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Alejandro Entrambasaguas, jefe de Investigación de El Debate, en los cursos de verano del  CEU

Alejandro Entrambasaguas en los Cursos de Verano del CEU en Madrid

Cursos de Verano CEU-María Cristina

Entrambasaguas advierte del peligro de que la sociedad normalice la situación «anómala» que vive España: «El Gobierno juega con eso»

El jefe de Investigación de El Debate participó en una mesa redonda junto a la periodista Ana Samboal y el economista Jorge Soley, moderada por Miguel Ángel de Santiago

El jefe de Investigación de El Debate, Alejandro Entrambasaguas, advirtió este miércoles del peligro que supone que la sociedad esté normalizando la situación «tan anómala» que vive hoy España, algo con lo que el Gobierno de Pedro Sánchez está intentando jugar, recordando lo que el filósofo Javier Gomá en su libro Filosofía mundana traslada sobre el riesgo que entraña que una sociedad pierda la capacidad de escandalizarse. Según señaló el periodista, Sánchez y su Ejecutivo son conscientes de que hay una parte de la sociedad que es pesimista con la situación y que está cansada.

Lo explicó durante su intervención en una mesa redonda que compartió esta tarde con Ana Samboal, periodista de Trece TV y escritora, y Jorge Soley, responsable de Relaciones Internacionales de CEU CEFAS, y que estuvo moderada por Miguel Ángel de Santiago, director del departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad CEU San Pablo, en el marco de los cursos de verano CEU-María Cristina que se celebran este mes en El Escorial, bajo el título 'Medios libres: el fin de la cancelación'.

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Jorge Soley, Miguel Ángel de Santiago, Ana Samboal y Alejandro Entrambasaguas

Entrambasaguas, que remarcó que hoy el periodismo de investigación vive una «segunda edad de oro», como ocurría en los años 90 con la sucesión de escándalos de corrupción, denunció esta tarde que España vive «en un bucle de anomalías democráticas» y apuntó varias amenazas que enfrenta hoy nuestro país: por un lado, la colonización de las instituciones, que pasó a ser «parasitación» y ahora, como indicó, puede hablarse de «canibalización» de las mismas; el desprecio a los periodistas y en concreto a la labor que realizan los periodistas de investigación y el ataque a los pilares más básicos de la democracia.

Sobre ese desprecio al trabajo de investigación de periodistas como él, que han venido destapando escándalos que luego se han judicializado, como el caso del hermano de Sánchez, que sacó a la luz Entrambasaguas en este periódico, criticó el afán del PSOE por atacar a jueces y periodistas y acusarles de estar en una suerte de conspiración y en un plan para tratar de «derrocar» al Gobierno. En este sentido, señaló que su trabajo es investigar los casos de corrupción, independientemente del signo político. Aseguró asimismo que en su caso nunca le ha preocupado ese intento de descalificación por parte de la izquierda: «Sabía que estábamos en lo cierto. Y al final el tiempo nos ha acabado dando la razón». Precisamente sobre el caso de David Sánchez, que se investiga en el juzgado de Badajoz, adelantó que de acuerdo con la información que maneja la sentencia va a ser condenatoria.

La cultura de la cancelación

Por su parte, Jorge Soley expuso lo que supone la cultura woke y la cultura de la cancelación, que van unidas. Sobre lo primero, lo describió como «el elemento que ha desestabilizado, que ha viciado el aire, que nos ha hecho ser desconfiados, que ha tensionado nuestra convivencia». Se trata de un concepto «interseccional» que engloba varias cosas que comparten un «enfoque deconstruccionista», que es negar que haya algo verdadero o falso: si sirve para «subvertir la civilización occidental», no importa que sea mentira.

«En ese núcleo de la cultura woke está la cultura de la cancelación, que es la restricción de lo que se puede decir». Tal como explicó el economista, estas restricciones tratan de legitimarse por las llamadas «dinámicas de la victimización». Pero solo se consideran como tal a las que entran en «el relato»: «Se busca un perfil de víctima que demuestre que nuestra civilización, nuestra cultura es malvada. Esa tiene derecho a exigirlo todo».

Después estaría el delito de odio, que entraña un doble riesgo, según Soley: que sea una herramienta del poder para «limitar» la libertad de expresión o que uno mismo opte por callar por miedo, lo que sería la autocensura. También habló en su intervención de la «ampliación del campo de batalla», es decir, que todos los aspectos de la vida, desde lo que uno come a cómo viste o va de vacaciones es una cuestión política. Y también, de la «polarización», de la dificultad hoy de entablar una discusión porque a la mínima se adjudican etiquetas y del «lenguaje orwelliano». Frente a ello recordó unas palabras del Papa León XIV abogando por «redescubrir el significado de las palabras».

La honestidad cuando se trabaja con la información

La periodista Ana Samboal abordó el papel de los medios de comunicación en un contexto tan cambiante y en el que esos cambios se producen a una gran velocidad. Destacó que si bien la tecnología «condiciona y mucho» a la hora de recopilar y transmitir la información, esta se debe trabajar y aquí entra la formación, el criterio y la experiencia del periodista.

Apuntó como punto de no retorno en el cambio de paradigma en lo que respecta a los medios de comunicación la época de la pandemia. «Muchas personas empezaron a desconfiar de los medios de comunicación tradicionales, buscaron otros formatos y nacieron otros formatos». Como recalcó, no importa cómo se llegue a los profesionales de comunicación, sea a través de la televisión o del teléfono móvil, sino que sean «profesionales honestos». «Se han difuminado las fronteras entre la prensa escrita, la radio o la televisión y ahora lo que consumimos son contenidos y lo que buscamos son personas que nos parecen fiables», señaló, animando a trabajar en la marca personal y ser honesto a la hora de trabajar con la información.

Habló también de cómo se ha deteriorado la profesión del periodismo desde la crisis económica de 2008, que para este sector se unió además a la crisis derivada de la transformación digital. Hubo una «reconversión tecnológica» y ahora se enfrenta a la revolución de la IA. No obstante, se mostró convencida de que «el mercado siempre da las oportunidades a quien sabe encontrar la respuesta», y puso en valor, poniendo como ejemplo medios como El Debate, que han sido medios pequeños y periodistas de esos medios que han sido respaldados por sus editores los que en muchos casos han desvelado «información que el poder quería mantener oculta», «y los lectores han respondido».

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