¿Cómo puede bajar el paro un 25 % y subir el gasto en prestaciones un 28 %?
El número de beneficiarios y el coste del sistema no encaja con la narrativa del Gobierno y obliga a revisar cómo se mide el desempleo
Aunque ya he escrito mucho sobre este asunto, creo que hay que seguir insistiendo, porque cuando se juega con las cosas de comer uno no puede, ni debe, quedarse callado. Aun a riesgo de convertirme en un «Pepito Grillo» –el personaje de Pinocho que actuaba como conciencia del protagonista– del Gobierno, me veo obligado a seguir contando, cada vez que hay nuevos datos, lo que pasa con el paro y con lo que se paga por desempleo.
Pero también lo hago porque la oposición, que algún día llegará al Gobierno, tendrá que resolver todos los marrones que le van a dejar y, para que vaya elaborando su lista de prioridades, esta cuestión debería estar entre las primeras.
Tanto el Gobierno como la oposición tienen que entender que lo que está ocurriendo es una falsificación de las estadísticas de paro y de las consecuencias que esto tiene para el país.
No es lo mismo tener un paro del 9,5 % que del 13,1 %.
No es lo mismo tener 2,41 millones de parados que 3,28 millones.
No es lo mismo pagar en 2018 prestaciones por desempleo por valor de 17.469 millones de euros que pagar, en los once primeros meses de 2025, 22.314 millones.
No es lo mismo decir a la sociedad que el paro se ha reducido un 24,8 % gracias a la gestión de un Gobierno que tener que explicar que, en realidad, solo se ha reducido un 5,8 %.
Y tampoco es lo mismo afirmar que la economía española ha crecido un 12 % en términos reales y, aun así, reconocer que el paro apenas ha bajado un 5,8 %.
Esta es la gran paradoja que se está produciendo en nuestra economía y que demuestra que el PIB está completamente «tezanizado», porque es imposible que, con el crecimiento real que se nos cuenta, el paro solo haya bajado un 5,8 %. Esto muy probablemente nos lleva a pensar que la economía ha crecido entre tres y cuatro puntos menos de lo que nos dicen el Gobierno y el INE.
Hoy, sin embargo, lo que quiero mostrarles es cómo han evolucionado el número de personas que perciben la prestación por desempleo y el coste de esas prestaciones desde el cierre de 2018 hasta noviembre de 2025, porque hay datos muy llamativos.
Lo primero que conviene destacar es que, a cierre de 2018, el número de parados oficiales era de 3,20 millones. Esa cifra se dispara hasta los 3,89 millones en 2020 debido a la pandemia y, desde entonces, no deja de bajar hasta situarse en 2,41 millones.
Por otro lado, el paro efectivo –definido como la suma del paro oficial más los demandantes de empleo con contrato– pasa de 3,49 millones en 2018 a 5,16 millones en 2020 y baja mucho más lentamente que el paro oficial, quedando en 3,28 millones. Por lo tanto, la reducción real del paro es solo del 5,8 %.
Ahora quiero que se fijen en el siguiente dato: en diciembre de 2021 teníamos 3,15 millones de parados oficiales y en 2025 tenemos 3,28 millones de parados efectivos. Es decir, estamos prácticamente en un nivel de paro muy similar.
Si miramos ahora la columna del gasto en prestaciones por desempleo, vemos que hemos pasado de pagar 17.469 millones de euros en 2018, tras la catástrofe de la pandemia, cuando el importe se fue a 36.397 millones, a situarnos en noviembre de 2025 en 22.314 millones. Y, faltando todavía un mes de gasto, esto supone un incremento del 27,7 %.
Lo más relevante es que vamos a pagar casi lo mismo que en 2021, antes de la reforma de Yolanda Díaz y de las nuevas estadísticas.
Así se entiende que, como no todos los fijos discontinuos cobran prestación por desempleo, el nivel real de paro sea muy parecido al de 2021, que es lo que reflejan las cifras de gasto. Por eso es cuando Pepito Grillo le dice a Yolanda Díaz: «No mientas, que te va a crecer la nariz como a Pinocho».
Y es cuando también le dice a la oposición: «Las estadísticas de paro son falsas, porque no incluyen a los parados discontinuos, y cuando lleguéis al poder tendréis que cambiarlas, porque, si no, seréis cómplices de lo que está haciendo este Gobierno».
Así que, por favor, tomen buena nota de todas estas mentiras y prepárense para cambiar muchas cosas en este país, porque, si no, Pepito Grillo acabará siendo la voz de su conciencia.