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29 de febrero de 2024

Un montaje fotográfico de Pedro Sánchez, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont

Un montaje fotográfico de Pedro Sánchez, Oriol Junqueras y Carles PuigdemontPaula Andrade

Amenaza de repetición electoral

La investidura de Sánchez entra en una fase crítica por la alianza de Junts y ERC para exigir un referéndum

Que ambos partidos se encadenen el uno al otro es de por sí una mala noticia para los socialistas. Pero que además lo hagan para echarse al monte del referéndum antes de la investidura es peor

La negociación entre el PSOE y el independentismo catalán para despejar la investidura de Pedro Sánchez sufrió una fuerte sacudida este jueves por la tarde, motivada por la pugna que mantienen ERC y Junts por ver quién exprime más a los socialistas.
Tan fuerte que ha despertado en el PSOE los fantasmas de una repetición electoral, solo unas horas después de que el presidente en funciones se jactara de que su reelección será rápida: «Habrá Gobierno progresista dentro de poco tiempo», afirmó durante un acto con los socialdemócratas europeos.
A media tarde, ERC y Junts presentaron en el Parlamento de Cataluña una resolución en la que condicionan su apoyo a la investidura de Sánchez a que éste se comprometa a «trabajar para hacer efectivas las condiciones para la celebración del referéndum». Lo que es tanto como subir el precio de sus 14 votos (siete cada partido), en vista de lo fácil que les estaba siendo con la amnistía.
El PSOE y el PSC se apresuraron a emitir un comunicado en el que respondían lo previsible a los independentistas: «Por ese camino, no hay avance posible». Y reiteraban que su marco es la Constitución, como Sánchez y todos los suyos llevan repitiendo hasta la extenuación desde el día después de las elecciones.
La maniobra conjunta del partido de Oriol Junqueras y del de Carles Puigdemont encierra una doble mala noticia para los socialistas, que ya estaban haciendo números y contando con que la investidura de Sánchez podría ser la tercera o la cuarta semana de octubre. La primera es que Junts y ERC se alíen. La segunda, que se echen al monte del referéndum antes de la investidura, y no una vez arrancada la legislatura.

Junts y ERC se encadenan

Por un lado, Junts y ERC han decidido encadenarse el uno al otro (porque ninguno de los dos se fía del contrario) y hacer un frente común en esta negociación. Dicho de otra manera: si no hay avances con vistas a un referéndum, los dos abandonarán el barco, no solo Puigdemont.
En la operación se adivina que es Junts quien ha tirado de ERC, aprovechando su debilidad. En Esquerra están muy nerviosos con su caída en picado en las últimas citas electorales (en las generales perdió la mitad de los votos y escaños que tenía), que atribuyen a su estrategia pactista con el Gobierno de la pasada legislatura.
La entente entre Junts y ERC es, de entrada, algo con lo que no contaban Sánchez ni el PSC, por lo malas que son las relaciones entre ambas formaciones independentistas actualmente. De hecho, los socialistas estaban jugando al 'divide y vencerás', dejando que ERC y Junts se pelearan por ver de quién es el mérito de haber puesto a Sánchez la correa de la amnistía.
Cabe recordar que Esquerra gobierna en solitario –y en precario– en la Generalitat desde que, el pasado mes de octubre, Junts rompió la coalición y se salió del Govern. En este tiempo solo han remado una vez juntos, cuando firmaron un acuerdo para investir a Xavier Trias alcalde de Barcelona. Pero el apoyo in extremis de los Comunes y el PP al socialista Jaume Collboni envió a Trias a la oposición.

El monte del referéndum

Por el otro lado, invocar un referéndum en este momento es lo mismo que invocar una repetición electoral. Sánchez no puede aceptarlo en este momento, no a la vez que una amnistía. El presidente en funciones ha hecho saber a todos que, si ese es el precio, convocará a los españoles nuevamente a las urnas el 14 de enero.
El pasado 5 de septiembre, cuando Pugidemont compareció desde Bruselas para anunciar sus exigencias, en el PSOE se pusieron muy contentos. Porque el prófugo no condicionó la investidura de Sánchez a pactar un referéndum futuro, lo que interpretaron como un gesto inequívoco de que realmente quería hablar.
Sin embargo, tras la maniobra de este jueves la negociación entre Sánchez, Junts y ERC entra en una fase crítica. Y antes de lo previsto, puesto que ambos partidos no han esperado a la segunda votación de la investidura de Alberto Núñez Feijóo, que será este viernes. Ni a que Sánchez sea designado formalmente candidato por el Rey la próxima semana.
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