La balanza comercial ya acumula en octubre 46.000 millones de déficit
Nuestra balanza comercial siempre ha sido un auténtico problema para nuestro país, porque históricamente hemos importado más de lo que hemos exportado
Todos los indicadores que deberían sostener el crecimiento de nuestra economía real no son precisamente positivos para nuestro futuro. Solo los que vienen de la parte pública –como siempre con el Gobierno actual– son los que muestran que siguen tirando de la economía.
Los salarios públicos, que según el último dato de la IGAE a cierre de noviembre crecen un 6,5 %, son una de las piezas clave del crecimiento del PIB. Y no olvidemos que esta cifra no incluye la subida salarial del 2,5 % que se ha ejecutado en diciembre con carácter anual.
Hoy lo que quiero mostrarles es una parte de la ecuación que suma y resta en el PIB: por un lado, las exportaciones de bienes, que son la parte que suma; y por otro, las importaciones de bienes, que son la parte que resta. Es decir, el saldo que salga de esa suma, si es positivo, añade al PIB; y si es negativo, resta al PIB, tanto en términos corrientes –incluyendo la inflación– como en términos constantes, es decir, descontando la inflación.
Nuestra balanza comercial siempre ha sido un auténtico problema para nuestro país, porque históricamente hemos importado más de lo que hemos exportado. En estos momentos se está convirtiendo en un problema aún mayor, porque en lo que va de año el déficit de esa balanza ha crecido, a cierre de octubre, nada menos que un 47,6 % respecto a octubre de 2024 y suma casi 14.800 millones más de déficit.
Veamos los datos de lo ocurrido en los diez primeros meses del año, según la información que elabora el Ministerio de Economía, Comercio y Empresas y que publica en su web especializada (DataComex).
Primero, un dato muy preocupante: las exportaciones de bienes están completamente estancadas. Solo crecen respecto a 2024 un 0,8 %, y si pensamos que la inflación a octubre era de casi un 3 %, esto quiere decir que en términos reales estamos decreciendo de forma significativa.
La cifra en valor absoluto es importante, porque estamos vendiendo al exterior 324.773 millones en bienes producidos en España que dan trabajo a miles de personas. Pero, simultáneamente, el hecho de no crecer por encima de la inflación nos indica que estamos perdiendo competitividad, con un alto riesgo de destrucción de empleo por falta de crecimiento real. Y aunque solo haya tres meses de descenso dentro de los diez primeros meses del año, esas caídas han sido lo suficientemente intensas como para que a cierre de octubre estemos casi empatados con 2024.
Conviene recordar, además, que el año pasado solo crecimos un 0,1 % y en 2023 decrecimos un 0,1 %. Todo ello implica que, como entre 2023, 2024 y 2025 acumulamos alrededor de un 10 % de inflación, en realidad nuestras exportaciones, en términos reales, son un 10 % menores.
La buena noticia de las exportaciones viene del sector alimentario, que crece un 4,4 %, alcanza una cifra de 62.380 millones y es el que genera el mayor superávit de todos los sectores exportadores, con un saldo positivo de 15.360 millones.
En cambio, las importaciones crecen un 4,9 %, muy por encima de la inflación, lo que nos indica que en términos reales sí estamos importando más bienes, justo lo contrario de lo que nos ocurre con las exportaciones.
La cifra es la mayor de la historia: llega a 370.572 millones. Donde más crecemos es en la importación de bienes de equipo, que sube un 10,2 % y alcanza los 88.826 millones, y en productos químicos, que crecen un 7,9 % y llegan a 61.600 millones. En este apartado hay una característica especial: en medicamentos las importaciones aumentan un 20,9 % y ya suman 23.015 millones.
La única buena noticia es la de productos energéticos, donde tenemos un déficit de 24.825 millones. Este año estamos importando un 8 % menos, sobre todo porque en petróleo y derivados bajamos un 14,9 %. La mala noticia de este sector es que la factura de compra de gas ha crecido un 28,7 %. Es lo que tiene el apagón del 28 de abril de 2025.
Nuestro déficit total se sitúa en 45.799 millones de euros, lo que supone una subida del 47,6 %, con todos los meses marcados en rojo y con solo un mes –abril– en el que el déficit comercial bajó respecto al año anterior.
El INE de Manzanera va a tener que hacer muchas horas extra para cuadrar bien las cifras y que no ocurra como en otros trimestres, en los que, creciendo el déficit en términos corrientes, decrecía en términos reales por arte de la magia de Tezanos.
La situación no es para tomársela a broma: que cada día, para poder sostener nuestras actividades diarias, las importaciones sean más relevantes y que, para la creación de empleo, las exportaciones decrezcan en términos reales es como para que el ministro de Economía, Comercio y Empresas estuviera más que preocupado.