03 de diciembre de 2022

Chanel

Webs como Farfetch dedican ahora una importante sección a los accesorios de segunda mano

Moda

Los accesorios de segunda mano de marcas de lujo ¿oportunidad o yugo para el sector?

Hermès, Chanel o Vuitton huyen de la iniciativa mientras que Gucci o Balenciaga siguen en el empeño

Según un estudio de Bain & Co, las ventas de artículos usados de primeras marcas de moda han subido un 65%, cinco veces más que las de las de accesorios de lujo nuevos. Gucci, Oscar de la Renta o Balenciaga expanden sus líneas de venta hacia las colecciones de segunda mano, mientras que otros, como Hermès, Chanel o Vuitton, huyen de la idea como si hubieran visto al demonio. ¿Cuál es la tendencia real y cuales los motivos detrás de cada marca para alejarse o acercarse al sector?
Webs variadas han triunfado estos últimos años con las ventas online de artículos de segunda mano de primeras marcas. TheReal Real, Vestiaire Collective, The Outnet o Rebag son algunas de las ecommerce afortunadas. Pero viendo tal éxito, algunas marcas en si han tratado de rentabilizar parcial o totalmente la iniciativa. En algunos casos, lo han hecho recibiendo comisión variable sobre las ventas de sus productos en estas webs, como Gucci que ha invertido en Vestiaire Collective; en otras, como en el caso de Balenciaga u Oscar de la Renta, han creado un espacio web dedicado a la reventa de piezas usadas. Además, webs como Farfetch dedican ahora una importante sección a los accesorios de segunda mano.
Entre otras ventajas están el acceso a una clientela de «entrada» que no podría pagar el producto nuevo recién salido del «horno» y el aumento de la notoriedad de la marca. Otro factor importante es que much@s vendedor@s de artículos en estas webs, al vender una pieza antigua de su armario retornan a la marca a comprar una pieza novedosa. En cambio, otras empresas ven como sus artículos, muy repetitivos, alcanzan precios que les hacían competir con las relativas novedades lanzadas en sus colecciones.
The Outnet

Páginas como `The Outnet´ se sustentan con artículos de lujo de segunda mano

La contradicción es que en algunos casos ciertos bolsos antiguos han superado el precio de los actuales. Es lógico que modelos únicos que ya no se fabrican y que tienen un estilo marcado se conviertan en piezas de coleccionista y que algún Birkin de Hermès antiguo haya superado los 22.000 euros de precio cuando en la actualidad los modelos básicos se pueden conseguir por la mitad de precio en tienda.
Este es el objetivo de marcas como la francesa, que pretenden que la segunda mano no compita con la temporada nueva. Algunos clientes presumen de tener piezas de la época de sus madres o abuelas, cuando en realidad las acaban de comprar en el mercado de segunda mano. Famoso es el caso de un relaciones públicas madrileño que, habiendo sido vendedor de profesión, presumía de las colecciones de maletas de Vuitton de su madre y abuela, piezas que había conseguido en las ventas de segunda mano tradicionales de hace años.
La cuestión es que gusta lo usado, lo vivido, lo único, lo insustituible, la moda NO rápida y huir de la uniformidad que estas décadas han impuesto las grandes empresas de fast fashion. Tal es el caso que el mercado de los accesorios de lujo de segunda mano seguirá creciendo con doble dígito en los próximos diez años. Pero no quemar la imagen de marca también es clave, sobre todo si tenemos en cuenta que un 75% de los clientes de la industria del lujo son recién llegados a las clases medias de distintos mercados en desarrollo.
Vestiaire collective

Gusta lo usado, lo vivido, lo único, lo insustituible

«Lo hecho, hecho está» es el argumento del anuncio televisivo de una empresa de venta online de objetos de segunda mano, una lógica que atrae especialmente a las nuevas generaciones con su motivación ecológica de reutilización, por lo que en un par de años se espera que este sector de segunda mano de «luxe» conforme un 25% de las ventas totales por marca, sea a través del canal que sea. De esta cantidad, la mayor parte serán relojes y joyas, bolsos y ropa.
El factor «precio interesante», cuando es el caso, es otro determinante para la edad y circunstancias socioeconómicas del cliente de segunda mano. Y la calidad y autenticidad de los estos accesorios están más controladas cuando una marca del sector está unida de un modo u otro a estos proyectos de venta, si bien esto baja «la líbido» a muchos clientes potenciales que ven un poco un «más de lo mismo». Hartos de la masificación, homogeneización de la oferta, de que contados empresarios tengan a la población mundial uniformada, son muchas las voces en pro de la originalidad, las piezas históricas y los guardarropas marcados.
Finalmente, el factor que define el interés o rechazo de una marca de cara a sus ventas de segunda mano se explica con toda sencillez. Vuitton, Chanel y sobre todo Hermès –que llevan vendiendo casi los mismos bolsos más de 60 años– no quieren reventar el mercado con mejores versiones del pasado, piezas que en ocasiones se pueden valorar más que las colecciones actuales, ya que para comprar algo de temporada solo hay que poner el dinero sobre el mostrador, no se requiere «dinero viejo» ni un estilo especial.
En cambio, aquellos con mucha morralla por vender o con ganas de crear una historia de sus colecciones, como Gucci o Balenciaga, consideran esas operaciones de segunda mano como otra parte de las ventas potenciales de la marca, que atrae en ocasiones a un público distinto. ¿Es la segunda mano el yugo o la solución de cada marca? La respuesta: depende de para qué empresa, las ventas de artículos usados y su «dosificación» pueden ser letales o revitalizantes para el enfermo. Se requiere una «receta médica» individualizada.
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