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Francisco Vázquez habla con El Debate

Francisco Vázquez habla con El Debate sobre la situación que atraviesa EspañaThorun Piñeiro

Entrevista

Francisco Vázquez: «En España no hay ultraderecha, Vox es derecha conservadora dura constitucional; la amenaza es la extrema izquierda»

  • «El Rey Juan Carlos nunca debió haberse marchado de España. Es el gran protagonista de la Transición​», afirma el exalcalde de La Coruña

  • El exdiputado y exsenador socialista ve «inconcebible» que el partido en el que militó 40 años «haya llegado a este nivel de sumisión»

Francisco Vázquez hace mucho tiempo que no se reconoce en el PSOE, como muchos otros dirigentes históricos del partido, en el que militó durante cuatro décadas y del que se dio de baja entre otras cosas por la llamada memoria democrática, que describe como una «ruptura» con el espíritu de la Transición. Denuncia que en la formación que hoy dirige Pedro Sánchez los valores de la socialdemocracia han desaparecido; algo que se materializa en las cesiones a sus socios separatistas que rompen con los principios de igualdad y solidaridad.

No señala solo por estos pactos a Sánchez, sino al conjunto del partido, que también se ha asociado en regiones y ayuntamientos con formaciones anticonstitucionalistas; y en el caso de Navarra y el País Vasco, con «el brazo político» de ETA, «hasta el punto de que hoy los asesinos de la banda terrorista son puestos en libertad por una consejera de Justicia militante del PSOE».

Atiende a El Debate la semana en la que ha sido galardonado por la asociación Foro España Cívica con el Premio Salvador Sánchez-Terán a los valores constitucionales para analizar la situación crítica que atraviesa nuestro país, sobre la que habla con claridad y desde la firmeza en sus convicciones. Porque, como asegura, «en el amor a España, en el servicio a los superiores intereses de España, no existe la jubilación, mucho menos el silencio».

–Decía en su discurso que se le premia por ejercer un deber cívico: defender los valores constitucionales. ¿Cuál diría que es el estado de salud de nuestra Constitución en estos momentos y de los valores sobre los que se sustenta?

–Es un deber cívico en la medida en que hoy está en grave peligro no solo el proceso constitucional, sino principios y valores fundamentales para la convivencia de los españoles, como es la unidad y continuidad del proyecto nacional que es España. Quienes gobiernan y sustentan el Gobierno son partidos e ideologías claramente anticonstitucionales que tienen un proyecto contrario a los valores sobre los que se fundamentó el proceso constitucional: el diálogo, el consenso y la reconciliación nacional. Hoy España es una anomalía en el conjunto de los países democráticos europeos, es el único país gobernado por una coalición socialcomunista.

Y todo el aparato propagandístico del Gobierno está estableciendo una realidad falsa. En España no hay ultraderecha ni extrema derecha, en ese espacio no hay ningún partido de corte involucionista con el sistema o anticonstitucional, lo que hay es una derecha conservadora dura, como es Vox, que es un partido constitucional. La amenaza es la extrema izquierda, partidos radicales, antisistema, que quieren romper la unidad de España.

Y es un deber cívico porque el PSOE ha traicionado a la Constitución, en la medida en que para mantenerse en el poder ha pactado con los grupos de extrema izquierda. Les han ido dando concesiones que les ha permitido en poco más de cuatro años avanzar en todos su objetivos, con la grave contradicción de que en ningún caso obedecen a criterios ideológicos propios del PSOE.

–¿Considera que se ha destruido el concepto de patria común? Y si es así, ¿cómo se podría reconstruir?

–Vivo en Galicia y cuando vengo a Madrid a veces percibo que no hay una sensibilidad de la realidad que existe en la mitad de España, en comunidades en las cuales hay grupos de carácter independentista. Las aulas se han convertido en instrumentos de adoctrinamiento ideológico. Llevamos muchos años en los que la educación, generación tras generación de catalanes, vascos, gallegos…etc. se basa en una tergiversación y falseamiento claro de la historia y en un rechazo hacia los valores comunes, que son los que nos vertebran como nación.

Hoy el debate político no es izquierda o derecha, es constitucionalismo o ruptura

Y estamos asistiendo a una imposición, en claro incumplimiento de las leyes y en claro desacato a las sentencias de los tribunales, de las lenguas regionales. No solo a la imposición, sino peor, a la prohibición y la exclusión de la lengua castellana. Se traslada la idea de que la cultura común que representa la lengua es algo ajeno, hostil. 'España nos roba, y además nos impone una lengua, una cultura y una historia que no es la nuestra'. Esto está funcionando en las aulas en la realidad práctica de todas estas comunidades, que representan el 44 % de la población española. En las aulas es donde se está perdiendo la batalla.

