Narcolancha fondea a pocos metros de la playa de Sancti Petri
Viaje al corazón de la lucha contra el narcotráfico (VI)
La guerra desigual contra el narcotráfico: déficit de cientos de agentes frente a más dinero y más medios
La principal reclamación de los sindicatos policiales pasa por la creación de un plan integral que reúna bajo una misma estrategia a Policía Nacional, Guardia Civil y Vigilancia Aduanera
El narcotráfico en el sur de España ha cambiado de dimensión. Las organizaciones criminales han dejado atrás la imagen del contrabando artesanal para convertirse en estructuras con grandes recursos económicos, capacidad logística y acceso a tecnología cada vez más sofisticada. Frente a ellas, policías y guardias civiles denuncian una realidad que se repite en todas las conversaciones, la sensación de estar librando una batalla en desigualdad de condiciones. «Estamos peleando con medios muy limitados. Estamos peleando a lo cutre», resume Antonio, del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Cádiz.
La provincia de Cádiz es uno de los principales puntos de entrada de la droga hacia Europa, con sus más de 260 kilómetros de litoral, la cercanía con Marruecos y la compleja red de ríos, caños y marismas que convierten la zona en un territorio difícil de vigilar. «Estamos hablando de territorio nacional. Estamos asumiendo que no podemos controlar nuestro propio territorio porque cuesta dinero. Y hay que invertir dinero aquí», insiste Antonio, que no quiere que el terreno sirva como excusa.
De hecho, la principal reclamación de los sindicatos policiales pasa por la creación de un plan integral que reúna bajo una misma estrategia a Policía Nacional, Guardia Civil y Vigilancia Aduanera, con recursos permanentes y una partida presupuestaria específica. «Es un tema administrativo que uno dependa de Interior y otro de Hacienda. Todos luchamos contra lo mismo. En cualquier empresa no tendría sentido tener tres partes trabajando por separado. Hay que coordinarlas», defiende.
Uno de los ejemplos más claros de esa falta de recursos se encuentra en el mar, donde las narcolanchas aprovechan temporales, desembocaduras de ríos y zonas de difícil acceso para esconderse o introducir mercancía, mientras las fuerzas de seguridad cuentan con una capacidad de vigilancia limitada. Agustín, portavoz de la asociación profesional Jucil en Cádiz, pone un ejemplo sencillo, y es que si una embarcación policial se encuentra desplegada en un punto de la costa, otros quedan descubiertos. «Si tienes una embarcación aquí, sabes que en el Guadalquivir o en Barbate no la tienes. No podemos estar en todos los sitios porque no hay medios suficientes».
Por todo esto, los agentes reclaman una presencia estable en los puntos estratégicos del litoral andaluz. «No sirve con poner medios de manera puntual. Tienen que ser efectivos, con su personal disponible y funcionando permanentemente». Para el agente, zonas como la desembocadura del Guadalquivir necesitarían varias embarcaciones de manera fija debido a su extensión y a la cantidad de rutas utilizadas por los narcotraficantes.
Otra de las reivindicaciones de los agentes es aprovechar todos los medios disponibles del Estado, incluyendo una mayor colaboración con las Fuerzas Armadas en tareas de vigilancia y detección. «Tenemos una frontera marítima por la que está pasando de todo y no estamos aprovechando todos los recursos que tenemos», sostiene Antonio.
Agustín coincide en la necesidad de una coordinación mayor entre todos los organismos: Policía Nacional, Guardia Civil, Vigilancia Aduanera, Ejército y sistemas de vigilancia tecnológica. «No se trata de sustituir a nadie, sino de hacer un frente común. Medios hay, pero hace falta coordinarlos mejor».
Además de más efectivos, los agentes defienden una mayor inversión en tecnología, por ejemplo utilizando drones con cámaras térmicas y visión nocturna. «Por la noche aquí no ves ni tus propios pies. En las marismas no hay luz ninguna. Un dron con visión nocturna puede seguir una operación sin necesidad de que los agentes tengan que ir cuerpo a cuerpo contra los narcos», explica Agustín.
«No pedimos milagros, pedimos medios», es la súplica general que llega desde las organizaciones policiales, que insisten en que la situación todavía tiene solución, pero que la respuesta debe llegar antes de que el fenómeno siga creciendo. «No estamos diciendo que sea imposible controlar esto. Con dinero y con medios se puede controlar», concluye Antonio.