06 de octubre de 2022

Yolanda Díaz y Coco Chanel

Yolanda Díaz y Coco ChanelEFE

Yolanda Díaz y su completa chanelización

Irreconocible. No es la primera vez que comentamos el «proceso de pijificación» de Yolanda Díaz. Del inicial corte de pelo con hachazo y el chaquetón de punto deformado pasó a las mechas rubias «de pijas de derechas» - como en su partido lo clasifican- y al vestido rojo tipo Letizia. Pero la ahora vicepresidenta segunda del Gobierno ha rizado el rizo emulando a una de las marcas más comme il faut de ese planeta llamadoTierra.
La antigua coordinadora nacional del partido Esquerda Unida (EU) ha avanzado mucho en cuanto a puesto político, notoriedad y estilo personal en estos últimos años. Lo que más sorprende es que cambiase radicalmente su modo de vestir, maquillarse, peinarse y teñirse a la tierna edad de los 50 años. Cuando las mujeres normalmente definen su estilo suele ser a finales de la veintena o incluso a los 30, pero está claro que un giro de 180 grados requiere algo más de intención que una simple evolución.
Decía Coco Chanel que el mejor regalo que una mujer se puede hacer a sí misma es crearse una especie de «uniforme», un estilo propio de vestir que la identifique y con el que sentirse cómoda y favorecida. Y parece que Yolanda Díaz va del coro al caño y del caño al coro. Su cabello, radicalmente distinto en corte, peinado y color, fue el comienzo de la metamorfosis de la de Fene. Luego llegó el cambio de camisetas por camisas y de pantalones por vestidos, el paso del zapatón al modelo de salón de tacón con aguja y del chaquetón deforme a la chaqueta. De la ausencia de maquillaje saltó al estilo Nefertiti de labios color butano y ojo repintado.
Yolanda Díaz

Yolanda DíazEFE

Hoy, Yolanda Díaz ha aparecido en público peinada con melena lisa de ondas y trenza lateral. Su maquillaje, hace unos meses fuerte, se ha transformado ahora en una combinación de tonos naturales y sobrios. Y sus dientes se han convertido en las perlas falsas que tanto apreciaba Coco Chanel. Pero lo inesperado del atuendo estrenado, con chaqueta blanca de remates negros, es que se parece peligrosamente a los trajes de chaqueta ideados por Chanel para Romy Schneider o para si misma, entonces con un tweed que combinaba el elegante tándem del blanco y el negro.
Escogiendo este tipo de traje de chaqueta blanca y recta con detalles negros, Yolanda Díaz abraza el estilo de la «niña bien» crecidita, de la mujer árabe millonaria, de Carolina de Mónaco en sus años más aburguesados y de una mademoiselle Chanel que se preocupaba más de su armario que de su salud o de su cambiante lealtad a la République Française. Si lo que desea Díaz es ganar voto al socialismo actual, con este disfraz se acercará al objetivo. Porque todo ayuda en el camino al «centro». Pero que no le extrañe luego que se comenten su cambiante estilismo y su irreconocible apariencia. En este caso - como se dice de los gallegos - solo ella sabe si sube o baja, si va a la izquierda o a la derecha. Pero ni en la gastronomía ni en política gustan las sorpresas inesperadas ni los inventos de última hora.
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