Cuando muere Franco y se inicia la Transición en Cataluña en torno a un 9 % de catalanes se sentían más catalanes que españoles; esa proporción ha llegado a ser del 40 %. ¿Cómo es posible en tan pocos años? Por la educación. En esto hay que dar marcha atrás. Y en toda una serie de cuestiones, como el cupo vasco, o el cupo catalán que ahora se pretende.

–Hablaba de los valores que se dieron en la Transición, del diálogo y la reconciliación, y uno tiene la sensación de que esa generación de políticos hoy no podría darse, que esos principios que regían entonces la política parecen hoy imposibles...

–Eso es una irresponsabilidad del actual Gobierno, que no será perdonada por la historia, volver a esa política del frentismo, del muro, del enfrentamiento entre los españoles, algo que se había conseguido superar. La Constitución permitió algo tan importante como la alternancia normal entre ideologías. A partir de la ley de memoria histórica que impulsa Zapatero y del Pacto del Tinell en el que Maragall para conseguir el Gobierno de Cataluña establece el frentismo como estrategia política, el que en ningún caso habría negociaciones y acuerdos con la derecha, se abre una nueva situación que ha llevado al momento actual.

Hoy el debate político no es izquierda o derecha, es constitucionalismo o ruptura, que es lo que propugnan la mayoría parlamentaria que apoya al Gobierno e impulsa la coalición socialcomunista, y para ello utilizan todos los recursos que el poder les concede, incluso aquellos que van mas allá de las normas propias de una democracia. Se ocupan las instituciones, se suprimen los organismos de control y garantía de la acción de gobierno, se ataca la separación de poderes, y un larguísimo etcétera, que es impropio de una democracia.

Francisco Vázquez, en un momento de la entrevista

Francisco Vázquez, en un momento de la entrevistaThorun Piñeiro

Y se genera un aparato propagandístico ingente en torno a los medios de comunicación públicos, fundamentalmente la televisión pública y los grupos que financiados por el Gobierno actúan como portavoces de estas cuestiones deformando la realidad. No se informa a la opinión pública de la sucesión diaria de escándalos.

En cualquier país democrático hubiera representado por lo menos la dimisión de los responsables, cuando no el procesamiento y encarcelamiento de los mismos porque hay cuestiones claramente delictivas en muchas de las actuaciones, como la de ocultar pruebas del accidente ferroviario sin autorización de la juez.

–Con todo este panorama que usted está exponiendo no es exagerado decir que la democracia en España hoy está en peligro.

–Claro que está en peligro. Se equivocan aquellas personas próximas al PSOE o a las ideas de izquierda que creen que el debate es impedir que gobierne la derecha. Es un error. El debate es impedir que continúe este proceso de descomposición moral, política y de peligro para el constitucionalismo y la continuidad de España.

Además quienes nos gobiernan nada tienen que ver con los valores de la izquierda. Primero, porque gran parte de ellos es la extrema izquierda, anticonstitucional. Y en segundo lugar, ¿cómo se puede hablar de un Gobierno progresista que llevando ocho años en el poder ha fracasado en políticas sociales tan importantes como la vivienda? España nunca ha tenido la deuda que tiene, que nos cuesta 42 mil millones de intereses anuales.

Hoy el debate político no es un debate de ideas, de proyectos, de valores y de datos, es un debate descalificatorio de tipo personal. No gira en torno a la realidad de los hechos. Nunca hubo una carga de impuestos tan grande como la que hay. Se recaudan 301 mil millones de euros. De ese dinero, 150 mil millones son para pagar los tres millones y medio de funcionarios, 20 mil millones para pagar el paro, y 42 mil millones para pagar los intereses de la deuda, es decir, que el 65 % de ese dinero va para tres conceptos nada más. De progresista esto no tiene nada, todo lo contrario. Hemos convertido el Estado de bienestar en un Estado asistencial desde la perspectiva de intentar lograr un voto cautivo de las personas que dependen de la subvención.

–Le pregunto ahora por el PSOE. En las elecciones más recientes ha sufrido una debacle, y las acumula en los últimos años. ¿Qué futuro le augura? ¿El problema es solo Pedro Sánchez?

