23 de mayo de 2022

Salvador Illa se abraza a un compañero en la inauguración del Congreso del PSC

Salvador Illa se abraza a un compañero en la inauguración del Congreso del PSCEFE

El PSC apuntala una renovación de cargos en clave secesionista

Los socialistas han llegado a un acuerdo con ERC y Junts para renovar organismos públicos como el CAC, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales o el Síndic de Greuges

Un exalto cargo socialista decía a El Debate que el partido tenía que explicar muy bien cómo es posible que el PSC haya entrado en el juego de los independentistas y haya llegado a un acuerdo con Junts y ERC para renovar algunos órganos que dependen del Parlament, como la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales o el CAC. Hay que explicar muy bien, añadía, que se haya permitido que ocupe la presidencia de la CCMA alguien propuesto por ERC, Rosa Romà, y sobre todo que se haya permitido que el próximo presidente del CAC sea Xevi Xirgo, uno de los hombres de confianza del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. 
El problema, nos decía, es que se ha entrado en el juego de reparto de la «cuota partidista». Y eso que, en el caso de los medios públicos catalanes, el entonces candidato socialista a la Generalitat, Salvador Illa, aseguró que era necesario «refundarlos de arriba abajo», porque entre otras cuestiones, no los consideraba plurales, ni económicamente sostenibles y tecnológicamente habían quedado desfasados.
Hay que tener en cuenta que el PSC ganó las últimas elecciones en Cataluña. Y en el otro lado de la balanza hay que destacar que esta vez, Junts y ERC no han tenido en cuenta a la CUP a la hora de renovar estos cargos, se ha roto lo que han llamado el «bloque del 52 %» apostando por un pacto con el PSC. ¿Y qué dicen desde la dirección socialista? La diputada Alicia Romero decía que estaban «muy satisfechos por el acuerdo», que, entre otras cuestiones, permitirá renovar cargos que hacía años que estaban caducados y porque «las instituciones tienen que estar bien representadas con unos cargos vigentes».
Pero como decíamos, el PSC ha permitido que la presidencia de la CCMA recaiga en Rosa Romà, a propuesta de ERC, formación que controlará este ente. Y la vicepresidenta de este organismo será Àngels Ponsa, que fue consejera de Cultura con Quim Torra, y que causó una gran polémica al asegurar, en una entrevista, que el castellano tenía prácticamente que hablarse en la «intimidad». 
Los socialistas, eso sí, han conseguido tres representantes en la Corporación, mientras que ERC y Junts tendrán dos cada uno. En el documento acordado por los grupos se subraya «la importancia de compartir y expresar una pluralidad de puntos de vista e ideas. El pluralismo consiste en la capacidad de los medios de comunicación de representar un fiel reflejo de la sociedad en todos los ámbitos que la integran». Precisamente de los medios de comunicación públicos en Cataluña, lo que se ha cuestionado es su falta de pluralidad y que sean los sectores afines al independentismo los que acaparan buena parte de la cuota.
También ha levantado polvareda que el próximo presidente del CAC, Xevi Xirgo, sea un íntimo de Carles Puigdemont. De hecho, Xirgo ha sido el editor de los dietarios del expresidente de la Generalitat, publicados en dos libros: M’explico (Me explico) y La lluita a l’exili (la lucha en el exilio). También tiene en su haber, el dirigir el Punt-Avui, medio en el que trabajó Puigdemont, y que, por cierto, es uno de los que reciben más subvenciones por parte de la Generalitat. Desde las páginas de este diario se lanzan continuamente soflamas independentistas, se han hecho llamamientos para que los secesionistas salieran a la calle para conseguir la independencia de Cataluña, y también son continuas las críticas que se hacen hacia los medios de comunicación no independentistas.   
No hay que perder de vista que el CAC es el órgano que se encarga, entre otras cuestiones, de velar por la «defensa de la libertad de expresión y de información, del pluralismo de la neutralidad y la honestidad informativas», así como vigilar que se cumple el «pluralismo político, social, religioso, cultural, de pensamiento y lingüístico». Y en este organismo, el presidente, Xirgo, en este caso, tiene voto de calidad.
Y otro nombramiento que no ha acabado de gustar a las bases socialistas: Meritxell Borràs dirigirá la Autoridad Catalana de Protección de Datos. Borràs fue la consejera de Gobernación de la Generalitat cuando se llevó a cabo el referéndum ilegal del 1 de octubre. De ese departamento dependen los procesos electorales, de ahí que suscribiera la compra de urnas para esa votación, así como la elaboración de un censo electoral. Se mantuvo en el cargo hasta que fue cesada en virtud del artículo 155 de la Constitución. Pero, en definitiva, la persona encargada de velar por la protección de datos de los catalanes es la misma que pretendía utilizarlos ilegalmente para poder votar el 1 de octubre.
Sí han tenido más aceptación otros nombres que se han puesto sobre la mesa, como el de la jurista Esther Giménez-Salinas como la futura Síndica de Greuges. Sucederá en el cargo al polémico Rafael Ribó, que llevaba ya 17 años presidiendo la institución, con un sueldo de 124 mil euros. Un Ribó que en los últimos años se ha caracterizado por decantarse siempre por defender las tesis de los secesionistas.  
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