 1,188 billones de euros, y en la actualidad rebasa los 1,7 billones. Esta deuda tendremos que pagarla con nuestros impuestos: no se evapora.

En un plano más particular, recientemente hemos sabido por el INE que los salarios crecen por debajo de la inflación (2,6 % vs 3 %) y hemos notado en el bolsillo que se ha disparado el coste de la cesta de la compra. El precio del turrón se ha incrementado un 16 % de media, según la OCU -Organización de Consumidores y Usuarios-, a lo que hay que unir la reciente subida de otros alimentos de primera necesidad, como por ejemplo los huevos -alrededor del 30 % más caros que el año pasado-.

La deuda pública ha crecido en más de 600.000 millones desde que llegó Sánchez, y los salarios aumentan por debajo de la inflación

Por si no fuera poco todo esto, el Gobierno de Sánchez ha registrado cerca de cien incrementos en impuestos y cotizaciones desde que inició su mandato, como contábamos con detalle en este artículo.

Como explicaba muy en este otro texto el catedrático Rafael Pampillón, la presión fiscal ha alcanzado en España niveles sin precedentes: hemos pasado del 30 % de recaudación de impuestos sobre PIB en los años 80 al 45 % en la actualidad, y no vivimos mucho mejor que entonces. «España dedica hoy 270.000 millones de euros más al gasto público (descontada la inflación) que hace 45 años. Cada trabajador paga una media de 12.000 euros adicionales al año en impuestos respecto a lo que abonaba en 1980. Y, sin embargo, la vida entonces no estaba marcada por una carencia de infraestructuras, servicios o escasez de viviendas. Había hospitales, carreteras y trenes, y la sociedad española avanzaba con relativo bienestar», recuerda el profesor.

Pagamos más impuestos, pero el Gobierno reparte el dinero de manera ineficiente y no notamos excesivas mejoras, además de que los salarios apenas han crecido en términos reales en las dos últimas décadas.

Mientras tanto, el Gobierno se vanagloria de que nuestro PIB crece por encima de la media de la Unión Europea, aunque no explica que se debe al aumento de la población en nuestro país -alrededor de tres millones más desde que llegó Sánchez-, el gasto público impulsado por los fondos europeos, y las exportaciones, aunque su crecimiento se está frenando por la debilidad de la eurozona, en donde están nuestros principales compradores, y los aranceles de Estados Unidos, entre otras cuestiones.

Además, el Gobierno nunca habla de nuestro PIB per cápita, que divide el PIB entre la población, marca la riqueza del país, y está por debajo de la media de la Unión Europea.

Lideramos el paro en Europa a pesar de que no se contabilizan los fijos discontinuos inactivos

España sigue además liderando en Europa la tasa de paro general (10,5 % vs 6 % de media en la UE) y juvenil -menores de 25 años: 25 % vs 15,1 % de media en la UE), y eso sin contar el alrededor de 800.000 fijos discontinuos inactivos que se calcula que hay en España y que no computan como paro registrado. Tampoco ayudan los numerosos incentivos del Gobierno a cobrar sin trabajar, o las trabas que ponen a la creación de empleo y de empresas, como la subida del Salario Mínimo o de las cotizaciones sociales.

La productividad, que mide la producción de los trabajadores por cada hora que trabajan -PIB o ingresos-, sigue en nuestro país por debajo de donde estaba antes de la pandemia. Es el gran lastre de nuestra economía, que refleja lo que le falta por crecer en tecnología e innovación, como han hecho otros países. También hay otros problemas muy graves, como la falta de red eléctrica, que puede penalizarnos con fuerza en la inversión que piensen hacer las empresas nacionales o extranjeras, y que pueden llevarse a otros países si no estamos preparados, como nos comentaba con mucho sentido en esta entrevista José Carlos Díez. Y por supuesto, la oportunidad perdida de los fondos europeos Next Generation, que el Gobierno de Sánchez no ha sabido utilizar para transformar la economía española, como era su objetivo. Quedan muchas cosas por resolver en la economía española, y para lograrlo necesitamos un Gobierno que piense más en el bien del país que en permanecer en el poder a toda costa.

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