–Creo que el problema ya es el conjunto del partido. Si continúa con la política de alianzas que tiene y con las concesiones que está haciendo, abjura de su condición constitucional y reniega de su condición socialdemócrata, y será un partido claramente podemizado que no podrá contar con el apoyo de cientos de miles de personas que hoy están huérfanas de esa representación política.

Soy muy pesimista. Hay excepciones como es el caso de Page, pero es una voz que clama en el desierto. No veo una reacción del resto del partido, todo lo contrario. Creo que la única posibilidad es que hubiera una debacle absoluta en las elecciones generales que motivara una reacción en el seno del partido, se asumiera una travesía en el desierto de una serie de años y se retornara a la vía constitucional y se volvieran a recuperar los valores propios de la socialdemocracia europea.

Asistimos a una imposición, en claro incumplimiento de las leyes y desacato a las sentencias de los tribunales, de las lenguas regionales. Y a la prohibición y la exclusión de la lengua castellana

Hoy el PSOE lo que busca es un pacto que fomenta la desigualdad entre españoles, que favorece a los más privilegiados. Y está llevando a cabo actuaciones de naturaleza totalmente antidemocrática. Me preocupa mucho además que esto pueda llevar a una situación que ponga en peligro grave la alternancia democrática, esto es, que introduzca una situación de cierta inquietud acerca de la pureza de los procesos electorales.

En las anteriores elecciones en mi opinión hubo primero un pucherazo de calendario, se eligió la peor fecha del año, y creo que hay un punto oscuro en la custodia de los votos, que es el que se produce cuando las actas de los votos de correos no son custodiadas por los funcionarios de Correos, sino por empresas de seguridad privadas contratas por la dirección política del servicio de Correos. La oposición tenía que exigir a la Junta Electoral Central que despareciera ese punto muerto y que fueran las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado las que custodiaran esas actas.

Hoy además estamos asistiendo a un intento de alteración del censo electoral, a través de subterfugios legales, con la nacionalización masiva de los llamados nietos de la guerra civil de los países americanos; y porque hay un afán oculto en este deseo indiscriminado, repentino que ha surgido de legalizar a la inmigración ilegal sin ningún tipo de cortapisas. Y ya no quiero pensar en que se pueda estar evaluando la posibilidad de buscar situaciones de emergencia democrática para posponer temporalmente las elecciones. Lo que ha sucedido hasta ahora nunca podíamos pensar que fuera a suceder.

–El propio Sánchez ha dicho en alguna ocasión que sería una irresponsabilidad dejar el país en manos de PP y Vox y su «agenda reaccionaria»...

–Ahí se define como antidemócrata. Lo es primero porque incumple la Constitución; durante tres años no ha presentado presupuestos. En segundo lugar, porque dice que no va a convocar elecciones porque si no, gana la oposición; y porque su acción de gobierno la apoya en partidos contrarios al ordenamiento constitucional.

Falseó parte de su tesis y llevó a cabo un falseamiento en el proceso interno del PSOE para ser elegido secretario general. Es inconcebible para las personas de mi generación que el partido en el que yo milité 40 años haya llegado a este nivel de sumisión, y de aceptación de una situación como la que hoy sufre.

Francisco Vázquez, en los premios Foro España

Francisco Vázquez recibe el premio de Foro España a los valores constitucionales

–¿Ha hablado con Felipe González o con otros exdirigentes socialistas?

–Toda la vida he estado muy atento a lo que diga Felipe González, he sido miembro de su ejecutiva y durante muchos años he participado en su estrategia política y es un hombre de estado como pocos ha tenido España en su historia reciente. Tengo una relación muy estrecha con Alfonso Guerra, con el cual, a parte de la identificación política, me une entrañable amistad y una profunda admiración hacia su persona. De alguna manera le diría que es mi maestro. Muchos socialistas de aquella época hablamos; muchos ya abandonamos el partido, otros están muy incómodos en él…

–A otros les invitan a irse…

–Es un partido que hoy carece de recursos democráticos internos, está prohibido el debate y la discrepancia. Ha dejado de ser un partido representativo para convertirse en un partido asambleario y ha elegido el sistema caudillista de las primarias ajeno totalmente a la historia del PSOE. Lo considero un partido okupado que hoy defiende unos principios y valores ajenos a los valores de la izquierda.

–Le pregunto ahora por el PP y Vox. ¿Ve posible que puedan aglutinar en las próximas elecciones a una mayoría social? Los sondeos así lo reflejan.

