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Leire Díez a su llegada a Ferraz

Leire Díez a su llegada a FerrazEFE/ Rodrigo Jiménez

Leire Díez, una mera «militante» para el PSOE con hilo directo con la Fiscalía y la cúpula de la Guardia Civil

Se acumulan las informaciones sobre el caso Leire y cada nueva revelación que trasciende desde la semana pasada, cuando se conoció el sumario, acerca más al PSOE y a Pedro Sánchez, que se apresuró el viernes a negar que conociera ni se le informara de las «andanzas» de Leire Díez, porque, según él, «nunca las hubiera tolerado». La que fuera portavoz del Gobierno hasta hace unos meses, cuando pasó a la primera línea autonómica, Pilar Alegría, también sostuvo el lunes que no conoce a la exmilitante socialista y que no ha coincidido «en ninguna ocasión» con ella durante su trayectoria política.

Lo cierto es que cuando estalló el caso a nivel mediático, con ese audio revelado por El Confidencial hace ahora un año en el que se destapaba la operación para tratar de desacreditar a la UCO de la Guardia Civil y el nombre de Leire Díez aparecía por primera vez en los titulares señalada como la fontanera de Ferraz, desde el PSOE se afanaron en desvincularse de ella.

Hoy, que se conocen sus reuniones con la mano derecha del entonces fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, y se confirman los encuentros entre Díez y la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, que desveló El Debate, cabe recordar que los socialistas insistieron en señalar a Díez como una mera militante del partido.

Por aquellos días, la portavoz del PSOE en Cantabria, Ainoa Quiñones, señaló que era «una militante de base» de entre los 2.700 militantes socialistas en la región y que no tenía «ningún tipo de vinculación ni laboral ni contractual» con el partido. También Patxi López se limitó a decir que la conocía, pero, de nuevo, como militante. Y Santos Cerdán, en ese momento todavía secretario de Organización del PSOE, afirmó lo mismo, que era una militante y que «nada tiene que ver» con Ferraz ni con el área de Organización que él llevaba entonces, y en ello se reafirmaría después en sede judicial. Sin embargo, Leire Díez reconoció en una grabación que actuaba bajo las instrucciones de Cerdán: «Soy su mano derecha, pero nunca voy a aparecer en ningún lado».

La UCO, en un informe que se ha incorporado al sumario del caso, señala que, como ha contado El Debate, las investigaciones apuntan a la existencia de un grupo criminal organizado por ambos que buscaba proteger al PSOE, a ministros del Gobierno y al propio Sánchez.

Llama la atención que quien solo era una «militante de base» se presentara ante mandos de la Guardia Civil en nombre de «los de arriba del Gobierno», o fuera recibida por la directora del Instituto Armado, Mercedes González, en su despacho cuando Díez buscaba información para desprestigiar a mandos policiales y a jueces vinculados a las causas que se investigan y que afectan al Gobierno.

O también, como reconoció este miércoles la Fiscalía al juez que sigue el caso de las cloacas del PSOE, Santiago Pedraz, que una de las personas de máxima confianza del entonces fiscal general del Estado, Diego Villafañe, se reuniera dos veces con Leire Díez en la sede del Ministerio Público. O que la fontanera de Ferraz mantuviera un encuentro, de 20 minutos, con Antonio Hernando, como este confirmó en sede judicial. Ya en noviembre, Díez sostuvo que el papel de este, que entonces era director adjunto del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, en las reuniones «no era accesorio».

También resultan llamativas las contradicciones en las versiones que han dado los socialistas sobre los pagos que abonó a Leire Díez por sus trabajos como «periodista», que en un principio eran 15.000 y finalmente han reconocido que la cifra asciende a 45.000 euros por su trabajo en la etapa que estuvo en Cantabria entre 2015 y 2017.

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