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La candidata a la vicepresidencia ejecutiva de Transición Limpia, Justa y Competitiva, y a la cartera de Competencia de la Comisión Europea, Teresa Ribera

La candidata a la vicepresidencia ejecutiva de Transición Limpia, Justa y Competitiva, y a la cartera de Competencia de la Comisión Europea, Teresa RiberaEP

El miedo europeo ante un posible desabastecimiento de combustible deja en evidencia a Teresa Ribera

Bruselas apuesta, entre otras opciones, por la energía nuclear que la comisaria española pretende cerrar, como forma de obtención de energía

«no hay llamamiento a medidas coordinadas a nivel de la UE, ni tampoco medidas individuales previstas por los Estados miembros» sobre la posible crisis energética que se prevé a raíz del cierre del estrecho de Ormuz, dijo la Comisión Europea el 4 de marzo.

Mes y medio después, y con Ormuz todavía bloqueado, la situación parece bien distinta y el Gobierno comunitario ha enviado un documento a los Veintisiete estados miembro para que comiencen a tomar medidas ante la posible escasez de combustible que se podría dar si la guerra no se detiene en las próximas semanas.

El documento enviado por la Comisión Europea bajo el nombre de 'AccelerateEU – Energy Union' para ser debatido la semana que viene dentro de la cumbre informal de jefes de Gobierno que se celebrará en Chipre, se contrapone frontalmente a lo que hizo la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera cuando era ministra de Transición Ecológica en España poniendo fecha al cierre de las centrales nucleares españolas y aboga no solo por mantenerlas abiertas, sino por «maximizar» su disponibilidad.

Aunque no de forma directa, el documento que maneja la Comisión Europea no deja de ser un tirón de orejas a su vicepresidenta y comisaria española. La cuestión de la energía nuclear lleva tiempo siendo una fuente de enfrentamiento entre la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, y su vicepresidenta, Teresa Ribera.

La propia Von der Leyen reconoció hace un mes el error de haber apostado por la supresión de la energía nuclear, algo que mantiene para España Teresa Ribera. Este enfrentamiento generó tal tensión en el seno del Gobierno comunitario que la española aconsejó a su superiora que no entrara en las políticas nacionales.

Pero la Comisión Europea no es la única institución europea enfrentada con la española. El pasado martes, sin ir más lejos, la misión parlamentaria que en febrero visitó Extremadura recomendó revertir los planes de cerrar la central nuclear española de Almaraz (Extremadura) en el borrador de informe de la misión que será debatido en el próximo pleno del Parlamento Europeo con las enmiendas que añadan el resto de eurodiputados.

Y es que, aunque en público la Comisión lanza el mensaje de que no va a haber problema de desabastecimiento y de que el combustible comprado por Europa que pasa por el estrecho de Ormuz apenas alcanza el 10 % del petróleo y el 12 % del gas natural, las recomendaciones que transmiten de forma privada a los Estados miembro dicen todo lo contrario.

No en vano, la propia Ursula Von der Leyen reconoció el pasado martes que hasta el momento la Unión Europea ya se ha gastado 22.000 millones de euros de más por el aumento de los precios.

Bruselas reconoce la energía nuclear como «fiable, segura y de bajas emisiones»

Tal y como reconoce el borrador de la Comisión, la energía nuclear resulta «fiable, segura y de bajas emisiones» y, en parte, puede evitar que tengamos que importar más energía del exterior. No en vano, solo el año pasado, cuando los precios no habían subido todavía, la UE compró productos energéticos del exterior por valor de más de 335.000 millones de euros.

El uso de la energía nuclear podría complementar, además, otras medidas ya adoptadas desde el primer momento como el almacenamiento de gas natural para no tener que comprar de cara al próximo invierno y la liberación de las reservas de petróleo para evitar en la medida de lo posible que los precios sigan subiendo.

Ayuda a los ya afectados

El documento que ya ha compartido la Comisión con los países y que se debatirá en la reunión informal de jefes de Gobierno de la semana que viene, incluye, además, medidas de ahorro energético como la tan mencionada posibilidad de obligar a teletrabajar un día a la semana, abaratar el precio del transporte público para que no se consuma tanto combustible privado o limitar el uso de la calefacción o el aire acondicionado.

Y para los más vulnerables, esas personas que, aunque lo sentimos todos, más se están viendo afectadas ya por el aumento del coste de la energía, la Comisión Europea recomienda también medidas como cheques energéticos, tarifas sociales, apoyo a la renta o rebajas fiscales.

Este documento, que no tiene poder vinculante sino que simplemente ofrece recomendaciones, será presentado oficialmente por la Comisión Europea el próximo miércoles en Bruselas, justo antes de que tenga lugar la reunión informal de jefes de Gobierno de Chipre.

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