–Yo creo que sí, en la medida que entiendo que no son unas elecciones entre izquierda y derecha. Como ciudadano, me gustaría que fueran más claros y rotundos en aquello que van a hacer. No se trata solamente de derrotar a lo que hoy dirige España, sino señalar cómo se va a recuperar la solidaridad entre los territorios, a garantizar la igualdad de los españoles independientemente de dónde vivan, y sobre todo cómo se va a dar marcha atrás en una serie de concesiones que se han hecho. Que sean más claros en ese sentido y que lo planteen como una necesidad de recuperar los valores constitucionales, de eso es de lo que se trata.

A partir de ahí, que fijen unos acuerdos mínimos. Si no lo hacen, eso tendría una gran responsabilidad. Me atrevo a dar un consejo: que no se olviden de que Sánchez es lo que calificaríamos como un animal herido; sabe que tiene no solo responsabilidades políticas, tiene graves responsabilidades de otro tipo. No va a ser fácil llevar a cabo un proceso electoral ni por el tiempo ni por la forma de realizarlo que facilite la alternancia política. Que sea consciente de eso la oposición, que no sean ingenuos.

–¿Vamos hacia un referéndum entre monarquía y república?

–Yo vengo denunciando desde hace muchos años que lo que se llama la bala de plata, el último recurso de Sánchez va a ser precisamente abrir un debate institucional entre república y monarquía. Porque lo que busca es cuestiones ajenas a la gestión política que provoquen la división entre los españoles. Él sabe que para complacer a sus socios la única manera de cambiar la Constitución es cambiar la forma de Estado, conseguir un nuevo sistema, como el federal, confederal, de nación de naciones…

El PSOE hoy carece de recursos democráticos internos; está prohibido el debate y la discrepancia. Lo considero un partido okupado

Para hacerlo las mayorías que regula el texto implican la necesidad de acuerdo entre el PSOE y el PP (mayoría de dos tercios). Los socios de Sánchez saben que no van a lograr una modificación de la Constitución. Su objetivo último es la independencia, y la única manera es que España pasara a ser una república.

–¿Cree que el Rey Juan Carlos debería volver a España?

–Yo creo que nunca debió haberse marchado de España. Le tengo un respeto, afecto y admiración porque es el gran protagonista de la Transición. Él era el que tenía todos los poderes, y renunció a ellos para facilitar el acceso a la democracia. El ataque a su persona se utiliza para desprestigiar el proceso de transición democrática.

–Este jueves el Consejo de Estado votó a favor del dictamen para incluir el aborto en la Constitución. ¿Qué le parece?

–Una auténtica vergüenza. Lo que se legitima es un crimen. El aborto se convierte además en una práctica anticonceptiva más. Condeno el aborto como católico practicante, en la medida en que entiendo que desde el momento de la concepción estamos ante un ser vivo que tiene ya un alma. Pero además lo condeno como hombre de izquierdas. La izquierda siempre ha estado comprometida con la defensa del más débil.

Por otro lado, es incompatible con los avances de la ciencia genética y de la moderna ciencia médica. Hoy sabemos que desde el momento de la concepción, el embrión es ya un ser vivo con su propia herencia genética, con su propio proyecto de vida desde el punto de vista biológico. Por lo tanto, es un auténtico crimen y un reflejo de la degradación moral a la que se ha llevado a esta sociedad.

Es además una manipulación política más de Sánchez. Ha forzado que el Consejo de Estado lo apruebe para tener un aval institucional. No lo va a llevar al parlamento de carácter inmediato porque sabe que puede perderlo. Va a esperar a las elecciones generales para llevarlo como una bandera electoral para intentar recuperar el voto de sectores feministas que han quedado asombrados ante la ignominia moral de un Gobierno sacudido por escándalos de acoso sexual, de prostitución, de las saunas de la familia del presidenta…Esa es la estrategia.

La visita del Papa a España

Precisamente sobre la defensa de la vida espera que hable el Papa León en su visita a España confirmada para junio si habla en el Congreso, pues este es, subraya, «uno de los puntos fundamentales de la fe católica». Vázquez, que fue embajador ante la Santa Sede entre 2006 y 2011, lanza desde este periódico una petición a los cardenales: que, dado que se celebra el 300 aniversario de la canonización de San Juan de la Cruz, el Santo Padre pueda acudir a Segovia y rezar ante la tumba de este santo que, como recuerda, es junto a Santa Teresa «la representación de la espiritualidad de los españoles, que es la mística». «Tiene que venir a España a transmitir un mensaje de espiritualidad, de fe, y nada mejor que rezar ante quien simboliza la espiritualidad española», manifiesta.
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